Hace ya algún tiempo que el FUT ha comenzado su andadura y como todo movimiento de masas en sus comienzos produce confusión. ¿Qué debe ser el FUT? ¿Un movimiento para la unidad de la clase obrera en un sindicato? ¿Qué contenido debe tener?
Estructuralmente coincide con la fórmula del sindicato único. Para conseguirlo propone modificaciones esenciales en la manera de llevar a cabo las elecciones, y en el comportamiento de las asambleas de trabajadores. Cambios que permitirán que los trabajadores traben vínculos solidarios y de frente entre los distintos centros de trabajo, por medio de las Asambleas de Delegados y Comités de Empresas. En la actualidad es por aquí por donde se debe comenzar.
Ahora bien, una alternativa como ésta solo consigue la unidad estructural, que con ser un avance extraordinario, no lo es todo, hay que fraguar la unidad política. La unidad estructural estará por un tiempo controlada por los sindicalistas reformistas y por los empresarios, cuentan con los medios necesarios para este fin (gentes y dinero) Y seguirán ejerciendo su dominio eternamente, si el FUT se circunscribe al aspecto sindical, con lo cual, morirá antes de nacer.
El FUT es un movimiento socio-político y como tal ha de actuar. El aspecto sindical, está más que controlado por los reformistas y empresarios, desde que se decidió que los convenios colectivos se firmaran por dos, tres o más años. Los trabajadores se han acostumbrado a esperar ese tiempo para mendigar una subida salarial y alguna otras cuestiones, que no sobrepasan el ámbito laboral. Mientras tanto los sindicatos y los comités se han dado así mismos las tareas del leguleyo, esto es interpretar conforme a ley, el cumplimiento del convenio y en caso contrario proceder a la denuncia, de la que muchas veces los trabajadores ni se enteran.
Todo cuanto ocurra entre convenios será considerado política ajena al obrero. Las leyes que van en contra de los trabajadores promulgadas durante este tiempo, no son respondidas porque les concierne solo a los políticos. Cuestiones de seguridad social, carestía de vida, etc. tiene el mismo trato.
Es decir, al trabajador se le ha inculcado que todo cuanto supere el área que abarca su convenio colectivo es política, faceta que corresponde abordar a los políticos. Los trabajadores tienen derechos a las lamentaciones y a difamar a los políticos, pero nada más. El exterior es un mundo aparte e inaccesible para la clase obrera.
De esta forma, las deslocalizaciones, las privatizaciones, leyes contra la libertad, contra los derechos sociales y políticos, si no son cuantificables para tratarlos en un convenio es tabú. Cada empresa encarará un problema cuando le afecte directamente. Mientras el gobierno y la patronal atacan políticamente, el obrero, encerrado en “sus menesteres” sindicales se defenderá aislado y apolíticamente. Calculará cuanto puede obtener por la pérdida de su puesto de trabajo o pensará si la privatización le impide prosperar, si le va a favorecer, o por el contrario, si le va a costar el puesto de trabajo y entonces, comienza también a cuantificar su despido. Luchará para obtener el máximo dinero. Es lo que le han enseñado, es hasta donde puede llegar en el plano sindical reformista. Hoy las grandes huelgas se desarrollan a la defensiva por parte de los trabajadores, Mercedes, Correo… son huelgas de contenido sindical para el obrero, pero de gran calado político por parte de las empresas y del gobierno. Observemos las posiciones y las conductas de las instituciones y veremos como es así.
Se trata entonces, de hacer comprender a los trabajadores que todas las luchas políticas (la inmensa mayoría) hay que afrontarlas políticamente no les queda otro camino. Y además es preciso preverlas, ir en ofensiva y no a la defensiva, pues la defensiva y aislado es el método más seguro para salir vencido de la batalla.
En España no existe ningún sindicato, ni tampoco partido que tenga esta visión táctica, estos últimos, continúan empeñados en la vieja tesis de la unidad de acción entre organizaciones alejadas del movimiento obrero. Con su conducta de unidad por arriba, inducen también a que el obrero piense que la política es un fenómeno externo, fuera de los centros de trabajo.
El FUT esta llamado a cubrir esa carencia, llevando la política y la ofensiva a las fabricas, campos y a todos los lugares de trabajo.
El PCOE ayudará política e ideológicamente al FUT y opina que si los partidos que se reclaman de izquierda, operaran del mismo modo, otro gallo cantaría a medio plazo, y ahí, en la base, en las entrañas del movimiento obrero practicaríamos la verdadera unidad de acción, que es conforme a las condiciones que se dan en este momento.
Los militantes del PCOE, propondrán siempre en el FUT que contra el paro, las deslocalizaciones, privatizaciones, contra la privación de libertades y derechos, contra la carestía de vida, solo queda organización unitaria y solidaria, nacionalizaciones, reforma agraria, planificación democrática de la economía contra las tropelías de las multinacionales y monopolios. Etc
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