Sábado, 20 Abril 2019
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¡VIVA LA BANDERA ROJA! 14 de abril, los revisionistas siguen engañando a la clase obrera

Publicado en Actualidad Nacional 14 de Abril de 2019

Bandera

 

Como cada 14 de abril, oportunistas de todo pelaje, ya sean juntos y revueltos o ya sea cada uno por su lado, efectúan actos de conmemoración del aniversario de la II República Española.

En esta década que se está cerrando, hemos visto como la burguesía está magistralmente sorteando, por el momento, la crisis política a la que le lleva el elevadísimo grado de descomposición del capitalismo monopolista y putrefacto que hace del estado español un estado en bancarrota. Con el 15M la burguesía magistralmente dio cauce a la indignación acumulada por el pueblo creando una válvula de escape ante el maltrato ocasionado por sus políticas antiobreras, que hicieron que el pueblo saliera a las calles a gritar que los lacayos de los monopolios, los partidos políticos del capital, no les representaban. Dichas movilizaciones, acampadas y protestas, no fueron abortadas violentamente por el Gobierno del PSOE, sino que eran toleradas por dicho partido ya que el citado movimiento, bajo ningún concepto, cuestionaba la raíz de todos los problemas del pueblo trabajador: El capitalismo y su estado.  La única excepción fue el reaccionario gobierno de CiU en Cataluña, donde el Govern de Mas, demostrando su esencia reaccionaria, mandó a los Mossos d’Esquadra – a la que algunos ilusos hoy todavía llaman ‘la polícia del poble’ – a disolver la acampada de Plaça Catalunya, mostrando con sus actos que para la burguesía el derecho a la celebración de la inminente Champions League que conseguiría el F.C. Barcelona prevalecía sobre el derecho a protestar del pueblo, donde queda claro el concepto de ‘democracia’  de la burguesía.

El 15M como estallido de indignación espontánea del pueblo, y canalizado por la burguesía a través de su propio estado, promocionado hasta la saciedad por los medios del capital, y dirigido por el oportunismo – donde anarquistas, trotskistas y demás basura demostraron su naturaleza antiobrera – se desinfló, ya que dicho movimiento, con tics reaccionarios como el de prohibir las propias señas de identidad y de lucha del movimiento obrero, se convirtió por la dirección que le imprimieron en un movimiento totalmente amorfo, desclasado, donde ni se señalaba al verdadero enemigo del pueblo – la burguesía y su formación socioeconómica – y donde, fundamentalmente, se negaba la lucha de clases y, consecuentemente, se negaba el papel de la clase obrera como motor de un cambio revolucionario.

Mientras los oportunistas deformaban ideológicamente al pueblo con sus excentricidades, o directamente les repelían haciendo que los obreros siguieran en sus puestos de trabajo y en sus casas, la burguesía no sólo pretendía dar una imagen totalmente falsa de aceptación de la protesta, sino que la usó para salvar la parte final del gobierno de Zapatero que allanó el camino a la reacción para tomar el gobierno en diciembre de 2011. ¿Qué significó en términos de conciencia de clase el 15M? pues se vio claro en el resultado de los dos procesos electorales de 2011, municipales en mayo y generales en noviembre: Mayoría absoluta del PP, mayoría absoluta del partido heredero del fascismo.

Con el desarrollo del gobierno reaccionario y corrupto de Rajoy, las condiciones del pueblo trabajador fueron deteriorándose a pasos agigantados tanto económicamente como en términos de recortes de las escasísimas libertades políticas que aún poseía. El maquillaje que le aplicaron al estado fascista en 1978 se le había caído ya por completo, mostrándose al desnudo la enorme traición de oportunistas – PCE y PSOE – y franquistas, quedando al desnudo que el proceso de Transición fue otra obra maestra de la burguesía al objeto de homologar “democráticamente” a los criminales franquistas y a su criminal estado al objeto de integrarse como potencia imperialista dentro del grupo de los capitalistas europeos.

Sin embargo, la clase obrera alejada del 15M, en las fábricas, hacía cada día más huelgas, la conflictividad en los centros de trabajo se acrecentaba, como se puede comprobar en el número de horas de trabajo perdidas por huelgas y en el incremento de conflictos colectivos y denuncias individuales en los Juzgados de lo Social.

Ante la erosión del bipartidismo, ante la exacerbación de los problemas no cerrados, o cerrados en falso por la traición de 1978, se acentúa cada vez con más fuerza el conflicto nacional de Cataluña, y el divorcio entre el pueblo y el estado se hacía cada vez mayor como consecuencia de la crisis económica y las políticas antiobreras realizadas, todo aderezado con una corrupción acuciante. Como respuesta a ello, la burguesía nuevamente supo leer perfectamente la ideología de las masas, y no dudó en fortalecer, en robustecer, la pata izquierda del sistema con  PODEMOS y la pata derecha del sistema con C’s; para ello puso a su disposición a los medios de comunicación del capital, lo que hoy Iglesias llama las cloacas, y las elecciones europeas – unas elecciones donde la mayor parte del pueblo ni tan siquiera participa – para catapultar a ambos partidos y para reivindicar la necesidad de la Unión Europea incluso, por parte de esa falsa izquierda que venía “a tomar el cielo por asalto” destapándose Iglesias como lo que es, un farsante.

Este movimiento, la irrupción de PODEMOS en las elecciones europeas – elecciones donde el 54,16% del pueblo se abstuvo y donde obtuvieron el 1,55% de votos del total del censo electoral – unido a la cancha dada por los medios de comunicación burgueses – a los que hoy Iglesias señala como cloacas del estado – hizo nuevamente en el pueblo trabajador albergar la ilusión de que la vía de las elecciones burguesas era un cauce adecuado para dar solución a los problemas que le atenazaban y, cómo decían estos farsantes, acabar con la casta; y todo ello sin acabar con el capitalismo monopolista de estado.

De esta manera, la burguesía ante una situación de insostenibilidad, de corrupción generalizada, de quiebra económica, de represión superlativa, sostiene su sistema político con sus cuatro partidos, donde los partidos hegemónicos siguen siendo los partidos clásicos del capital: PP y PSOE.

Este esquema la burguesía lo ha perfeccionado, y a pesar de que el PP es un partido condenado por financiación ilegal, que es la corrupción personificada y que en un país democrático debería estar ilegalizado; que la situación económica es insostenible, la deuda impagable y el Estado está en bancarrota; que la represión política es abierta y ahí están los presos comunistas, independentistas catalanes y vascos o sindicalistas; o que ahí está la judicatura totalmente arrodillada ante  la banca y los monopolios erigida en nueva Inquisición política, la burguesía da un nuevo golpe de tuerca y ante esa realidad, realiza una moción de censura que sirve para girar totalmente el tablero político hacia la extrema derecha, para hacer un relevo generacional en todos sus ‘líderes’ políticos, fortalecer al PSOE y de un partido corrupto y condenado como el PP hacer tres partidos políticos que compiten por cuál de ellos es más fascista, salvaguardando la pata derecha, mejor dicho la pata de extrema derecha del sistema por tres partidos renovados – C’s, Vox y PP -, donde quedan ocultos los problemas reales del país y la inviabilidad del capitalismo y donde el nacionalismo y el patrioterismo, la unidad de España, es la droga que el Capital vierte al pueblo al objeto de hacer que este normalice completamente el fascismo.

Hay que reconocer la habilidad y maestría de la burguesía en su accionar político, lo llevamos viendo desde hace un siglo en el estado español, donde si algo ha demostrado ésta es que comprende y domina a la perfección el materialismo histórico. Sin duda lo domina mucho más que aquellos que desde las supuestas filas revolucionarias del marxismo-leninismo, únicamente usan el materialismo histórico para nombrarlo en vano.

Con el 14 de abril, el oportunismo, el mismo que colaboró con los fascistas en la Transición, que vendió la memoria y la lucha antifascista del pueblo español, como el PCE/IU, y otros que se reivindican como “revolucionarios” – y que son iguales de oportunistas que los primeros – salen en manada de siglas – pues suelen haber más siglas que personas – a reivindicar y conmemorar el advenimiento de la II República Española, a rememorar los días 12, 13 y 14 de abril de 1931. Los marxistas-leninistas nos preguntamos ¿qué significa reivindicar la II República Española el 14 de abril? ¿Es honesto o es un acto asqueroso de oportunismo? Veamos:

En la década de los 20s del siglo XX, en España, la burguesía se miraba en el espejo del fascismo italiano como fórmula para sostener la descomposición del capitalismo español, azotado por el descalabro colonial del 1898 con la pérdida de Cuba y Filipinas, la crisis marroquí en la lucha sostenida por el país africano para librarse de España, unido todo ello  a  la creciente lucha obrera y campesina que gracias a la Gloriosa Revolución de Octubre de 1917 en Rusia veían en la Revolución Proletaria como fórmula para tomar el poder y, con éste, poder resolver la cuestión de la tierra para los jornaleros y los campesinos pobres así como para mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y de las clases populares. A ello también hay que añadir el creciente conflicto con el regionalismo catalán, cuya burguesía demandaba un estatus diferente traducido en una redefinición del Estado. Ante esa situación, la respuesta dada por la burguesía española fue la del golpe de Primo de Rivera en 1923 y su posterior dictadura que sirvió para apuntalar su dominio durante 7 años para tratar de suturar la situación política adversa para el capitalismo español por la fórmula clásica de la burguesía de exacerbar el nacionalismo, vender las empresas públicas existentes y reprimir al pueblo. Lejos de sanar la situación del capitalismo español, ésta continuó erosionándose y descomponiéndose, acelerándose dicho proceso de putrefacción con la crisis mundial de 1929 de tal modo que se abre un periodo de transición, denominado “dictablanda”, que deviene, en abril de 1931, en la II República como consecuencia de una nueva exacerbación de los problemas que, supuestamente, la Dictadura de Primo de Rivera tendría que haber resuelto y que no lo hizo. Hay que recordar que la Dictadura de Primo de Rivera tuvo el apoyo y la colaboración política del PSOE y de la UGT.

Dimitrov, en su Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, en el que analizaba la ofensiva del fascismo y las tareas de los comunistas para forjar la unidad de la clase obrera en la lucha contra el fascismo, retrató perfectamente lo que fue la II República Española:

¿Tenía que triunfar inevitablemente la burguesía y la nobleza en España, país donde las fuerzas de la insurrección proletaria se combinan tan ventajosamente con la guerra campesina? (…) Los socialdemócratas españoles estuvieron representados en el gobierno desde los primeros días de la revolución ¿Establecieron acaso un contacto de lucha entre las organizaciones obreras de todas las tendencias políticas incluyendo comunistas y anarquistas? ¿Fundieron a la clase obrera en una sola organización sindical? ¿Exigieron acaso la confiscación de todas las tierras de los terratenientes, de las iglesias y los conventos a favor de los campesinos para conquistar a éstos para la revolución? ¿Intentaron luchar por la autodeterminación nacional de los catalanes, de los vascos, por la liberación de Marruecos? ¿Limpiaron al ejército de elementos monárquicos y fascistas, preparando el paso de las tropas al lado de los obreros y de los campesinos? ¿Disolvieron a la guardia civil, verdugo de todos los movimientos populares, tan odiada por el pueblo? ¿Asestaron algún golpe contra el partido fascista de Gil Robles, contra el poderío del clero católico? No, no hicieron nada de esto. Rechazaron las reiteradas proposiciones de los comunistas sobre la unidad de acción contra la ofensiva de la reacción de los burgueses y de los terratenientes y del fascismo. Promulgaron una ley electoral que permitió a la reacción conquistar la mayoría en las Cortes y una serie de leyes que decretaban duras penas contra los movimientos populares, leyes que sirven ahora para juzgar a los heroicos mineros de Asturias. Fusilaron por mano de la guardia civil a los campesinos que luchaban por la tierra, etc. (…) Así desbrozó la socialdemocracia el camino al poder del fascismo, lo mismo en Alemania que en Austria y que en España, desorganizando y llevando la escisión a las filas de la clase obrera.

El propio Partido Comunista de España, en la redacción de su Historia editada en 1960 donde entre otros, participaron Luis Balaguer – expulsado del PCE en 1969 y miembro fundador de nuestro partido, el PCOE – o Dolores Ibárruri, señalaba sobre la II República:

La proclamación de la República fue un acto progresivo que abría la posibilidad de destruir los obstáculos que entorpecían el avance social y político y retrasaban el florecer económico de España. Pero bien pronto se dejaron sentir las consecuencias del oportunismo del Partido Socialista; de la colaboración con la dictadura de Primo de Rivera pasó a desempeñar en los gobiernos el papel de auxiliar de los partidos burgueses dejando la dirección del Estado en manos de la burguesía, de una burguesía que demostró en seguida su falta de voluntad para llevar a cabo las transformaciones democráticas que el pueblo exigía y España precisaba. (…) En los primeros gobiernos republicanos (…) burlando la voluntad y las aspiraciones de las masas, realizaron una política de tolerancia para con las castas a las que el pueblo había desplazado del Poder. Su resistencia a poner fin rápidamente a la herencia de injusticias y privilegios legada por la Monarquía, facilitó el reagrupamiento de la contrarrevolución e hizo inevitable la agudización de las contradicciones de clase (…) Intercalada social y políticamente entre un proletariado y unas masas de campesinos pobres fuertemente radicalizados, de un lado, y una aristocracia y una burguesía contrarrevolucionarias, de otro, la pequeña burguesía realizaría forzosamente una política contradictoria y vacilante. Y lo que es más grave, dentro de ese curso oscilatorio prevalecería en la obra de los gobiernos Azaña la inclinación claudicante a granjearse la benevolencia de los de arriba y a reprimir, en cambio, brutalmente los impulsos de justicia social de los de abajo, olvidando que eran los obreros y campesinos, las masas trabajadoras en general, quienes constituían el primer sostén de una auténtica democracia republicana, frente a las fuerzas tradicionales de la reacción española.

 

Como puede comprobarse, la II República como Estado no sirvió para despojar a la burguesía de ninguno de sus privilegios ni del control del Estado, de hecho fue una forma de estado burgués que reprimió inmisericordemente a los obreros – como hizo el General republicano Franco también llamado ‘el carnicero de Asturias’ que fue Jefe del Estado Mayor del Ejército republicano para, posteriormente, ser la cabeza del golpe de Estado fascista iniciado en julio de 1936 -, y que satisfizo y defendió los intereses de la burguesía y de los terratenientes.

Todo ello fue así hasta que en España triunfó la táctica del Komintern con la construcción del Frente Popular y su victoria electoral en febrero de 1936, proyecto político de progreso social que contenía medidas como la amnistía de los presos políticos y sociales, el reconocimiento del gobierno de la Generalitat de Cataluña y la restitución de su Govern, con Lluis Companys a la cabeza; la restitución de todo trabajador y cargo público represaliados por motivos políticos o sindicales; la depuración de responsabilidades de la bestial represión realizada por el Estado que, entre otras cosas, urgía la depuración  del ejército de los elementos fascistas que lo habían dirigido; y un conjunto de medidas económicas – restablecimiento de la Ley de la Reforma Agraria de 1932, revisión de todos los procesos de desahucio de los aparceros y anulación de los mismos, realización de una nueva Ley de arrendamientos, subidas de los salarios de obreros y campesinos y establecimiento de una legislación laboral más favorable al trabajador,  la derogación de la ley por la que se devolvían las tierras y el pago de las fincas a la nobleza, intervención del Estado en materia de industria, regulación de los mercados y de intervención en el sector bancario, etc. –; medidas todas ellas que propugnaban una democratización del estado, un reparto más equitativo de la riqueza aún dentro de un régimen burgués.

A la derecha, los capitalistas y terratenientes, a los que la II República les había sido útil para mantener sus privilegios, para mantener su dictadura, ante el triunfo del Frente Popular ya no les servía ese modelo, esa República nueva que quería nacer en esa II República, de tal modo que hay un antes y un después del triunfo del Poder Popular.

La colaboración de la socialdemocracia con la burguesía y los terratenientes en los primeros años de la  II República sirvió a ésta no sólo para mantener sus privilegios, no sólo para seguir dirigiendo el Estado, tal y como expresaba Lenin, de una manera todavía más segura para ella; no sólo sirvió para que la burguesía siguiera reprimiendo política y socialmente al pueblo trabajador, no sólo le sirvió para acumular fuerzas sino que le sirvió para tejer las alianzas internacionales necesarias con el fascismo, en expansión en Europa gracias al apoyo de las democracias burguesas europeas – con socialdemócratas y demócratas cristianos que allanaron el camino a la toma del poder a los fascistas tanto en Alemania como en Italia -, apoyos esenciales para que el golpe de Estado fascista triunfase en España tres años después.

Nuevamente, al igual que hoy, la burguesía ha demostrado que durante el último siglo ha comprendido mucho más y mejor, el materialismo histórico que los marxistas españoles.

Hoy, en abril de 2019, algunos que se llaman comunistas, pero que no comprenden en absoluto la ciencia del marxismo-leninismo, reivindican el 14 de abril y, con él, están reivindicando una parte de la historia de España caracterizada por el dominio de la burguesía, por la traición a los jornaleros y a los campesinos como consecuencia del oportunismo socialdemócrata de aquel PSOE, que hoy es íntegramente fascista como lo ha acreditado durante los últimos 40 años. En definitiva, algunos de los que se llaman comunistas y dicen reivindicar el marxismo-leninismo, lo que están reivindicando es un periodo histórico que forma parte de la estrategia de la burguesía y los terratenientes para mantener su dictadura y su sistema de explotación y dominación criminal, dictadura que hoy es más agresiva y criminal que nunca.

Por un lado tenemos a la fracción de Ástor del PCPE reivindicando tal cual el 14 de abril, bajo la consigna de “[14 DE ABRIL] Por un país para la clase obrera” a la imagen y semejanza del PCE actual de los que no se diferencian en nada; por otro lado tenemos a la fracción de Carmelo Suárez del PCPE reivindicando, también, el 14 de abril a su manera. Por un lado, en su página web escriben un artículo titulado “¿Qué república es la nuestra?” de donde extractamos lo siguiente:

El mes de ABRIL es una fecha simbólica de lucha y combate en la historia de la clase obrera de los pueblos de España. El 14 de Abril de 2019 conmemoramos el 88 Aniversario de la II República Española (…) Tras los años de la llamada “Transición”, donde se han ido gestando los pactos de la vergüenza y la traición a los valores republicanos, con la continuidad del franquismo en la llamada “democracia española” representada por la monarquía, la burguesías (en connivencia con la socialdemocracia y el oportunismo revisionista) han adaptado sus mecanismos de dominación a la etapa actual. Por ello, en la actual fase de la lucha de clases, recogiendo los elementos de cambio y avance que aportó la II República y abordando los problemas históricos en la formación española cuyas consecuencias explican la situación de dominación actual de las diferentes burguesías (españolistas y nacionalistas burguesas), y ante la nuevas formas de dominación capitalista, la propuesta del PCPE como proyecto histórica es la República Española Socialista de carácter Confederal, teniendo como elemento esencial la constitución de la clase obrera como clase hegemónica. Ya no hay etapas intermedias. La lucha es por la República Socialista como primera fase hacia la construcción de la nueva sociedad socialista, dirigida por la clase obrera en alianza con los sectores populares”.

En estas mismas fechas, diversos medios de comunicación de izquierda han hecho público un documento titulado “Manifiesto Comunista ante las elecciones generales” suscrito, entre otros, por la fracción del PCPE de Carmelo Suárez junto con otros grupos, en los que, para “la construcción del poder obrero y popular” plantean, entre otras cosas, lo siguiente:

Ruptura con las estructuras de poder del franquismo travestidas en el Régimen del 78 y cuyos pilares son la Monarquía y la Constitución de 1978. Sólo la confluencia de las luchas obreras y populares por la República con la de los diferentes pueblos del Estado español por el ejercicio de su Derecho de Autodeterminación puede crear una correlación de fuerzas favorable para llevar a cabo una tarea histórica pendiente desde hace más de cuarenta años. Y junto a ella la lucha por la Amnistía que vacíe las cárceles de presos políticos antifascistas.

 

¿Pero no habíamos quedado que “Ya no hay etapas intermedias” para “la República Española Socialista de carácter Confederal”? Puesto que ese artículo del PCPE de Carmelo Suárez se hace para conmemorar el 14 de abril, al igual que ese manifiesto de supuestos comunistas ante las elecciones generales, no cabe más que preguntarnos ¿Qué tipo de República? ¿Una como la del 14 de abril que reivindican? Hablan de República Española Socialista y de confluencia por una República con los diferentes pueblos del estado español por el ejercicio del derecho a la autodeterminación, que es lo mismo que hablar de una República burguesa que, para partidos incluso potenciales aliados de esa política como la propia ERC, todo ello debe realizarse en el marco de la UE, del imperialismo europeo.  Es curioso ver al PCPE denunciar que “Tras los años de la llamada “Transición”, donde se han ido gestando los pactos de la vergüenza y la traición a los valores republicanos, con la continuidad del franquismo en la llamada “democracia española” representada por la monarquía, la burguesías” cuando en aquél momento dicho partido se hallaba entre los que firmaron y desarrollaron esos “pactos de la vergüenza” condenando “la traición a los valores republicanos”, dentro del PCE, apelando a los valores que reivindican de la II República,  valores que como hemos visto no sólo son burgueses, sino que bajo dicho régimen que hoy reivindican fueron masacrados obreros y campesinos por un ejército plagado de fascistas, un régimen que marxistas-leninistas destacados como Dimitrov señalaron como enemigo de los obreros, colaborador con la burguesía y que allanó el camino al triunfo del fascismo.

Mientras la burguesía va pasando pantallas, conoce perfectamente la psicología de las masas y las leyes del desarrollo de la historia y las emplea en su beneficio, que no es otro que perpetuar su dictadura, los que dicen que reivindican el comunismo y el marxismo-leninismo no sólo no lo comprenden, sino que incurren en el oportunismo haciendo un ejercicio de revisionismo histórico vergonzoso.

El estado español, así como las naciones que la integran, están divididos. Hasta un niño de teta sabe que, por mucho que la derecha hable de la unidad de España, el estado español está dividido en dos grandes bloques antagónicos: la minoría explotadora y la mayoría explotada, la burguesía y el proletariado.

La burguesía monopolista sabe que el fascismo es su tabla de salvación, por eso todo lo ha apostado a ello. Mientras la burguesía da pasos en perpetuar su régimen, su dominio, a pesar de su crisis política y económica, una parte del movimiento comunista español, huérfana por completo de la comprensión de la dialéctica, de la ciencia del marxismo-leninismo, se dedica a reiterar año tras año su calendario reivindicativo y sus consignas oxidadas que no tienen encaje en el mundo actual.

Hoy el capitalismo lo único que puede ofertar al pueblo es represión, miseria y violencia extrema. La única salida que tiene la clase obrera es romper con el capitalismo, acabar con este sistema, es construir el socialismo. Sin embargo, sin el desarrollo de nuestro partido, que lleve a los centros de trabajo y a los barrios la ciencia emancipatoria del proletariado, el marxismo-leninismo, la clase obrera seguirá estando engañada y bajo el influjo de los oportunistas y los reaccionarios. Todo nuestro Partido, nuestros simpatizantes y amigos, debemos pertrecharnos para la lucha ideológica y llevarla a término sin cuartel y, además, debemos de centrarnos en el desarrollo de nuestra política de masas, en el fortalecimiento de la unidad de los trabajadores desde la base, desde los centros de trabajo y extendiendo esta unidad a los barrios, constituyendo el Frente Único del Pueblo, haciendo que el pueblo adquiera la ideología marxista para que sea consciente del papel histórico que le corresponde jugar y pueda verificar la inmensa estafa que le está haciendo la burguesía. El Estado está quebrado, agoniza, pero ni muerto caerá por sí mismo, únicamente el proletariado organizado y dirigido ideológicamente por el marxismo-leninismo conseguirá que esta tiranía corrupta caiga, y ello pasa por fortalecer el instrumento que fusiona el marxismo-leninismo y el movimiento obrero, siendo ese instrumento el Partido Comunista Obrero Español. LA REVOLUCIÓN SOLO VENDRÁ DE MANOS DE LOS QUE PRODUCEN LAS RIQUEZAS.

 

¡TRABAJADOR, FORTALECE Y ENGROSA LAS FILAS DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡ABAJO EL ESTADO IMPERIALISTA ESPAÑOL!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 14 de abril de 2019

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)