Discurso de Stalin en el Plenum del Comité Central del PCUS el 16 de octubre de 1952.

20/05/2008

Fuente: http://www.aginform.org/inedito.html

Consideramos útil publicar el discurso inédito de J. Stalin al Plenum del Comité Central del PCUS el 16 de octubre de 1952. El discurso fue reportado en el informe taquigráfico de la sesión por L. N. Efremov y fue publicado por “Sovietskaia Rossia” el 13 de enero del 2000 y traducido en italiano por Stefano Trocini. Del acta se puede comprender que los acontecimientos relativos al XX Congreso del PCUS estaban ya madurando antes de la muerte de Stalin y que la derecha en el Partido estaba trabajando hacia el viraje del 56.


Hemos celebrado el Congreso del Partido. Los trabajos del congreso se han llevado a cabo bien y a muchos podrá parecerles que exista entre nosotros una total unidad. Sin embargo esta unidad no existe (1). Algunos expresan desacuerdo con nuestras decisiones.

Se preguntan por qué hemos ampliado sustancialmente la composición del CC. ¿Es que no queda claro que se precisaba introducir fuerzas nuevas en el CC? Nosotros ya estamos viejos, todos moriremos.¿ Y entonces no deberíamos acaso pensar a quiénes deberíamos entregar el testimonio de nuestra gran causa? ¿Quiénes la continuarán? Para esto se precisa de personas, representantes políticos más jóvenes, fieles. ¿Y qué significa hacer crecer un representante político, un estadista? Para esto se necesita de un gran esfuerzo. Se necesitan diez, o quince años para preparar un hombre de estado.

Pero no basta solamente con desearlo. Es posible preparar hombres políticos ideológicamente forjados en la actividad práctica, en el trabajo cotidiano para aplicar la línea general del Partido, para vencer la oposición de cada tipo de elementos oportunistas hostiles, que tienden a frenar y minar la obra de construcción del Socialismo. Los representantes políticos de experiencia leninista, educados por nuestro Partido deberán derrotar en la lucha estos intentos hostiles y conseguir el éxito pleno para alcanzar nuestros grandes objetivos.

¿No resulta acaso claro que se necesita elevar el papel del Partido, de los comités de Partido? ¿Cómo se puede descuidar el mejoramiento del trabajo del Partido entre las masas, como nos ha enseñado Lenin? Todo esto requiere de una afluencia de fuerzas jóvenes y frescas en el CC, que es el cuartel general dirigente de nuestro Partido. Y de esta forma lo hemos hecho, siguiendo las indicaciones de Lenin. Es por ello por lo que hemos ampliado la composición del CC. Y también el Partido ha crecido a su vez.

Nos preguntan por qué hemos liberado de importantes cargos ministeriales a ilustres representantes del Partido y del Estado. ¿Qué podemos decir en cuanto a esto? Hemos liberado a Molotov, Kaganovich, Voroshilov y otros de sus cargos ministeriales y los hemos sustituido por nuevos funcionarios. ¿Por qué? ¿Sobre qué base? El trabajo de ministro es un trabajo duro. Requiere de gran energía, conocimientos concretos y salud. Por eso es que hemos liberado a algunos compañeros con méritos de los cargos que cubrían y hemos nombrado en su puesto a funcionarios nuevos, más calificados y decididos. Son personas jóvenes, llenas de fuerza y energía. Tenemos que apoyarlos en su laborioso trabajo.

Por cuanto respecta a estos ilustres representantes políticos y estadistas, seguirán como tales, ilustres representantes políticos y estadistas. Los hemos nombrado vicepresidentes del Consejo de Ministros. Ni yo mismo sé cuántos son mis vice.

No podemos dejar de considerar el no correcto comportamiento de algunos ilustres representantes políticos, si hablamos de la unidad de nuestras acciones. Me refiero a los compañeros Molotov y Mikoyan.

Molotov es un compañero fiel a nuestra causa. Si es llamado, estoy seguro que sin el menor titubeo sacrificaría la vida por el Partido. Pero no se pueden ignorar algunas de sus acciones poco meritorias. El compañero Molotov, nuestro ministro del exterior, en una recepción diplomática, “traicionado por alguna copa de más” le ha dado al embajador inglés el permiso de la publicación en nuestro país de periódicos y revistas burguesas. ¿Por qué? ¿Sobre qué bases ha considerado permitir esto? Si diéramos este paso ellos ejercitarían una influencia dañina, negativa en las mentes y en la visión del mundo de los ciudadanos soviéticos, llevaría al debilitamiento de nuestra ideología comunista y al fortalecimiento de la ideología burguesa. Este es el primer error político del compañero Molotov.

¿Además qué significa esta propuesta del compañero Molotov de ofrecer Crimea a los judíos? Esto es un grave error del compañero Molotov. ¿Por qué lo ha hecho? ¿Cómo ha podido hacerlo? ¿Sobre qué bases el compañero Molotov ha formulado tal propuesta? Nosotros ya tenemos la república autónoma de los judíos. ¿Eso no es suficiente? Que se desarrolle esa república. El compañero Molotov no puede servir de defensor de las pretensiones de los judíos sobre nuestra Crimea soviética. El compañero Molotov se comporta de manera incorrecta para ser miembro del Buró Político y nosotros rechazamos categóricamente sus propuestas estrafalarias.

El compañero Molotov tiene tan en alto la consideración de su propia consorte, que basta que tomemos una decisión en Buró Político sobre cualquier problema político y la cosa es conocida rápidamente por la compañera Zemcuzina. Parece que un hilo invisible conecte al Buró Político con la consorte de Molotov Zemcuzina y sus amigos. Y ella está rodeada de amigos de los cuales no nos podemos fiar (2). Es evidente que este comportamiento de un miembro del Buró Político es inadmisible.

Pasemos ahora el compañero Mikoyan. Ha llegado a denegar el aumento del impuesto agrícola a los campesinos. ¿Quién es nuestro Anastas Mikoyan? ¿Qué cosa no le resulta claro?

El mujik es nuestro deudor. A los campesinos nos ata una fuerte alianza. Hemos concedido la tierra a los koljos para la eternidad. Ellos deben dar al estado lo debido. Por lo tanto no se puede estar de acuerdo con el compañero Mikoyan.


Mikoyan sube a la tribuna y se justifica refiriendo ciertas cuentas económicas.

Stalin (interrumpiendo a Mikoyan): Mikoyan es un principiante Frumkin (3). Observen, se confunde a sí mismo y quiere confundirnos también a nosotros sobre estas claras cuestiones de principio.

Molotov sube a la tribuna, admite sus errores, se justifica y asegura que ha sido y será un fiel discípulo de Stalin.

Stalin (interrumpiendo a Molotov): ¡Tonterías! Yo no tengo discípulos. Todos nosotros somos discípulos del gran Lenin.

Stalin propone resolver las cuestiones organizativas, de elegir los órganos dirigentes del Partido. Al puesto del Buró Político se elige el Presidium del Partido sustancialmente ampliado, así mismo el Secretariado del CC del PCUS compuesto por 36 personas.

En la lista, dice Stalin, están todos los miembros del antiguo Buró Político con la excepción de A. A. Andreiev. En cuanto al respetable Andreiev, todo está claro, se ha vuelto completamente sordo, no escucha nada, no puede trabajar así, tiene que curarse.

Voz desde la sala: Hay que elegir al compañero Stalin como Secretario General del CC del PCUS.

Stalin: ¡No! Libérenme de los cargos de Secretario General del CC del PCUS y presidente del Consejo de Ministros de la URSS.

G. N. Malenkov (desde la tribuna): ¡Compañeros! ¡Tenemos todos que pedirle al compañero Stalin, nuestra guía y maestro, unánimemente y al unísono, que sea todavía Secretario General del CC del PCUS!

Stalin (desde la tribuna): Al Plenum del CC no le hacen falta los aplausos. Hay que resolver los problemas sin emociones, de manera práctica. Y yo pido ser liberado de los cargos de Secretario General del CC del PCUS y Presidente del Consejo de Ministros de la URSS. Ya estoy viejo. No puedo leer los documentos. Elijan a otro Secretario.

S. K. Timoshenko: ¡Compañero Stalin! El pueblo no entenderá. Todos nosotros como si fuéramos un solo hombre lo elegimos nuestro dirigente, Secretario del CC del PCUS. No existe otra solución.

Todos se ponen de pie y aplauden calurosamente, apoyando a Timoshenko. Stalin se queda un rato de pie mirando a la sala, después hace con la mano un gesto de contrariedad y se sienta.

NOTAS.
(de la redacción de “Sovietskaia Rossia”)

(1) La afirmación de Stalin sobre la falta de total unidad en la dirigencia del partido alcanza su evidente confirmación después de su muerte. El grupo que toma la delantera, ignorando las normas de la democracia del partido y soviética, restringe drásticamente la composición de los organismos dirigentes y hace de todo para liberarse de las fuerzas juveniles y altamente calificadas promovidas en el XIX Congreso del PCUS.
(2) Cuando habla de los amigos de la mujer de Molotov, P. S. Zemcuzina, Stalin se refiere a los círculos nacionalistas judíos, sobre los cuales todavía el embajador de Israel en la URSS Golda Meir ejercitaba una notable influencia.
(3) Frumkin M. I., mencionado por Stalin, se inscribió en el Partido en 1898 y después de la Revolución de Octubre fue vicecomisario del pueblo para productos alimenticios, presidente del comité revolucionario de Siberia, comisario del pueblo de comercio exterior y comisario del pueblo de finanzas. Fue exponente activo de la oposición de derecha.


Traducido al español a partir del texto en italiano.