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De nada parece haber servido a la gran burguesía nacional e internacional que opera en nuestro país los errores cometidos por el anterior regímen, trás una treintena de años de la muerte del dictador. La propia esencia explotadora del capital, la lógica de la avaricia, la acumulación de riquezas y el saqueo han operado un proceso social y político hacia el fascismo que en la práctica jamás firmó su sentencia de muerte en nuestro país, y que retorna a los momentos mas siniestros de la historia nacional.
No puede considerarse de otro modo la represión ejercida por el estado contra toda aquellas organizaciones políticas, sociales y económicas que no comulgan con el estado actual. Es el caso de organizaciones comunistas, organizaciones solidarias y movimientos nacionalistas, ilegalizados y perseguidos con acusaciones que podrían avergonzar a cualquier ciudadano del mundo. Acusaciones de "proselitismo" llevan a la cárcel a militantes comunistas e ilegaliza a organizaciones con un largo pasado antifranquista que puede envidiar los partidos "democráticos" parlamentarios.
No existe la misma medida a la hora de valorar las relaciones del partido del gobierno, con con el tristemente famoso GAL. Las visitas a la cárcel por parte de dirigentes del PSOE a corruptos implicados en la guerra sucia de la talla de Rafael Vera o José Barrionuevo y la defensa pública de estos delincuentes no debe ser consideradas por el estamento judicial como indicios para su ilegalización; así como es algo imprevisible que Fraga Iribarne sea juzgado por su pasado como Ministro de Franco y su presente justificando al regimen anterior.
Partidos "democráticos", sindicatos de "clase", jueces "imparciales" y medios de comunicación "independientes", constituyen las estrellas del circo mediático que impone unos criterios superficiales para conducir a nuestro pueblo a la subordinación, a la ausencia de criterios y a la asimilación del fascismo con su falsa imagen democrática.
Sin embargo, la alienación de las masas no tiene un carácter permanente y puede variar en condiciones de crisis económicas, si éstas van acompañadas por la incidencia de organizaciones comunistas que eleven su grado de conciencia.
A las puertas de una de las mayores crisis económicas de la historia, el estado muestra su debilidad generando un clima de represión y miedo. Los comunistas constituyen su punto de mira, porque entienden que la incidencia de nuestros principios supondrá su final definitivo como clase hegemónica.
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