Comité Central del Partido Comunista Obrero Español - P.C.O.E.  ISKRA (Digital)

 

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ACOSO A CUBA

Se nos presentan como salvadores del mundo. Sesudos investigadores del capitalismo contemporáneo, con la sola intención de ser esa luz que nos ilumine para salir de las tinieblas en las que nos encontramos inmersos desde hace muchos años, sin que por nuestros propios medios seamos capaces librarnos de ella. La mayoría son individuos sin compromisos de militancia, sus únicas ataduras son, con su conciencia y con su amor al desposeído. Son los creadores y apologistas del socialismo del siglo XXI y recreadores del "trotskismo-leninismo" moderno.

Todos los días del año, aparecen en las páginas de los nuevos medios de difusión alternativa e independiente, alguna que otra tesis de la lumbrera de turno, que suele abordar y recordar la necesidad de que asumamos el socialismo que corresponde a la actualidad. El único posible, con el objeto de que no nos desviemos por caminos tortuosos. Resulta espectacular la aparición de tantos Mesías y de tantas recetas en estos momentos, para que los partidos, para que el mundo entero, sepamos, sin ningún margen de error, elegir el buen sendero.

Pero, al analizar no solo sus escritos aisladamente, sino en conjunto y en unión a las circunstancias que concurren a su alrededor, poco a poco, los textos, sus autores y sus populares medios de propagación, que en un principio parecían no tener ligazón alguna entre sí, aparecen ahora ante nuestros ojos, como un todo perfectamente organizado y orquestado por intereses inconfesables.

Aunque se esfuercen en difundir su carácter original y científico, nos asombra su semejanza con todas las revisiones precedentes en el tiempo, que tuvieron como eje fundamental abjurar del marxismo para atacar entonces, a los países socialistas. Y es así porque son la misma cosa, con distintas denominaciones.

El Socialismo del siglo XXI entraña sus raíces en la crisis del Movimiento Comunista Internacional de donde emana toda una serie de tentativas, siempre teóricas, de sustituir el principio de la dictadura del proletariado por un estado ecléctico, amorfo, en el que la burguesía "civilizada", la clase obrera y otras clases (que aún están por definir) convivan y construyan el nuevo socialismo, el verdadero y democrático en oposición a los regímenes despóticos estalinistas del socialismo del siglo XX. En el fondo, lo que subyace es una revisión absoluta del carácter clasista del Estado, tesis fundamental del marxismo-leninismo de donde surge la obligatoriedad de que la clase obrera imponga su propio estado. Pero ¿cuáles son los rasgos y las consignas de una revisión tan monstruosa y que hasta ahora no ha dado ningún fruto, ni para la clase obrera, ni para ninguna de las clases que el socialismo del siglo XXI considera socialistas?:

Apelar a Marx, a veces a Lenin, sobretodo al Che y a Fidel Castro, curiosamente para convencernos de que hay que andar en sentido contrario, como ellos supuestamente hubiesen hecho en nuestros días y bajo estas circunstancias.

Para radicar sobre bases "científicas" sus principios, emprenden la mayor campaña que jamás se haya llevado a cabo contra Stalin, reviviendo a Trotsky. De esta forma, atacan a la dictadura del proletariado identificándola "stalinista" precisándola modelo a despreciar por antidemocrático, represivo e inservible.

Después de desacreditar el estado socialista, escenifican un caos incontrolable en la economía cubana, con el propósito de ganar autoridad para recetar sus propuestas (electorales, descentralizadoras del estado, de aperturas a la propiedad privada etc.) siempre con el señuelo de servir al socialismo.

Podemos apreciar que como sus antecesores, el socialismo del siglo XXI no tiene nada de original y sus aportaciones al desarrollo del oportunismo son mínimas o casi ninguna, solo toma los elementos de él y se los apropia.

Ayer fue el Filósofo, miembro del Comité Central del Partido Comunista Francés, Lucien Seve, quién apelando a Lenin y a la teoría del valor de Marx ofrecía gratuitamente sus recetas económicas a la Unión Soviética. Sería a la postre la renuncia al estado socialista (Dictadura del proletariado) con el fin de promover en los países desarrollados la revolución a través de procesos internos en dicho países, que llevaría entre otras lindezas a anular la oposición entre el trabajo físico y el trabajo intelectual, avalado por el desarrollo técnico científico. De esta manera y junto con otras medidas, la revolución socialista cuajaría dentro del sistema capitalista, desestabilizándolo, socavando sus raíces y llegando al extremo de que la burguesía tendría que renunciar a su poder, porque ya no controlaría nada y se daría cuenta de su caducidad y de su debilidad.

El Eurocomunismo se complementaba con tan absurda teoría, ofreciéndonos una sociedad soviética caótica como consecuencia y efecto del período stalinista. En definitiva, el estado proletario había demostrado su incapacidad para crear el socialismo y con él el hombre nuevo. Habría pues que construir una tercera vía, en la que existiera democracia y por tanto, que no descartase la alternancia de poder a través de las elecciones. El eurocomunismo aportaba los elementos políticos e ideológicos mientras que Lucién Seve completaba el cuadro argumental planificando económica y estratégicamente la nueva sociedad.

El parlamento burgués, es decir, el estado burgués con sus administraciones y fuerzas represivas eran intocables, pues sería la labor de la costumbre, lo que presionaría a la burguesía para que cesase en su empeño de seguir existiendo aferrada al poder.

Pero los acontecimientos se sucedieron acelerada e inesperadamente y el eurocomunismo que había cumplido con su misión de debilitar el Movimiento Comunista Internacional, hasta hacer desaparecer partidos comunistas, pasó a mejor vida.

Naturalmente, el revisionismo que siempre ha actuado de acuerdo con los intereses imperialistas, no puede desaparecer y aunque las apariencias nos muestran un corte radical y espaciado entre el oportunismo eurocomunista y el nuevo socialismo del siglo XXI, esto no es así, no hay ninguna ruptura, ni mucho menos.

Enterrado el Marxismo-Leninismo, cumplida su misión el eurocomunismo, la izquierda quedábamos "ideológicamente huérfana". Los partidos comunistas "deambulábamos" por la Tierra en busca de una identidad perdida y es entonces cuando por sorpresa, que renace de sus cenizas Trotsky en la persona de Ted Grant y reaparece también Marta Harnecker en el campo de la política para entre ambos dotarnos a los partidos comunistas de la ideología y de las estrategias que necesitábamos. Naturalmente, para impedir que durante nuestro interregno ideológico y cansados de buscar sin éxito, volviésemos bajo los dominios del demonio stalinista.. Por eso en Septiembre de 1.997 ve la luz "De la revolución a la contrarrevolución del trotskista Ted Grant" cuyo libro se afana en recordarnos cuánto de malo tuvo la Unión Soviética por culpa de Stalin, abriendo la nueva era del revisionismo y convirtiéndose en el enlace entre el socialismo del siglo XX y el socialismo del siglo XXI que encontró su continuación mas brillante en Marta Harnecker.

Ted Grant y Marta Harnecker son puntos referenciales para comprender la "nueva etapa ideológica del oportunismo mundial" que engarzan perfectamente con el eurocomunismo de los partidos más poderosos de la Europa occidental de dos décadas antes.

En Junio de 1999 reaparece milagrosamente en la palestra teórica Marta Harnecker, con su libro "La izquierda en el umbral del siglo XXI. Haciendo posible lo imposible" para alumbrarnos el camino a los denostados y desnortados marxistas leninistas, que como decíamos anteriormente al sucumbir la Unión Soviética habríamos perdido incluso nuestra razón de ser. Aunque la autora, por entonces afincada en Cuba, se refería a América Latina, no nos cabe la menor duda de que evidenciaba una clara intencionalidad de universalizar sus propuestas, tales fueron sus efectos, que encandilaron a la socialdemocracia europea. Recordemos el recibimiento que le dispensó la dirección del PCE, porque según la misma prensa burguesa la inefable teórica estaba en contra de la dictadura del proletariado. El reformismo, después del estrepitoso fracaso del eurocomunismo, necesitaba una teoría "acabada" y sustentada en un análisis del nuevo mundo y Marta Harnecker se la proporcionó y de qué manera, pero era necesario que el trotskismo reverdeciera los horrendos crímenes de stalin, para que nadie volviese su cara hacia atrás y no pudiera equiparar las teorías del revisionismo contemporáneo con las del oportunismo de antaño.

Marta Harnecker es una experta en las maniobras, a las que imprime mucha más intencionalidad, fineza y efectividad que los eurocomunistas, pues no en balde, la vieja "marxista" mama ahora de sus experiencias, y recurre también, pero con mayor maestría y agilidad al arte de apelar a Marx, Lenin, además de Fidel Castro, para que lo mismo que intentaron sus maestros tratar de convencer de que hay que elegir el camino contrario. Por eso llega a decir de Fidel Castro que es una excepción que confirma la regla para "poner limitación a los mandatos otorgados por el propio pueblo, para evitar lo que ha ocurrido en la mayor parte de los países socialistas…..Pero quiero aclarar que toda norma puede tener excepciones. Este es el caso, por ejemplo, de Fidel Castro en Cuba". ¿No nos recuerda este tipo de argumentos a Celia Hart y a Pedro Campos, por cierto también residentes en Cuba?

La intención de este documento no es detenernos mucho en M. Harnecker, pero resulta muy necesario para centrarnos en nuestro objetivo, aclarar que en varios apartados la autora se entretiene y "profundiza" en los cambios tecnológicos -La eterna revolución científica aplicada subjetiva e interesadamente- como la informática, para anclar en ellos su oferta de análisis del nuevo capitalismo. Además, se desprende de su libro que el marxismo es tan solo un método para el análisis pues para ella no es el arma del proletariado porque le proporcione la concepción integral y cabal del mundo. En definitiva M. Harnecker abre un amplio cauce para que se adentren por él los entonces incipientes apologistas del socialismo del siglo XXI que hoy invaden las páginas de Rebelión, Kaosenlared y otras. En efecto, hasta ahora no tenían mas medio para propagar sus ideas que los que les proporcionaban la burguesía y aquellos partidos que se habían destapados como traidores a las ideas del socialismo. Era necesaria la creación de un nuevo vehículo para expandir las ultramodernas teorías. NACEN REBELION, KAOSENLARED Y OTROS.

Junto a Marta Harnecker van apareciendo en la prensa burguesa y en los medios de difusión "alternativos" e "independientes" una pléyade de autores que se encargan de abrir el debate sobre el socialismo del siglo XXI, poniendo en cuestión la necesidad del estado obrero para construir el socialismo y aunque podría apreciarse diversidad de opiniones al respecto, estas no son mas que matices de cómo enfocar el estudio. Al final y haciendo disquisición de los distintos planteamientos se puede extraer conclusiones comunes a saber:

· En un mundo globalizado e invadido por las nuevas tecnologías como la informática ya no es el obrero el único que está interesado en el socialismo. Además la clase obrera ha cambiado estructuralmente y ha dado lugar a nuevas clases o capas con otras perspectivas socialistas (como el Eurocomunismo) · Incluso la burguesía participará en la construcción socialista (como el eurocomunismo) · El socialismo del siglo XXI será democrático y en su esencia será la antítesis del burocratismo stalinista etc.etc. (como el eurocomunismo)

Siguiendo la escuela de Harnecker muchos de estos politólogos "defienden" a Cuba y a Fidel en un discurso que acaba con repudiar todo régimen que se parezca al cubano, aunque no lo dicen directamente. Así Alan Wood, Celia Hart, Pedro Campos y J. Petras entre otros muchos, ante nuestros ojos, dispares y distantes, al igual que ayer los Seven, Carrillos, Ted Grant y Marta Harnecker se complementan y forman un todo que tienden a debilitar al estado cubano, al que unos directamente y otros de forma subrepticia les imputan ser una consecuencia del stalinismo propio del socialismo del siglo XXI.

La utilización más ignominiosa que estos autores hacen de la situación de Cuba camina en dos direcciones:

1ª.- Que Cuba pierda credibilidad entre todos los revolucionarios del mundo, dado que en la hora presente Cuba se perfila como el centro de sus miradas y como punto de encuentro de un movimiento comunista desangrado y profundamente dividido. Cuba podría representar el fin de la crisis del Movimiento Comunista Internacional y esto es gravísimo para el imperialismo.

2ª.- Debilitar al Estado cubano por medio de la propagación de un perfil caótico e irrecuperable.

En este menester se unen otros trotskistas, apologistas del socialismo del siglo XXI, disidentes de toda laya dentro y fuera de Cuba y determinados medios de comunicación que se autodenominan independientes y alternativos.

Y de nuevo Trotsky ¿Por qué aparece de nuevo la figura de Trotsky? ¿Por qué recordar los famosos "crímenes" de Stalin? ¿Qué tiene de común el trotskismo con las teorías del socialismo del siglo XXI?

Recordar los "crímenes" imputados a Stalin por la burguesía, significa olvidar qué supuso Stalin, realmente para la URSS, qué de buena fue la dictadura del proletariado en la construcción del socialismo. En cambio, con el Stalin criminal, queda contemplada la dictadura del proletariado como el sistema que provoca tamañas atrocidades. Y hoy, para despreciar el principio marxista por excelencia, solo basta identificar al ruin de stalin con el poder obrero.

Un Análisis por muy somero acerca de la etapa stalinista, nos demostraría:

· Que bajo su mandato se industrializó la Unión Soviética, siguiendo el camino trazado durante la etapa leninista. · Que la victoria sobre el fascismo fue durante su mandato en la que el Ejército rojo salvó al mundo entero. · Que Stalin implementó la colectivización de la agricultura · Que desde 1948 y hasta la muerte de Stalin se redujeron constantemente los precios de los alimentos y de los bienes industrializados

Resulta lógico que los enemigos de la dictadura del proletariado inventen patrañas y desvíen la atención del mundo hacia otros asuntos, para que nadie pueda conocer estas realidades.

Por otro lado, la hipocresía es la seña de identidad común de todos estos salvadores. Propugnar medidas para liberar al estado cubano de toda reminiscencia stalinista a la par que loar la figura de Fidel Castro, es de un cinismo de tamaño descomunal. Tantos años como jefe de Estado y que Fidel Castro no tenga responsabilidad alguna en la conducción del estado es una idiotez. Fidel es al estado cubano como el estado cubano es a Fidel. ¿Desliz del ignorante, del embaucador o del cretino? En modo alguno. Como todo lo que procede de la traición política, el culto a Fidel forma parte de la táctica para inocular el virus del reformismo en la sociedad cubana. Es evidente que cuando muera el líder cubano, se nos mostrarán tal como son en realidad, como auténticos antisocialistas, porque la adulación tiene un doble sentido:

· Presentarse ante el pueblo cubano como amigos de la revolución, en la persona de su mejor representante. · Penetrar en las mentes de todos los cubanos, cualesquiera que sean sus opiniones, incluidas las que apoyan a la revolución.

Cual vil oportunista, la trotskista Celia Hart, al igual que Campos y Petras echan manos de las denuncias que hace Fidel de la corrupción y otros vicios que se suceden en la Isla, con el propósito de obtener razonamientos creíbles para calificar solapadamente al estado cubano de tener rasgos stalinistas. Y como quiera que Fidel, a su modo descubre dichas "deficiencias", la autora le adjudica el título de trotskista y para alcanzar su meta se llena de extraños argumentos, como que Cuba significa para ella la revolución permanente por su ayuda solidaria con el exterior.

Consecuentemente, una vez que fallezca Fidel, morirá el trotskista, el único que quiso frenar los desmanes de un estado que no supo, no pudo o no quiso desembarazarse de sus influencias stalinistas. ¿Qué quedará pues? Sencillamente, un estado stalinista y sus inferencias corruptas, a los que hay que eliminar por el bien del socialismo.

Celia Hart constituye el eslabón invisible que enlaza con los disidentes mas moderados del sistema, dentro y fuera de Cuba.

J. Petras llega más lejos. El norteamericano poco a poco va introduciéndose en la sociedad cubana hasta dibujarnos finalmente un cuadro extremadamente caótico, denunciando lo que a los ojos de cualquier revolucionario y humanista tiene valor supremo, como es la ayuda humanitaria e internacionalista que Cuba presta a países del tercer mundo y del trato hacia el estudiante extranjero que cursa sus estudios en la isla, con el fin de atraerse a otro sector de ciudadanos cubanos, los que justifican su oposición al régimen en el "despilfarro". Petras ofrece recetas para todo desde la lejanía. Medidas que se antojan utópicas a una Cuba atrapada por el embargo que todos ellos pasan de soslayo. Lo citan para demostrar solamente de que están al tanto, pero sus discursos dejan entrever que dicho embargo apenas tiene incidencia y a veces producen la sensación de que Cuba se escuda en él para justificar sus males, propios del sistema.

Pero, si no se aplican el conjunto de medicinas que "sugiere" el Sr. Petras, el estado cubano será el único responsable de su perdición.

El caso más llamativo es sin duda el de Pedro Campos. Resulta increíble el tiempo que este señor dedica al ordenador para editar diariamente un escrito ofreciendo su programa económico y político para sacar a Cuba de su estado actual. Profesa fidelidad a la revolución y a su líder. Pero no tiene en cuenta que sus propugnas de descentralización, en momentos en los que el Estado de Cuba necesita fortalecerse en gestión, control y defensa del sistema, ante tantos ataques y debilidades, lo que hacen es debilitarlo aún más y reducirlo a su mínima expresión, lo que equivale en las circunstancias actuales acabar con el socialismo.

Pedro Campos cubano de nacimiento y de residencia desempeña el papel de atraer la atención de los ciudadanos de la isla que están con Fidel, pues nadie como él ama a Fidel y a su revolución.

Naturalmente, existen bastante más autores que inundan las páginas de Rebelión, Kaosenlared, Emancipación, etc. pero nos valen los citados como creadores de escuelas y por su relevancia personal.

Del mismo modo podríamos estar criticando a una interminable lista de defensores del siglo XXI, pero haremos uso de su expresión genuina, el Presidente Chávez, de lo contrario el informe tendrían que desarrollarse en amplios volúmenes a riesgo de dejarnos algunos atrás.

Desde que en 1.996 Heinz Dieterich bautizara con el nombre de Socialismo del Siglo XXI los nuevos postulados que de forma diseminada iban nutriendo el pensamiento de la "izquierda progresista moderna" hasta Chávez, media miles de páginas emborronadas con conceptos que se suponen falsamente novedosos.

Se podrá decir que el Socialismo del siglo XXI, nada tiene que ver teóricamente con el Trotskismo y que Chávez jamás le haría daño a Cuba. La cuestión no merece esa mirada, pero la observación es correcta. En efecto. Hugo Chávez no le haría conscientemente ningún daño a Cuba. Pero visto desde la objetividad, la cosa varia y mucho.

La lucha que mantiene el imperialismo contra Cuba es una lucha de clases que se dirime en sus tres facetas, en lo económico, en lo político y en lo ideológico. Hemos visto que los norteamericanos acosan económicamente al gobierno revolucionario y también podemos observar como sus campañas contra el Fidel "déspota" y contra el socialismo "antidemocrático", encuentran eco y se refuerza con las intervenciones de los trotskistas y traidores. Cuba pues está asediada y precisamente cuando mas arrecia las embestidas preparando el periodo "postcastrista", irrumpe Chávez arremetiendo contra el marxismo y sus consecuencias. ¿Qué es entonces Cuba?

¿Acaso Chávez no presta, digamos inconscientemente, un gran servicio al imperialismo contra Cuba? Es evidente que en Venezuela sí son conscientes de que Chávez ha metido la "pata" y ahora nos quieren vender la película de que "Marx no era marxista; Marx era chavizta" y como es difícil que nadie en su sano juicio sea capaz de digerir una cosa así, Luis Alegre y Carlos Fernández, están preparando un extenso libro para convencernos.

Una vez más se comprueba que toda rebaja de los principios marxistas-leninistas, contribuye al fortalecimiento de las posiciones imperialistas, tal y como sucedió históricamente con el trotskismo primero, posteriormente con el maoísmo, y mas adelante con el eurocomunismo que configuraron las revisiones organizadas mas importantes de la historia del movimiento comunista internacional. Al parecer hoy el Socialismo del Siglo XXI se ha hecho con el testigo.

SECRETARÍA POLÍTICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

 

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