Comité Central del Partido Comunista Obrero Español - P.C.O.E.  ISKRA (Digital)

 

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ANDALUCIA HOY (Informe)

Pese a la propaganda oficial, el sistema económico de Andalucía presenta los mismos rasgos que en la época franquista.

En el campo domina el latifundio. Solo la Duquesa de Alba tiene 34.000 Has. de tierra, además de 22 cortijos entre Sevilla y Córdoba, lo que aprovecha para recibir subvenciones por valor de 1.8 millones de euros mas que 17.000 explotaciones pequeñas. Latifundios que se hallan en manos de una clase social, que si bien, en nuestra región es terrateniente, en Madrid, País Vasco y Cataluña, se convierte en gran burguesía por ser dueña de industrias, bancos, servicios etc. y que en virtud de su doble posición, se permite el lujo de destinar impunemente nuestros campos a la producción de materias primas baratas, que ellas mismas exportan para sus industrias ubicadas en las zonas señaladas.

Así, también, el dinero generado por las pequeñas y medianas haciendas campesinas, es traspasado a los mismos lugares a través de las cajas y bancos, también en poder de la gran burguesía.

En su consecuencia, el campo andaluz no está siendo utilizado para fomentar en nuestros pueblos y ciudades industrias de transformación de sus materias primas, producidas por nuestros braceros y pequeños campesinos, sino que éstas están siendo empleadas en crear, consolidar y ampliar las estructuras de los citados País Vasco, Cataluña y Madrid. Además las vías de comercialización del producto agrario de nuestra región, las canalizan los monopolios españoles y extranjeros, como es el caso de la empresa Ferruzzi de Italia, que comercializa mas del 60% de la producción del aceite de oliva de nuestras tierras. Y como en el caso, también de las empresas valencianas que controlan más del 75% del arroz producido en Sevilla, siendo esta provincia la mayor productora de Europa.

Las minas continúan estando en manos extranjeras, que no solo expolian irracionalmente nuestras riquezas, si no que además cumplen con el mismo objetivo que la clase terrateniente, cual es, el de exportar materias primas baratas a sus respectivos países y a otras comarcas del Estado español, donde operan como multinacionales.

Hay que añadir que estas empresas desdeñan el entorno regional y su medio ambiente, con un desprecio insultante, hasta llegar al extremo de Bolidem.

De lo que se infiere que las materias primas extraídas de nuestras minas, con el sudor y la sangre del obrero andaluz, tampoco son empleadas para la industrialización de la región.

Por estas razones, Andalucía cuenta con escasísimas industrias y las que existen, son dependientes de multinacionales o de los monopolios del Estado capitalista español, como demuestran FASA RENAULT, CONSTRUCCIONES AERONAUTICAS, etc. De nuevo el dinero, producto del trabajo de los obreros andaluces sirve para satisfacer los intereses del gran capital foráneo. A lo que añadir que la Junta de Andalucía, haciendo uso indebido del dinero producido por los trabajadores andaluces, subvencionan a multinacionales como en el caso de Delphis, cuyo dinero ha servido a dicha multinacional para construir nueva planta de producción en un país extranjero y proceder a la des-localización de su factoría de la provincia de Cádiz, provocando el paro de mas de 3.000 trabajadores gaditanos

Por otro lado, la concesión por parte del estado a Cataluña del 100% del IVA generado por las empresas catalanas, permite que todas las empresas ubicadas en Andalucía y levantadas con el esfuerzo de los trabajadores andaluces con domicilio fiscal en Cataluña se lleven el 16% que supone el Impuesto de Valor Añadido, para ampliar y perfeccionar las infraestructuras catalanas que favorezcan a las empresas multinacionales que allí operan en su competencia con las del Pais Vasco y Madrid.

Las actuales estructuras económicas pues, han configurado una situación de dependencia con unos registros de subdesarrollo humillantes:

485.358 parados, el 23% del paro en España, siendo Sevilla y Cádiz las dos provincias con mayores porcentajes de desempleados de Europa. A pesar de que el coste de la fuerza de trabajo en Andalucía es en 9 puntos más barata que la media nacional. En Andalucía según el Movimiento Cristiano se contabiliza UN MILLON de pobres y excepto Almería, las siete provincias restantes se encuentran entre las 0 provincias más pobres de España.

Nuestra región descuella por tener las cotas más altas en fracaso escolar. La prostitución, el comercio y consumo de drogas, la delincuencia, en la que Sevilla ofrece el mayor número de barrios conflictivos, los suicidios juveniles, la violencia callejera y doméstica, las enfermedades nerviosas, los accidentes laborales, etc. adquieren grados insoportables y alcanzan dimensiones superiores a la media española y europea.

Todo ello ocurre, cuando es bien sabido que Andalucía atesora riquezas en mayor cantidad y calidad que el resto del Estado español.

El capitalista español ha cuidado mucho en propagar la idea de que el subdesarrollo andaluz, es debido a la pereza de sus trabajadores, al mismo tiempo que ha fomentado la discordia entre las poblaciones de sus ciudades.

De este ambiente enrarecido se aprovecha el Estado capitalista para continuar manteniendo unas estructuras denigrantes y esclavistas, con el objeto de convertir a Andalucía dentro del concierto de las naciones y regiones comprendidas en la UE, en zona de recreo y de ocio del disfrute vacacional de los trabajadores europeos.

Por su parte, los partidos que componen el parlamento andaluz, imbuidos en la dinámica de la democracia burguesa, y atrapados por el cuello por los débitos bancarios, pues deben, contando solo las deudas contraídas con cajas y bancos que operan en Andalucía, 14 millones de euros, traicionan los intereses populares, dedicándose a difundir una falsa Andalucía, con datos y registros macroeconómicos, que en nada tienen que ver con la realidad doméstica, en todo momento buscando un pretexto para justificar sus posiciones de claudicación frente al gran capital. En este sentido, se enmarca también, unos estatutos autonómicos que no buscan las soluciones a nuestros graves problemas desde sus raíces, es decir, en las estructuras económicas capitalistas.

Andalucía no saldrá jamás del subdesarrollo, si no se implanta una Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista, si no se nacionalizan las minas e industrias básicas y a tenor de ello, se procede a la creación de un poderoso tejido industrial sobre la base de la transformación de sus materias primas, que son ricas y abundantes.

Más, los cambios estructurales no pueden llevarse a efecto en el marco del actual sistema y ni mucho menos, dentro de la presente constitución, por eso, los partidos parlamentarios, incluidos los PSOE e IU (falsa izquierda), que sacralizan la carta magna, están invalidados para acometer dichas medidas.

Debe ser y será, sin ninguna duda, la lucha conjunta de los trabajadores de la ciudad y del campo andaluz, coordinadas con las de los trabajadores del resto del estado, la forma y el arma posible y exclusiva, capaz de socavar el capitalismo monopolista de Estado desde sus bases, y de instaurar un sistema antimonopolista en lo económico y profundamente popular en lo político.

Desgajar el combate de los trabajadores andaluces de la lucha general de los trabajadores del Estado, es condenar a Andalucía y a los demás pueblos que constituyen el estado español a perpetuar su sometimiento bajo las férulas del capitalismo monopolista de Estado.

Ahora bien, para que la clase obrera pueda desempeñar su papel dirigente, necesita como el aire que respira la presencia de un partido revolucionario, que imponga la unidad y la cohesión en sus filas, dañadas y erosionadas por las traiciones y por las divisiones que sufre, impuestas adrede, por las centrales sindicales, en justo pago a las subvenciones que reciben tanto del Estado español como de la UE, y que alcanzan la increíble cifra de DOSCIENTOS MIL MILLONES DE PESETAS.

Con un cinismo que orilla en la inmoralidad, los líderes y funcionarios sindicales, después de crear la pasividad e insolidaridad entre los trabajadores, imputan a estos el no querer saber nada para justificar su execrable traición.

Sin la unidad de los trabajadores, somos presos de las tropelías y engaños que los capitalistas llevan a cabo con la anuencia de los PSOE e IU y de las jerarquías de CC.OO y UGT, a lo que contribuyen directa o indirectamente la presencia de infinidad de grupos sindicales alternativos, que no han sabido dar respuestas colectivas y unitarias de envergaduras y sin embargo, han coadyuvado a una mayor fragmentación del movimiento obrero.

Como principio fundamental de su programa el PCOE aboga por el FRENTE UNICO DE TRABAJADORES y en esa dirección, hacemos un llamamiento a todos los obreros y comités de empresas para democratizar las Asambleas de Trabajadores y para crear e institucionalizar las asambleas de delegados y comités de empresas, al objeto de allanar el camino para la constitución del Sindicato Único y para emprender la senda de la solidaridad entre los obreros de diferentes empresas.

En este sentido, nuestros militantes trabajarán en los distintos sindicatos e intentarán acceder a los Comités de empresas para construir coordinadoras o asambleas de comités gremiales, y para erradicar los malos hábitos adquiridos por los actuales componentes de los comités, que influenciados por el funcionario sindical, se han convertido en "reaccionarios" leguleyos o interpretadores de unas leyes que no favorecen a la clase obrera, con lo cual adormecen a sus compañeros convirtiéndolos en indolentes y sumisos frente a una patronal fuerte y unida.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

 

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