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¿A quién sirven el parlamento y el gobierno?

Publicado en Actualidad Nacional 28 de Marzo de 2011

Los más conscientes sabíamos que el Parlamento “democrático”, junto con el Gobierno “electo”, son los órganos encargados de administrar los intereses de las grandes empresas, lo que quiere decir que ambas instituciones son meros instrumentos para persuadir a las masas, para engañarlas, haciéndoles ver que representan su voluntad, manteniéndolas siempre ilusionadas en que las soluciones de sus graves problemas son posibles si tanto el uno como el otro están bien ocupados. El capitalismo no es el malo, nos dicen, sino el partido que gobierna, y este depende de la correlación de fuerzas en el Parlamento. Argumentos que permiten jugar en todo momento para mantener vivas las esperanzas de un pueblo que nunca llegará a ver colmadas sus demandas.

 

Una vasta propaganda multicolor persuade al elector de que existe una variedad de posibilidades tal que contempla todos los gustos. Cualquiera es libre para votar su opción y si esta le engaña, tiene la oportunidad de castigar a su traicionero embaucador votando, pasados cuatro años, a otro partido. Sin embargo, detrás de cada organización están los grandes empresarios y ricos banqueros, concediéndoles créditos y subvencionándoles las campañas electorales; imponiendo pues, al pueblo, quiénes deben ser elegidos.

Los partidos comunistas hemos sido aleccionados para concurrir a las elecciones mientras haya un sólo obrero atrasado que deposite su fe en el parlamento, para demostrarle que la realidad es otra, para convencerle de que el parlamentarismo es una vía que sirve a la democracia burguesa con el objetivo de desviar las luchas del pueblo. En este caso, el ciudadano no tiene que moverse. Para eso está su fuerza parlamentaria que va a hacer todo por él. Los comunistas de verdad han dado muestras de cómo hay que utilizar la vía legal, siempre acompañada con la extralegal, aún teniéndolo muy difícil, porque los capitalistas, los gobiernos y los parlamentos guardaban sutilmente las apariencias.

Ahora, al burgués español en franca y total ofensiva, parece importarle muy poco cuidar los modos, sobretodo porque sus “enemigos” les deben obediencia. Las reuniones que de vez en cuanto celebra el Jefe de Gobierno con los empresarios más fuertes del país es un desprecio indefinible al ejercicio parlamentario y pone al descubierto descaradamente que el gobierno de turno hace lo que la patronal quiere que haga. Está claro que quienes mandan en nuestro país son los Botín y compañía, que les indican públicamente a Zapatero no sólo las reformas que ha de emprender, además le dan órdenes a nivel de partido, como la de que no se deben adelantar las elecciones porque lo está haciendo muy bien.

Pero ¿Para qué iban a guardar las formas si ya todos los parlamentarios se han retratado ante el pueblo como secuaces a sueldos de los capitalistas y no van a protestar porque estos deslustren sus funciones? En esta crisis todos los partidos han desempeñado su papel a la perfección: aparentar ir en contra del gobierno, aduciendo matices, lo que se traduce en la práctica en complicidad para favorecer los intereses de sus amos.

Para colmo, los mal llamados comunistas han contribuido a malformar la conciencia popular, pues al magnificar el parlamentarismo como única forma de combatir al capital, han sembrado falsas expectativas y se hacen cómplices de la perpetuidad del capitalismo. ¿Qué pueden temer los capitalistas españoles de los partidos parlamentarios y del gobierno, embadurnados con las heces de la corrupción, por un sueldo canalla? ¿Qué puede temer el capitalista español de las nuevas elecciones, si todos los partidos han gobernado bien a nivel estatal, bien autonómicamente, incluido IU y han probado ser sus más fieles servidores?

Una vez más el PCOE denuncia las falacias de esta democracia cínica y señala ante el pueblo con el dedo a todos aquellos defraudadores, parásitos de la política, que encubren la dictadura del capital honorando un parlamento prostituido a la par que no les importa hundir en la miseria a los trabajadores con el fin de enriquecer aún más a sus amos por un plato de sucia comida.

CONTRA LA DICTADURA DEL CAPITAL

SOCIALISMO

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)