Comité Central del Partido Comunista Obrero Español - P.C.O.E.  ISKRA (Digital)

 

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La unidad de los comunistas

El objetivo fundamental que debe presidir la vida activa de cualquier partido comunista en el estado español, en la coyuntura actual, es preparar el camino para la unidad de los marxistas-leninistas en una sola organización revolucionaria. Pues, la desunión de la vanguardia solo puede traer la confusión y la desintegración en las filas de la clase obrera.

En los momentos presentes no se puede preparar la unidad de los comunistas en un solo partido, sin atender a la experiencia histórica de nuestro país, que nos aporta suficientes datos y elementos de juicio para, al menos, concretar cuales deben ser las bases que deben respetarse en el proceso de la reagrupación de los comunistas españoles en un auténtico partido comunista.

La historia, inapelable, demuestra que en nuestro país por condicionamientos específicos, la unidad de los comunistas exige condiciones que van mas allá de la identidad ideológica, pues ésta por sí sola no ha sido capaz de consolidar una sola de las decenas de unificaciones que se prodigaron (salvo las integraciones de grupos que fueron absorbidos por otras fuerzas), ni han alumbrado aún el partido que todos deseamos. En no pocas ocasiones los escritos apologéticos han servido de tapadilla para lograr objetivos inconfesables como se ha demostrado posteriormente.

A la crisis del Movimiento Comunista Internacional, que transmitió a nuestro país las divisiones en banderías ideológicas propiciadas por la escisión de dicho movimiento, hay que unir las inferencias nocivas que emanaron del fenómeno español que se dio en llamar “carrillismo”, que impregnó al comunismo autóctono de vicios tan horrendos como la persecución de los camaradas que se oponían a los dictados de la dirección, utilizando para ello la infamia, la calumnia y la mentira. Todo era válido para neutralizar al opositor y de esta manera conseguir los objetivos demasiadas veces extraños al comunismo.

 

Las malas artes, la vulneración de los estatutos con demasiada reincidencia, llegó a tal grado de degeneración, que desde la dirección a las bases, en términos generales, se aceptaban consciente e inconscientemente (por ignorancia en militantes de base) como norma de conducta. Las luchas internas en el seno del PCE, honestas unas, arribistas otras, que intentaban aprovecharse de la desorientación de las bases a tenor de las disputas, se desarrollaron inevitablemente ajenas a la democracia interna que debió encauzar las discusiones.

La anómala y deshonrosa situación que se vivió durante el período negro del PCE acabó por salpicar a una gran parte de los militantes de dicho partido, incluidos aquellos que decidimos apartarnos de él para reconstruir el partido de la clase obrera. De esta forma, todos los grupos, organizaciones y partidos salidos del PCE para rehabilitar la honestidad y ética que caracterizó al comunista español en tiempo inveterados, lo hacían sin desprenderse totalmente de tales vicios.

Por otro lado y como consecuencia de lo anterior, se operó la disociación de los comunistas con el movimiento obrero y popular en decadencia, aportando nuevos ingredientes a la grave situación que atravesaba el movimiento comunista español al generar en él el subjetivismo extremo. Es bien sabido, que por mucho que retroceda el movimiento obrero nunca alcanzará la quietud absoluta; no obstante, su marcha hacia atrás implica entre otras razones el desarraigo de la conciencia revolucionaria, es decir, patentiza la falta de partidos revolucionarios con autoridad sobre él. Cuando el movimiento obrero cae en declive, todo lo que le pertenece se estanca e incluso a veces se marchita. Los partidos comunistas pierden el más firme soporte de su razón de ser, el que le proporciona objetividad, porque un partido comunista alejado de las masas tiende a sumirse en el subjetivismo, antesala del pesimismo y de la extinción, y contrae toda una serie de defectos dañinos, como la desorientación ideológica y política, y el cultivo del sectarismo con menoscabo de su identidad (proceso de extinción).

Por esta razón, las uniones demostraron inequívocamente, de que por encima de la uniformidad teórica, los grupos habían adquirido personalidades disformes y sectarias, puntos de vistas muy diferentes al abordar los problemas concretos puesto que se desenvolvían en lo ideal, sin haber tenido la oportunidad de comprobar en la práctica (movimiento obrero y popular) la justeza de sus políticas. Las controversias trajeron consigo la desconfianza y con ella las nuevas escisiones o la desaparición de los grupos,

En virtud de lo expuesto, el PCOE considera que la unidad de los comunistas debe efectuarse a través de un proceso que contemple además de la identificación ideológica, el desprendimiento del subjetivismo y muy especialmente debe estar cargado de una profunda intención de rectificar la conducta de la militancia basada en la observación de la ética comunista que devuelva al militante de nuestro país la fama de audaz, honradez y templado que se granjeó anteriormente.

En resumidas cuenta, para el PCOE la unidad de los comunistas, hoy como ayer no puede ser la suma de dos o mas grupos en torno a un escrito que loe las excelencias del marxismo-leninismo, sin hacerse un recorrido de lucha conjunta y de adecentamiento moral dentro de las filas de cada partido.

Tras un proceso de unidad de acción en todos los frentes, el PCOE estima que la unidad de los comunistas se ha de basar tanto en el aspecto ideológico y organizativo en los siguientes términos: - Fidelidad a los principios marxistas leninistas - Un partido único para todo el Estado - Un partido constituido en células e inspirado en el centralismo democrático - Un partido internacionalista

En la actualidad, los militantes del PCOE coadyuva a la creación de frentes unico de trabajadores, en cuyas asambleas pueden asistir y de echo sucede, miembros de otros partidos, trabajadores sin afiliación política, pero que se hallan unidos por un mismo objetivo, conseguir la unidad de la clase obrera y de las masas populares y dotarles de un programa consecuente.

Creemos que dichos frentes, constituye el lugar mas aconsejable para alcanzar la ansiada unidad de la izquierda, así como la unidad de acción de los comunistas, sobre bases práctica, lejos del subjetivismo que proporciona las tácticas idealistas confeccionadas sobre una mesa de reunión sin entronque en los trabajadores, que en definitiva son los que sancionarán nuestro comportamiento y nos indicarán el verdadero camino.

Sin duda, dicha propuesta está aún en estado embrionario, pero se observa ya su consolidación y su necesidad de ensanchamiento.

En modo alguno absolutizamos dicha vía para alcanzar la unidad de los comunistas, pero por ahora se ajusta a una realidad de la que emanan nuestros análisis. Atrás quedaron los tiempos, en los que la unidad de acción de los trabajadores se lograba con sendos acuerdos entre los partidos de izquierda. Eran otros tiempos en los que dichos partidos tenían una fuerte y amplia influencia dentro de la clase obrera. En el 2007 no existe ningún partido de los llamados comunistas (marxistas-leninistas) fuerte y con un mínimo de influencia entre las capas populares. Un acuerdo entre todos los partidos no uniría mas que a sus escasas militancia. Como queda demostrado con las repetidas experiencias, todo quedaría en el intento.

No hablamos de acuerdos puntuales para una manifestación u otra actividad coyuntural, nos estamos pronunciando sobre la necesidad de construir la auténtica unidad de los trabajadores en los centros de trabajo, barriadas, universidades etc.

El PCOE estará siempre dispuesto a llegar acuerdos puntuales; sin embargo, nos resistimos a las elucubraciones y a la pretensión de que una manifestación híbrida por la descafeinada Tercera Republica, o una coalición electoral (las que se han dado certifican nuestra tesis) sean el camino que unirá a los comunistas.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

 

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