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¿Utopía o Principado?
Edu Barbeito -PCOE
Desde que en 1492 lo que hoy llamamos "mundo
occidental" descubriera el "Nuevo mundo" que
había tras las inmensas tierras americanas, podríamos
decir que los Principados se extendieron por doquier hasta
nuestros días. Hoy, como ayer lo hacían esclavistas o
señores feudales, el capitalismo triunfante y su clase
dominante esparcen una misma praxis política común a sus
formas opresoras de antaño, una praxis que ha sido definida
con posterioridad con un famosísimo y cuasi aceptado
término de "maquiavélica". Sintetizada de forma
concisa en el no menos conocido "Príncipe"
escrito en el siglo XVI por el aristócrata italiano
Nicolás Maquiavelo, el "maquiavelismo" se
edificó e inspiró en la figura del papa Alejandro VI y su
familia, la conocida y architelevisada saga mafiosa de los
Borgia. Casi todo el mundo ya conoce o tiene una visión
más o menos superficial de las "bondades" de los
Borgia, que tanto inspiraron la creatividad de Maquiavelo,
pero como quiera que el siglo XVI queda muy lejos, y como
quiera que la praxis política maquiavélica se ha mantenido
inalterable a lo largo de los siglos, aplicándola los
diferentes estamentos y clases dominantes con constancia y
tesón a nuevos sistemas de opresión de las mayorías
productivas, sería bueno focalizar a nuestro Príncipe del
siglo XXI, en pleno capitalismo senil, en pleno imperialismo
posmoderno. Y para esta sencilla labor deberíamos
centrarnos en un individuo poderoso y despótico a la par
que amoral, gobernante omnipotente cuya única virtud, como
dijera el escritor italiano, residiera en la fuerza bruta e
irracional de su Imperio...llegados a este punto cabría
preguntarse ¿existe o no una asombrosa exactitud entre el
Imperio yanqui del Príncipe Bush II con el antaño
"glorioso" Imperio Vaticano de los Borgia de hace
más de 5 siglos? El Imperio yanqui como dominador militar
del mundo, como gendarme mundial del capitalismo y su
parasitaria clase burguesa, con esa execrable virtud
principesca de la Fuerza, la barbarie, la agresión, el
expolio, la opresión y el sometimiento de Estados más
débiles...desde el México del S.XIX hasta el Irak del XXI,
pasando por el Chile del XX, los diferentes Príncipes del
Imperio han sometido y someten al mundo a base de golpes
militares salvajes contra todo y todos aquellos que no
toleren y acepten la autoridad Imperial y única del
Príncipe, la primacía del Kratos sobre el Ethos, la
voluntad inequívoca del poderoso que aplasta y destruye sin
escrúpulos, con el único límite de su propio poder, de su
propio armamento. Ayer en la Roma católica de los
Borgia,hoy en el Washington protestante de los Bush,
Nicolás sonríe jubiloso ante el éxito de sus premisas;
amoralismo, fuerza bruta, poder por poder, ambición
destructiva, egoísmo repugnante, el Estado como instrumento
de dominación del Príncipe, inexistencia de principios
éticos y humanos...¡dónde exista la espada, muera la
razón!, o dicho de un modo más fascista, más bushiano
¡viva la muerte, muera la inteligencia!. Sin duda, hoy los
Borgia parecen hermanitas de la caridad cuando se comparan
sus salvajadas maquiavélicas con las de Mr.B y su Imperio.
Pero como quiera que casi cada "virus" que esparce
el ser humano suele ir acompañado de su antídoto
inmediatamente, pues fue así precisamente como un cuasi
sacerdote londinense, Sir Tomas Moro, el que también en
pleno S.XVI (y sin coincidir temporalmente con Maquiavelo),
dió a luz su brillante UTOPÍA, que parafraseando al gran
Federico Engels, resultó ser un auténtico torpedo
político contra la línea de flotación maquiavélica.
Frente al amoralismo principesco la moral de Utopía, frente
a la fuerza los deberes éticos y las normas jurídicas,
frente a la voluntad irracional de dominio la razón, frente
al Estado opresor la Comunidad humana, frente al egoísmo
lacerante la solidaridad, frente a la barbarie el humanismo
más profundo, frente a la naturaleza perversa del ser
humano maquiavelizado la perversidad intrínseca de la
propiedad privada como generadora de "maldad". Y
como quiera que nos hemos tomado la molestia de focalizar al
Príncipe en pleno S.XXI, deberíamos situar, más o menos,
Utopía en el mapa mundi de 2007...en una ínsula (y no se
lllama Ítaca, puesto que esta es real como la vida misma),
de unos 11 millones de habitantes y situada en el Mar
Caribe, en el eje de las antillas americanas, una porción
de tierra firme que lejos de la Utopía moriana (entendida
como algo irrealizable y perfecto), se reafirma REAL Y VIVA
tras más de 40 años avanzando imparable por los caminos
morianos, enfrentándose con valentía y heroicidad
"utópica" a los diferentes Príncipes que han
intentado, inútilmente, destruirla y aniquilarla. Su nombre
no es Utopía, su nombre es República Socialista de Cuba, y
está presidida por un sabio entre los sabios, por un
moralista incansable, por un humanista de alta enjundia, por
un ser de una ética intachable, de una dignidad
incommensurable, de una humildad emocionante, con la razón
por bandera siempre...es COMUNISTA, y responde al nombre de
Doctor Fidel Castro Ruz. Casi medio siglo lleva el Imperio
Principesco intentando someter a esta indomable ínsula
moriana, que no sólo resiste las agresiones en pié y
desafiante, que no sólo resiste agigantada por el poderío
ético y moral que ostenta e irradia por medio mundo, sino
que orgullosa AVANZA sin caer jamás por el camino, o cuanto
menos, levantándose de inmediato. Desde su mazmorra
londinense, desde lo alto del cadalso que debe llevarlo a la
muerte, Sir Tomas Moro cierra el puño en señal de respeto
y admiración por su Isla, nuestra Isla, la de todos, Cuba.
¿Utopía o Principado? ¿Socialismo o Barbarie?
Edu Barbeito
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