Sábado, 28 Marzo 2020
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La banca aventa el miedo en las elecciones catalanas. Luchar por el socialismo es luchar por la soberanía y la libertad del pueblo catalán

Publicado en Actualidad Nacional 20 de Septiembre de 2015

El pasado viernes las patronales de los bancos y de las inexistentes cajas de ahorro entraron públicamente en la arena de las elecciones catalanas, arremetiendo contra el independentismo y vertiendo miedo al pueblo, saliendo en defensa del marco constitucional español, contubernio de la burguesía por el que maquillaron el régimen político fascista para integrar al estado español en el proyecto de los imperialistas europeos, primeramente la CEE que alumbró lo que hoy es la UE.

Decimos que la banca entró públicamente en la arena electoral porque directa, pero soterradamente, lleva interviniendo en todas las elecciones, y en todas las decisiones políticas de los distintos gobiernos – central, autonómicos y municipales - durante estos 40 años a través de los partidos políticos contendientes, todos ellos financiados y dirigidos por la banca, creados para servir a la gran burguesía monopolista, de la que forma parte los bancos.

La gran burguesía monopolista fusionada al estado, emplea éste, no sólo como instrumento para reprimir al Pueblo, sino también para regular la economía en su beneficio, constituyendo lo que se denomina Capitalismo Monopolista de Estado. La burguesía monopolista catalana siempre estuvo y sigue estando integrada en el Capitalismo Monopolista de Estado español, y es a través de éste, de su estado, a través del cual se integra con las otras burguesías monopolistas de otros estados europeos, conformando la Unión Europea.

Todo lo que sea debilitar el estado español es debilitar el Capitalismo Monopolista de Estado y, consecuentemente, las posiciones de la burguesía monopolista española, entre las que se encuentra burguesía monopolista catalana.

Es por ello que los Bancos no han dudado en tomar partido abiertamente para atemorizar al Pueblo; para que, mediante el miedo, tomen partido de las opciones que más favorecen sus posiciones, que no es otra que la indivisibilidad del estado español.

La agudización de la explotación del proletariado y el incremento exponencial de los beneficios empresariales, fundamentalmente a partir de la segunda mitad de la década de los 80s, llevó a la burguesía monopolista española a invertir esos excedentes de capital (IED) a otros países del mundo, en lo que los oportunistas y burgueses llaman ‘globalización’ y que no es otra cosa que imperialismo,  como magistralmente definió Lenin.

 Hoy, la burguesía monopolista española se encuentra en la tercera oleada de Inversión Directa Extranjera (IED) y, para ella, es fundamental conseguir los máximos mecanismos internacionales de protección de su IED. Es por ello que, en este momento de crisis general del Capitalismo Monopolista de Estado, defienda a ultranza su esencia: la unidad y la indivisibilidad del estado español, que es la garantía de integración a la UE como plasmación del Capitalismo Monopolista de Estado de las burguesías monopolistas europeas. Tras la firma del Tratado de Lisboa, la UE juega un papel mayor en la protección de las IEDs de los estados miembros de la Unión Europea.

La degradación de las condiciones de vida de los pueblos y la resistencia de estos a la agresión imperialista, fuerza a estados nación a confrontarse contra los intereses de los monopolios, como por ejemplo aconteció con la nacionalización de YPF en Argentina. Al agudizarse las contradicciones como consecuencia del desarrollo del imperialismo en el mundo, los monopolios se ven obligados a refinar los mecanismos para debilitar a los estados y garantizar las IEDs, encontrándonos en un momento donde las burguesías monopolistas europeas y norteamericana están negociando el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) como instrumento mundial por el que se garanticen al máximo las IEDs de los monopolios, subordinando todos los estados del mundo a los monopolios de las potencias imperialistas y sus intereses. La justicia mundial será la que apliquen los árbitros de los monopolios, eso es el TTIP entre otros aspectos, y es ahí donde están puestas las ambiciones y las necesidades de la burguesía monopolista española, máxime cuando se halla en una tercera fase de exportación de capitales o de IED.

Bien sabe la banca que no va a abandonar Cataluña, pues otros bancos de otras potencias imperialistas no dudarían, gustosamente, en ocupar el espacio que ellos dejarían. Como tampoco el imperialismo europeo puede permitir que Cataluña se escinda de su criminal dominio político y económico. La pequeña y mediana burguesía catalana y sus partidos , que ven en la independencia y en la consecución de un estado propio como la salida a la ruina en la que la burguesía monopolista le ha llevado, pretende volver a un estadio donde la burguesía monopolista le dio un estatus privilegiado en un momento histórico que ya pasó y que atendía a un desarrollo del capitalismo monopolista de estado distinto al que hoy existe. El desarrollo de la burguesía monopolista ya entra en contradicción con la pequeña y mediana burguesía, no sólo con la catalana. 

El anuncio de la banca, no sólo ha satisfecho enormemente a sus perros a sueldo – PP, C’s, PSC-PSOE y Unió -, sino también a la pata de Junts Pel Sí representada por  Convergència, pues, a pesar de que se posicionan abiertamente con el Estado Español, le lanzan a éste el mensaje de que “… por medio del diálogo, impulsen las reformas que permitan seguir progresando …” exhortando al Gobierno del estado, que es su Comité de dirección, a impulsar las reformas suficientes para poder hacer una componenda, que es lo que llevan demandando desde que estalló la crisis. Dependiendo del resultado electoral, y de la fuerza que obtenga  el bloque ‘independentista’, esa componenda empezará a realizarse tras las elecciones generales de diciembre.

Mientras tanto el pueblo catalán, el proletariado, está en una situación cada vez más miserable, de mayor precariedad, azotada por el paro y por la pobreza, donde el gobierno de la pequeña y mediana burguesía catalana – CiU + ERC – no ha dudado en arremeter contra sus derechos y sus intereses. El Partido Comunista Obrero Español, y nuestro partido hermano en Cataluña, el PCOC, defienden el derecho a la autodeterminación de la nación catalana, pero ésta no vendrá de la mano de la pequeña ni de la mediana burguesía catalana, igual de reaccionaria y criminal contra los trabajadores que la burguesía monopolista, sino que vendrá de la mano del proletariado catalán. El pueblo de Cataluña tiene derecho a la autodeterminación y, si así lo estima, a poseer un estado propio pero, para ser verdaderamente libre y soberano, debe romper con todas aquellas instituciones imperialistas que niegan los derechos a los pueblos y a los que imponen su dictadura política y económica a través de sus instituciones, como es la Unión Europea. Hacemos un llamamiento a la clase obrera catalana a que dé una respuesta de clase, y ésta pasa por la unidad del proletariado, unificando todas sus luchas en una sola, la lucha de la clase obrera contra la burguesía y su sistema económico, el Capitalismo, construyendo un Frente Único del Pueblo cuyo objetivo no sea otro que derrocar a la burguesía y a su criminal sistema. En esa lucha el proletariado catalán no está solo, tiene el internacionalismo proletario de toda la clase obrera del mundo, empezando por el proletariado del estado español. La lucha por la autodeterminación de la nación catalana es la lucha por el Socialismo.

¡POR EL DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS, FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, POR EL SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)