Jueves, 23 Marzo 2017
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Los compañeros de Autobuses Larrea han decidido, en asamblea, ir a la huelga para defender sus maltrachos derechos laborales. El sistema activa inmediatamente sus mecanismos y los medios de comunicación locales comienzan su ataque contra los trabajadores.
 
11 jornadas de huelga. Esa es la decisión de la asamblea de trabajadores de Autobuses Larrea para frenar los significativos recortes salariales y los contratos precarios que se están realizando a los nuevos trabajadores que entran a trabajar. los trabajadores afirman que en la empresa existe "una pérdida general de derechos sociales" y en el escrito elaborado por ellos mismos reconocen que están dispuestos a negociar para alcanzar acuerdos y acabar con el conflicto.
La empresa, sabedora de fuerza, no considera que las negociaciones sean necesarias y el propio sistema activa sus mecanismos para tratar de aplastar a los compañeros. En primer lugar los medios de comunicación informan de la noticia desde el punto de vista de la burguesía, de la empresa, y enumera uno a uno los problemas que están generando a los “ciudadanos” en las comunicaciones entre los municipios afectados y la capital y también sobre la actuación de los piquetes.
 
La Comunidad de Madrid, cumpliendo su trabajo de institución capitalista y amparándose en la ley burguesa, aminora los efectos de la huelga fijando los mínimos abusivos del 60% en hora punta y coordinando la coincidencia de las líneas de autobuses con el servicio de Cercanías Renfe. Esta medida tiene por objeto minar la moral de los huelguistas que ven como, pese a los retrasos, no logran tener la incidencia que esperaban con el paro.
 
A medida que el movimiento obrero en Autobuses Larrea avance, el sistema irá activando todos sus mecanismos y recrudeciendo aún más la lucha de clases. No dudarán en utilizar los medios de comunicación para silenciar la voz de los trabajadores y tratar de poner a la opinión pública en su contra (como están haciendo con los compañeros estibadores) y, si lo necesitan, militarizarán el servicio (como hicieron con la huelga de los controladores aéreos) o aprobaran leyes en su parlamento burgués que permita a la empresa contratar trabajadores en periodos de huelga (práctica que ya ha avalado el Tribuna Supremo) o aumentarán los servicios mínimos al 90% (como hicieron a los trabajadores de Ryanair el pasado verano). Y, si la empresa lo considera necesario, tampoco dudarán en detener a los trabajadores que participen en la huelga (como les ha ocurrido a los compañeros de Pescanova) utilizando para ello la herramienta capitalista de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado burgués.
El pueblo trabajador -como ya hemos comentado en otras ocasiones- lejos de perder, gana con esta huelga. La victoria de los compañeros de Autobuses Larrea, de los maquinistas de Metro, de los estibadores, de los controladores aéreos, de los trabajadores de Ryanair o la de cualquier otro colectivo obrero significa la victoria de todos los trabajadores, que verán como la organización y la lucha hacen mejorar las condiciones, hoy maltrechas, del pueblo trabajador.
 
En el capitalismo, sin embargo, no hay lugar para la victoria de la lucha económica si esta no significa un retroceso, a ojos de la burguesía, en la lucha política del proletariado. Es por ello que los trabajadores de todas las empresas, al estar totalmente conectados y sufrir los mismos ataques y padecimientos -puesto que es la clase burguesa quien nos los provoca al conjunto de nuestra clase, la obrera-, deben unirse en una Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores que nos permita luchar por la dirección política y tomar las riendas para zafarnos del lastre en el que se ha convertido el capitalismo, fuente de todos nuestros males y sufrimientos.
 
El Partido Comunista Obrero Español considera que la actual situación de la clase obrera, y la pésima proyección de sus condiciones de vida para el futuro, la de nuestros hijos, exige la HUELGA GENERAL DEL PUEBLO que tumbe a este Estado burgués criminal y que permita la construcción de un Estado obrero en el que los trabajadores seamos los dueños de la producción y de nuestro destino.
 
Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid
 

El PCOE se solidariza y apoya las justas reivindicaciones sindicales de los trabajadores de Pescanova en huelga. Este conglomerado empresarial pretende reducir aún más los escasos derechos de los que gozan los trabajadores de dicha empresa y, ante tamaña agresión, los trabajadores han reaccionado parando la producción y luchando por lo que consideran -y es- justo.

Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que la lucha sindical, siendo necesaria porque persigue mejoras de las condiciones laborales, debe siempre complementarse con la  lucha política e ideológica, pues las tres son consustanciales a la lucha de clases contra la burguesía y el sistema económico capitalista, causante de todos los atropellos contra los trabajadores. Es decir, una victoria sindical de los trabajadores puede ser revertida por las leyes de los partidos políticos al servicio de las empresas. Por tanto, debemos ampliar nuestras luchas sindicales a luchas por la conquista del poder político, para que todo el poder resida en los trabajadores, osea en la mayoría, y no en un puñado de burgueses a cuyo servicio se encuentra el Estado burgués.

Una muestra de ello es como actúan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, al servicio siempre de la cúpula patronal de Pescanova  y contraria a los trabajadores. Así, han detenido a trabajadores que participaban en dicha huelga, con lo que, por enésima vez, se sitúan a las órdenes de los acaudalados dueños de Pescanova y no de la mayoría del pueblo trabajador.

Ante esto el PCOE exige la inmediata libertad de los trabajadores  detenidos, el apoyo sin fisuras a la huelga del conjunto de los trabajadores e insta a estos a dar los pasos para la conformación de un Frente Único del Pueblo que tenga por consigna la HUELGA GENERAL DE TODO EL PUEBLO, para luchar no sólo por una mejora de las condiciones de trabajo sino por poner fin a un Estado cuyas leyes nos castigan, cuya prensa nos criminaliza y cuyo aparato policial nos reprime por el mero hecho de ser trabajadores y tener intereses antagónicos a los de los patronos, a los que este sistema sirve.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

En una sociedad de clases, los partidos políticos representan los intereses de una determinada clase o capa social, por tanto, lo correcto del análisis de la realidad concreta es realizarlo a través del prisma de las clases en liza y no personalizando en tal, o en cual, individuo o partido. Esta última manera de hacer las cosas es la habitual del oportunismo que acepta “lo menos malo” y cuyo fin no es derrocar el sistema capitalista, sino al gobierno del reaccionario PP, objetivo que marca toda su actividad política. Para el oportunismo, como decimos, el enemigo es el PP y no el sistema capitalista, mostrando su rostro falaz y su engaño al pueblo.

Sin embargo, pese a que el análisis debe ser primordialmente de clase, no podemos dejar de señalar la vileza y las malas artes de individuos concretos, que si bien no son el motor de la historia, sí que ayudan a acelerar o desacelerar las situaciones. En este sentido, hablaremos del PSOE.

El PSOE, tal y como proclaman sus apologetas, es el partido del régimen del 78. Ni más, ni menos, que lo más parecido a esa reforma putrefacta del franquismo. No se puede entender el régimen del 78 sin entender el papel jugado por el PSOE en el asentamiento de España como país imperialista de segundo orden. PSOE y régimen del 78 tienen trayectorias paralelas, idénticas, y la deriva reaccionaria y podrida del segundo no podía sino reflejarse en el primero.

Nos referimos a la presentación, hace escasas horas, de la candidatura de la que quizá sea la política más reaccionaria, más antiobrera, la política que mejor define lo que es el régimen del 78, a la Secretaría General del PSOE: Susana Díaz. Díaz encarna todo lo que ha sido, y es, el régimen del PSOE en Andalucía: tasas de paro superiores al 30%, pobreza, desahucios, miseria, una sanidad que se cae a pedazos, miles de andaluces emigrando, represión laboral y así podríamos seguir hasta las calendas griegas, mientras, el PSOE andaluz, se lucraba a través del caso de los ERE  y centenares de corruptelas a nivel local y autonómico. ¿Qué mejor política para intentar acceder al partido del régimen del 78, que una individua que representa todas las “virtudes” de ese régimen?

Los andaluces, siempre en el furgón de cola del Estado español capitalista, han sufrido las nefastas consecuencias del régimen del PSOE, es decir, del régimen del 78 en sus propias carnes: en lo económico, en lo social, en lo cultural, en lo político, se hallan a la cola gracias a los frutos de 40 años de régimen social-liberal. Sin embargo, el cortijo andaluz se le queda pequeño a Susana Díaz y se embarca en aventuras de mayor calado, para servir como fielmente sirve a los intereses de la burguesía - véase el caso Ayesa de represión laboral contra el presidente de su Comité de Empresa.  Y es que una cosa hay que tener clara, y es que a pesar del “talante” de Susana Díaz, los demás aspirantes a la dirección del PSOE son tan viles y antiobreros como ella. No caigamos en la trampa del oportunismo de blanquear la cara a otros sectores del PSOE, pues el oportunismo, en su incansable búsqueda de poltronas y cargos para ejercer políticas contrarias a la clase obrera, no duda en exculpar fracción alguna.

Por todo lo dicho, por la situación de Andalucía y todas las medidas tomadas contra la clase obrera en los años de gobierno PSOE - reformas laborales, ETT, privatizaciones, corrupción, etc- calificamos al PSOE, y su socialdemocracia, como enemigos declarados de los trabajadores, que con el PSOE el pueblo trabajador no verá una mejora de sus condiciones de vida, sino todo lo contrario. Llamamos al pueblo trabajador a unir todas las luchas, de los distintos sectores que lo conforman, en el Frente Único del Pueblo que las convierta en una única lucha contra el sistema capitalista y su clase burguesa, responsable de todos sus males y que  haga suya la consigna de la HUELGA POLÍTICA DE TODO EL PUEBLO contra el régimen del 78, contra los partidos del régimen, pues este sólo puede ofrecer miseria y sufrimiento al conjunto de los trabajadores.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

Gramsci se ha granjeado las simpatías del “mundo revolucionario” contemporáneo y también las del mundo reaccionario, que libran tremendas batallas entre sí por obtener el derecho exclusivo a ser su discípulo. Olvidemos a los reaccionarios y veremos que, curiosamente, para la izquierda gramsciana el eje central sobre el que gira la obra de su ideólogo es su actualidad, entendiéndola como la superación de las ideas políticas que acunaron las revoluciones del siglo XX y que, en vista de los resultados logrados, se descalifican a sí mismas para erigirse en referente. Aun así, insisten en la identidad Lenin-Gramsci.  Pero si Gramsci, al igual que Lenin, no pertenece al siglo XXI ¿cómo puede inspirar el socialismo de este siglo que viene a enterrar al del siglo XX, mientras a Lenin se le niega vigencia? Si Gramsci y Lenin son hermanos gemelos, ¿por qué, entonces, no es válida para los seguidores de Gramsci la dictadura del proletariado, y pierde vigor el principio de que el proletariado es el sujeto revolucionario? En este último apartado nos enfrentamos a una flagrante contradicción y es que el “mundo revolucionario contemporáneo”, mejor dicho los Gramscianos de izquierda se hallan profundamente divididos pues en tanto el PCPE advierte que “Gramsci sigue la trayectoria de Lenin”, Chantal Mouffe  en Francia, Ernesto Laclau en Argentina y Pablo Iglesias en España extraen de Gramsci que “los sujetos políticos no son ya las clases sociales, son voluntades colectivas”.

Estas no son las únicas contradicciones que se manifiestan inapelables en torno al ideólogo italiano. El intento de identificar a Gramsci con Lenin origina, además, una reacción contraria debido a que la utilización del sardo lleva emparejada la postergación del soviético y la abjuración de los principios marxistas-leninistas en una pléyade de bastardos.

El tránsfuga Monereo adora a Gramsci hasta proclamarlo “el leninista más coherente de occidente”. En el 2013 sentenciaría “Nunca como hoy ha sido tan necesario el socialismo, ni jamás ha estado tan lejos. Esto es así porque ha desaparecido de nuestro imaginario la idea de revolución. Se trata, en el fondo, de un problema de Hegemonía gramsciana”. Pero Gramsci es el acicate que le permite dar el paso definitivo hasta convertirse en el máximo exponente de la apostasía. El inefable Monereo reniega de todos los principios marxistas-leninistas y apuesta por “ajustar las cuentas con la teoría predominante que el movimiento obrero ha tenido en este largo período, que es el marxismo. El marxismo tiene que ser sustancialmente revisado”  - dicho en Perú, Noviembre, 2015.

A estas alturas, Julio Anguita presume de leninista y de gramsciano: “Para explicarme: yo soy de El Capital y de Lenin también. Pero precisamente porque soy de Lenin, soy de Gramsci, y como soy de Gramsci creo que hay que crear la hegemonía, y la hegemonía se crea en una praxis que utilizo que es muy especial".  Al mismo tiempo  afirma: "Yo, que soy comunista, hace tiempo renuncié a plantear el comunismo como alternativa o el socialismo, porque eso no llega a la gente. A la gente sí le llega un derecho humano".

Alberto Garzón  no se queda atrás y siguiendo a su maestro Anguita, apuesta por un Gramsci que tiene respuesta a todas las situaciones a las que se enfrenta el capitalismo: “Pero no sólo esas variables importan, como bien sabía el pensador italiano y líder comunista Antonio Gramsci. La ideología y sus símbolos son las lentes y los conceptos con los que cada uno de nosotros analiza la política y toma decisiones al respecto.” Durante la campaña electoral en Grecia para las europeas Alexis Tsipras anuncia que: "La Izquierda de Togliatti, Gramsci y Berlinguer está de vuelta en Italia y llegó para quedarse". También La “Escuela de cuadros” del PSUV de Venezuela ha dedicado varias emisiones a loar y reivindicar a Gramsci, fundamentalmente a su hegemonía.

Al objeto de rescatar al Gramsci marxista-leninista, la editorial Templando el Acero editó ¡Manos fuera del camarada Antonio Gramsci! de JOSE ANTONIO EGIDO quien posteriormente sentenciaría en Venezuela que: “Rescatar al verdadero Gramsci Marxista Leninista es golpear ideológicamente a los cínicos manipuladores como el académico argentino Néstor Kohan, a los eurocomunistas y a todos los que se empeñan en combatir desde la ideología y la filosofía las tareas gramscianas que acabamos de mencionar”.

Qué duda cabe que Gramsci tuvo un comportamiento ejemplar, revolucionario durante toda su vida soportando valiente la fiereza de una cárcel fascista y su actitud frente a la Unión Soviética no se puede cuestionar, tal como escribe Egido, pero Gramsci, como todo ideólogo comunista es a la vez:  táctica, economía, política y filosofía. Y he aquí la cuestión ¿coincide Gramsci con Marx, Engels y Lenin en todas estas materias? Recordemos que el marxismo-leninismo se nos revela como un todo. No podemos dejarnos intimidar por falsos leninistas como tampoco por los criterios esgrimidos por Egido. El sacrificio y la honradez no siempre es el certificado de llevar la razón.

José Antonio Egido lleva parte de razón respecto de Néstor Kohan debido a que éste utiliza a Gramsci para enfrentarlo al marxismo de la Unión Soviética, a Lenin y a Stalin, pero solo parte de razón, porque Néstor Kohan se muestra apasionadamente favorable a Gramsci, especialmente porque cuestiona el materialismo dialéctico de Marx, Engels y Lenin, más allá del concepto hegemonía que es a lo que se quiere reducir el pensamiento gramsciano. Néstor Kohan y el filósofo cubano Rector de la Universidad de la Habana, Rubén Zardoya, se prodigan en América Latina dando clases de filosofía siendo su especialidad más sobresaliente la dialéctica. Ambos divulgadores atacan a la vulgaridad, al mecanicismo etc. Según Zardoya: la dialéctica puede convertirse en su contrario,-metafísica- y apostilla: “no solo es posible, se ha convertido. Si yo ahora digo, como dijo durante mucho tiempo y como dijo incluso gente inteligente que la dialéctica es la ciencia más general que estudia las leyes más generales que rigen en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, pues yo a partir de esa definición ya estoy abriendo el camino a la conversión de la dialéctica en algo anticientífico y en algo metafísico”                     

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Indudablemente, a Zardoya y a Kohan, mucho más a éste último, les gustan Gramsci, entre otras cosas, porque coincide con ellos en la revisión del materialismo dialéctico de Marx, Engels y Lenin. Compruébese que las objeciones de Zardoya a la definición de la dialéctica expuestas en el párrafo anterior, es una crítica directa y dura al marxismo genuino, concretamente Engels fue quien definió la dialéctica en los términos que él y Kohan la rechazan "La dialéctica no es más que la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento."  Engels, Anti-Dühring. Por consiguiente, coincide plenamente con Gramsci.

Gramsci se opone al Engels del Anti-Dühring en los siguientes términos “Es cierto que en Engels (Antidühring) se hallan muchos puntos que pueden llevar a las desviaciones del Ensayo. Se olvida que Engels, a pesar de que le haya dado mucho tiempo trabajado, ha dejado poco material sobre la obra prometida para demostrar la dialéctica ley cósmica y se exagera al afirmar la identidad de pensamiento entre los dos fundadores de la filosofía de la praxis” (Quaderni, vol. II, c 11, p. 149)

Pero Engels ni titubea ni ofrece dudas: La Naturaleza –dice- es la piedra de toque de la dialéctica y las modernas ciencias naturales nos brindan como prueba de esto un acervo de datos extraordinariamente copiosos y enriquecido cada día que pasa, demostrando con ello que la naturaleza se mueve, en última instancia, por los cauces dialécticos y no por carriles metafísicos que no se mueve en la eterna monotonía de un ciclo constantemente repetido, sino que recorre una verdadera historia.

El aspecto subjetivo desempeña un papel relevante en el sistema gramsciano, rasgo que caracteriza el llamado Marxismo Occidental, el cual niega la existencia de una dialéctica para la naturaleza, porque considera que Engels se equivoca al hacer suya la idea de Hegel al extender el método dialéctico al conocimiento de la naturaleza, Según Lukács en la naturaleza no se contiene las determinaciones decisivas de la dialéctica: la interacción entre sujeto y objeto, la unidad de teoría y praxis.

En Quaderni, vol. II, c. 11, p. 1488 refiriéndose al Materialismo Histórico Gramsci insiste en la obligación de poner el acento sobre el segundo término: “histórico y no sobre el primero de origen metafísico”. Para Gramsci el materialismo, con su hipótesis sobre un mundo objetivo independiente del hombre adquiere un sentido metafísico: “Todas las religiones han enseñado y enseñan que el mundo, la naturaleza y el universo han sido creados por Dios antes de la creación del hombre y que entonces el hombre se ha encontrado con un mundo hecho, catalogado y definido de una vez para siempre”. Por consiguiente, Marx, Engels y Lenin tienen una visión metafísica.

Lenin  en cambio para demostrar la conexión íntima entre el materialismo histórico y el materialismo filosófico nos recuerda en “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”: “Marx profundizó y desarrolló el materialismo filosófico, lo llevó a su término e hizo extensivo su conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana. El Materialismo histórico de Marx es una conquista formidable del pensamiento científico. Al caos y a la arbitrariedad, que hasta entonces imperaban en las concepciones relativas a la historia y a la política, sucedió una teoría científica asombrosamente completa y armónica, que muestra cómo de un tipo de vida social se desarrolla, en virtud del crecimiento de las fuerzas productivas, otro más alto”.

El hecho de que Marx, Engels y Lenin postulen un mundo –realidad objetiva- independiente de la voluntad del hombre, no desdice en modo alguno su interacción categorial. Catorce años después de las famosas Tesis sobre Feuerbach, obra en las que se basa el oportunismo  para demostrar los errores de Lenin y los asertos de Gramsci, en el prólogo a la obra “Crítica de la economía política”, Marx dice: “En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas materiales”.

Es decir, Marx, Engels y Lenin, aseguran que el mundo objetivo existe y prevén que hasta que no se reúnan las condiciones precisas, mientras las premisas revolucionarias de este mundo objetivo en la sociedad humana no hayan alcanzado el grado de desarrollo oportuno, no puede devenir la revolución. En el caso opuesto nos enfrentamos a un subjetivismo desquiciado. Según el “estalinismo” la interacción se opera para la transformación,  pero no se determina en toda situación, en cualquier momento, o al deseo del factor subjetivo.  Entendiendo el factor subjetivo no como el hombre genérico sino como clase social, hasta el advenimiento del comunismo. Lo que no es óbice para afirmar que el conocimiento le viene dado al factor subjetivo a través de su práctica.

Siguiendo al marxismo genuino de Marx, Engels y Lenin, el proceso histórico-natural es ineludible y objetivo, del mismo modo que son las transformaciones de la naturaleza; no depende de la voluntad y la conciencia de los hombres, sino que, al contrario, determina su voluntad y su conciencia. Es cierto que esta situación plantea un problema a solventar. ¿Cómo conciliar la circunstancia de que la vida social, el devenir histórico, es creado por los hombres, dotados de conciencia, voluntad y deseos y que se señalan fines definidos y el hecho de que la historia está subordinada a leyes necesarias, objetivas, independientes de la voluntad y la conciencia de los hombres?

Tal contradicción se resuelve en el marxismo-leninismo  porque los hombres (pueblos, clases, partidos…) con la intención de lograr sus metas se dirigen por ideas, ilusiones, aspiraciones, al mismo tiempo que viven en condiciones objetivas muy definidas, independientes de su voluntad y su deseo, que determinan la orientación y la condición de su actividad, sus ideas y objetivos a lograr. Es decir, el materialismo histórico parte de la realidad de que el ser (la existencia) social es lo primario, mientras que la conciencia social es lo secundario. Y esta es un reflejo correcto o desfigurado de la existencia social. Por tanto, no es la conciencia social la que determina el régimen de vida social y la dirección del desarrollo de la sociedad como suponen los gramscianos e idealistas. El ser social  determina, en última instancia, la conciencia social, las ideas, aspiraciones y objetivos de los hombres, de las clases sociales.

Los subjetivistas gramscianos caen en el  grave error de identificar ser social con conciencia social. Sin embargo, para Lenin la relación recíproca entre los hombres como seres conscientes, no significa que el ser social sea idéntico a la conciencia social, porque ésta puede ser un reflejo más o menos fiel de la existencia social, pero nunca será idéntica a ella, en primer lugar porque ésta no está determinada por la conciencia, y segundo, porque incluso no la abarca por completo.

De lleno en el ámbito de la hegemonía nos encontramos con una contradicción capital fruto de las posiciones encontradas de Lenin y Gramsci respecto de la dialéctica (materialismo-dialéctico e histórico), se trata de la concepción que ambos mantienen de la sociedad civil. En tanto Lenin acepta la idea de Marx: ”La forma de intercambio condicionada por las fuerzas de producción existentes en todas las fases históricas anteriores y que, a su vez, las condiciona es la sociedad civil, que como se desprende de lo anteriormente expuesto, tiene como premisa y como fundamento la familia simple y la familia compuesta, lo que suele llamarse la tribu, y cuya naturaleza queda precisada en páginas anteriores. Ya ello revela que esta sociedad civil es el verdadero hogar y escenario de toda la historia y cuan absurda resulta la concepción histórica anterior que, haciendo caso omiso de las relaciones reales, solo mira, con su imitación, a las acciones resonantes de los jefes y del Estado. La sociedad civil abarca todo el intercambio material de los individuos” –Ideología Alemana.

Gramsci tiene otra noción muy distinta de la sociedad civil: “se pueden fijar dos grandes planos superestructurales, el que se puede llamar de la “sociedad civil”, que está formado por el conjunto de los organismos vulgarmente llamados “privados” y el de la “sociedad política o Estado”

Marx, Engels y Lenin entienden que la sociedad civil son las relaciones de producción, o sea, las estructuras económicas, idea diametralmente opuesta a la de Gramsci, que incluye la sociedad civil en el ámbito de las superestructuras. Y pese a que Gramsci apela a la hegemonía leninista las diferentes concepciones sobre la sociedad civil tienen su peso y sus diferencias a la hora de concretar la hegemonía.

¿Cuáles son a nuestro juicio las características distintivas de la hegemonía en Gramsci respecto de la de Lenin?

Hegemonía gramsciana:

  1. Supremacía de la dirección cultural e ideológica.
  2. La sociedad civil es el campo de batalla, por lo que la clase que controla la sociedad civil es la clase hegemónica
  3. El grupo hegemónico en la sociedad civil es también el predominante en el Estado (sociedad civil más sociedad política)

Hegemonía leninista:

  1. Supremacía política
  2. Eliminación violenta del aparato del Estado
  3. La sociedad política tiene primacía sobre la sociedad civil

Lo que está sucediendo en estos momentos  es que la derecha  Gramsciana exagera los rasgos de su líder, hasta escorar su teoría hacia el ultraderechismo, dibujándonos un Gramsci reaccionario. En cambio, el ala izquierda, desnortada, sin capacidad para realizar un análisis objetivo de la realidad que nos circunda, incapaz por tanto de elaborar un programa que dé respuesta al mundo actual rellena su vacío ideológico con un Gramsci ideal para pasar de matute su oportunismo y su fracaso.

En ambos casos, son gente que caminan a la deriva, hoy nos dicen una cosa y mañana lo contrario, a veces porque es su comer y, en otras, porque no tienen escrúpulos en confundir a los trabajadores aprovechando la promoción sospechosa que de ellos hacen determinados medios de comunicación burgueses.

Por todas estas razones, es necesario y un deber por nuestra parte exponer con claridad y contundencia que Gramsci y Lenin no son la misma persona, ni en torno a la dialéctica, ni en el método de lucha.

 

Manuel Góngora. Militante del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Sevilla.

Observamos como el fascismo se instala en Europa vertiginosamente. Estos partidos, auspiciados por los medios de comunicación y el capital de las burguesías nacionales, ganan terreno político ante el avance del movimiento obrero. Holanda, Francia o Alemania son ejemplos claros del arraigo del nuevo fascismo en la política nacional, a las puertas del poder.

Lejos del falso entusiasmo de la “oposición” holandesa tras la victoria del reaccionario Mark Rutte, comprobamos como el fascismo, tanto en Holanda como en buena parte de Europa, toma posiciones con firmeza y su presencia en la política europea se empieza a considerar ya como algo natural.

Las burguesías nacionales y los bloques que conforman comienzan a chocar con cada vez más fuerza, como hemos comprobado con Holanda y Turquía hace pocos días, y el fascismo es la mejor carta que tiene el capital para ganar posiciones imperialistas, sofocar las revueltas proletarias provocadas por la interminable crisis capitalista y explotar aun más si cabe a una clase trabajadora en la más absoluta misera.

La incansable batalla ideológica que libra la burguesía cada día de su existencia, la nula capacidad de la socialdemocracia por enfrentar esa batalla -debido a su alejamiento del Marxismo Leninismo- y la debilidad político-organizativa del proletariado -única clase revolucionaria como los maestros Marx, Engels y Lenin la describieron- que continúa, por el momento, dejando en manos de otras clase sociales su tarea histórica de asumir y liderar políticamente la sociedad hacen que el fascismo se haya instalado con facilidad en Europa nuevamente.

La historia se repite, como no podía ser de otra manera. Tras una gran depresión -como sucediera en los años 20 y 30 del pasado siglo- el imperialismo, en su inherente e incontrolable voracidad propia de su desarrollo sistémico, encuentra en el fascismo a su mejor aliado al cual alimenta para servirse de él cuando necesite.

La socialdemocracia, en quien el pueblo trabajador fía sus esperanzas en un primer momento, incapaz de proporcionar ninguna mejora sustancial de las condiciones de vida al proletariado -como podemos observar en Grecia- lo hastía. Y mientras la burguesía planta el fascismo, lo financia y lo coloca en la escena política con sus medios de propaganda de masas (Prensa, radio, televisión, cine…) la socialdemocracia insiste en la democracia burguesa como única salvación, negando y denigrando al Socialismo a cada oportunidad de que dispone, abriendo de par en par las puertas del Gobierno al fascismo.

Esto fue lo que vivimos en Europa hace prácticamente un siglo y lo que vemos retornar en la actualidad. El pasado siglo el proletariado tuvo la gloriosa experiencia de la Revolución de Octubre (de la cual este año es su centenario), que acabó con el fascismo en Europa y proporcionó al proletariado un lugar mejor donde vivir, la URSS.

Hoy, el proletariado está desguarnecido ideológica y políticamente y deberá retomar el Marxismo Leninismo si quiere acabar con el fascismo, la burguesía que lo promueve y el capitalismo que lo engendra y construir el Socialismo que trae consigo la Democracia obrera y la paz en el mundo.

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

La lucha de clases se desarrolla en tres terrenos: el ideológico, el económico y el político. Estas tres partes de la lucha entre las clases y capas sociales que conforman una sociedad determinada siempre van de la mano. El gran fallo de lo que se denomina “izquierda” es haber abandonado las luchas políticas e ideológicas a favor de unas reivindicaciones progres o posmodernas, que no dejan de ser sino las viejas ideas liberales y pequeño-burguesas adaptadas a la realidad material del Siglo XXI.

Sin embargo, el combate de clases no ha sido abandonado por la burguesía. De hecho, en estos momentos de crisis del movimiento obrero, la burguesía redobla sus esfuerzos en la guerra ideológica para imponer su cosmovisión, para que aceptemos su sistema criminal, y el mundo que pergeña, como algo lógico y natural.

En este sentido, el diario burgués El Mundo ha comenzado una campaña de blanqueamiento del golpe de estado fascista del 18 de Julio de 1936, culpando a la República de todos los males habidos y por haber, y presentando al fascismo como algo lógico que venía a poner orden en el caos y desmanes. Numerosos rostros de la derecha política y cultural, así como nazi-fascistas, reaccionarios y liberales, valga la redundancia, se han sumado a la campaña de apoyo a este revisionismo de la Historia. Recuperan los viejos mantras de la historiografía franquista, cambiando a los denostados De la Cierva por nuevos rostros, pero que sueltan las mismas burdas mentiras y manipulaciones. Pura batalla ideológica.

EJERCITO POPULARPero pongamos los puntos sobre las íes. La II República fue una corta experiencia democrático-burguesa, cuyo liderazgo estaba representado por la pequeña burguesía republicana de profesiones liberales, por cuya esencia de clase jamás pudo ser, como afirma la reacción, un régimen comunista. El Partido Comunista de aquella época era una fuerza minoritaria que se oponía a la misma República, cambiando su visión a partir del Congreso de la Komintern en el que se decide apostar por la táctica de Frentes Populares. Sin embargo, el Partido Comunista no se convierte en fuerza decisiva hasta bien empezada la contienda civil, con lo que pretender que la II República fue un régimen a las órdenes de Stalin, aparte de una mentira, es de camisa de fuerza.

Pero no sólo eso. La República mostró su faz burguesa en episodios como la Huelga de Sevilla de 1932, donde asesinaron obreros aplicando la ley de fugas, los sucesos de Casas Viejas, el encarcelamiento de políticos que exigían el derecho del pueblo catalán a la autodeterminación o la represión contra la Revolución de Asturias de 1934, entre otros muchos casos. Lo que demostró la República, fue la incapacidad de la pequeña burguesía de gestionar los conflictos de clase cuando estos llegan a su agudización máxima.

Podríamos seguir hasta las calendas griegas desmontando una por una las falacias históricas de estos presuntos historiadores, pero el caso es que a ellos  la falsedad histórica les importa un bledo. Lo que buscan - y es lo que pretendemos explicar - es inocular el veneno ideológico burgués en las capas trabajadoras para que se entienda este golpe fascista, la reacción, así como los golpes y agresiones al proletariado que se están dando, y estén por venir, como algo natural.

Es por ello que los comunistas no cejaremos en la batalla ideológica contra esa burguesía criminal que anegó España en sangre, pese a que no tenemos ni sus televisiones, ni sus libros, ni sus recursos. Pero contamos con la fuerza de la verdad, ya sabemos que un régimen basado en la mentira no puede mantenerse por mucho tiempo. Debemos señalar el mutis por el foro de la “izquierda” parlamentaria, más preocupada en agarrar poltronas, cargos, e insertarse en el sistema que de luchar por lo que dicen creer. Esta izquierda cobarde, abjurando de la lucha de clases, ha dado alas a este resurgir tanto del revisionismo histórico como de los mas negros episodios de la reacción. Recordemos el apoyo del “Ayuntamiento del Cambio” madrileño a la contrarrevolución facciosa de Hungría de 1956, su posicionamiento junto a los islamistas sirios o su solidaridad con el terrorista Leopoldo López.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

En respuesta a los hechos acontecidos en el último Pleno de la Diputación de Albacete, y en defensa de los trabajadores que en los diferentes centros están viéndose afectados por el incumplimiento del Convenio Colectivo y los atrasos de pagos acumulados, el PCOE declara que la problemática de estos empleados públicos va unida y tiene el origen en el sistema económico criminal que es el capitalismo: Urge pues organizarse mediante la lucha liderada por la clase obrera, por una sociedad socialista, una sociedad en beneficio de los trabajadores y no un sistema como el actual que está al servicio de los empresarios, oligarcas, terratenientes, especuladores y banqueros.

El PCOE exige el pago inmediato de estos atrasos y el cumplimiento y puesta al día del Convenio y, por ende, apoya estas reivindicaciones; pero además alienta a los trabajadores a que se desvinculen del sindicalismo amarillo -CSIF, UGT,CCOO- que, al igual que los partidos políticos de la clase dominante, persiguen intereses opuestos a los de los trabajadores y de ello se desprende que, a lo largo de todo este tiempo, hayan jugado con ellos como si fueran una pelota, pasándosela de uno al otro, haciéndoles creer que la situación mejorará mediante el diálogo y el consenso en vez de con una lucha de clase decidida. Asimismo, nuestro partido incide en la necesidad de la unidad por encima de las siglas y en elevar la lucha a una expresión superior.

La problemática de estos trabajadores está ligada a los demás sectores de la clase obrera y del pueblo trabajador -pues quien los agrede es la burguesía y su sistema de explotación, el capitalismo, que también agrede al obrero, al estibador, al jornalero, al pensionista, a la sanidad pública, etcétera.

Son varias cosas las que no podemos pasar por alto en este conflicto laboral:

- En la coyuntura actual, no hay que olvidar que la gestión del PP, anterior a la del PSOE en connivencia con IU-Ganemos, han contribuido, y mucho, en el desmantelamiento de los servicios que ofrecía la Diputación en toda la provincia así como al avance de la precarización y destrucción de puestos de trabajo.

- Hay que denunciar la actitud oportunista de sindicatos amarillos y diputados, y en especial la de Victoria Delicado, diputada de IU-Ganemos en la Diputación y concejala de Albacete en el grupo municipal de Ganemos Ab, por no aceptar las consecuencias de decisiones totalmente injustificadas desde el punto de vista de los intereses del pueblo trabajador. Sostener al gobierno del PSOE, que sigue con las mismas políticas antiobreras y antipopulares que el PP, no es hacer oposición. Y esto es exactamente lo que hace IU-Ganemos al sacar los presupuestos del PSOE adelante en la Diputación, además de abstenerse en la aprobación de los presupuestos municipales, donde gobierna el PP.

- Delicado no puede ir de víctima cuando un mes atrás aprobó unos presupuestos condicionados a los recortes que los trabajadores sufren en estos momentos. IU-Ganemos, o Ganemos Albacete o como quiera que se llamen, ha demostrado ser una formación oportunista que apuntala el sistema capitalista e igual de reaccionaria que las viejas formaciones -PP; PSOE-, como ha quedado demostrado estos días de atrás. ¡Qué oscuras intenciones esconden estas decisiones de inmovilismo ante el evidente perjuicio de todos los trabajadores afectados! Realmente, ¿vienen a cambiar las cosas o sólo se han cambiado el nombre para que sus intereses particulares se mantengan intactos? Mientras Delicado baila al son que le impone el capital, los trabajadores de la Diputación siguen sin cobrar lo que se les debe. Esa es la cruda realidad. Los que se presentaban como el partido del cambio han hecho todo lo posible para que no exista ninguna posibilidad de cambio. ¿Qué han hecho por la clase obrera en estos dos años desde sus poltronas? Las promesas incumplidas están en la retina de los que alguna vez creyeron en ellos.

- Por último, añadir el poco tacto que han tenido Victoria Delicado y algunos concejales y asesores de Ganemos Albacete en artículos, o con sus perfiles en las redes sociales, mediante graves acusaciones en las que catalogan de escrache esa manifestación legítima de los trabajadores que se manifestaron exclusivamente por defender sus derechos, llamando miserables a los trabajadores de la Diputación a los que se les debe dinero o expresando, abiertamente, que no los van a respaldar, justificando toda esta desvergüenza porque, según ellos, hubo algún espontáneo entre los asistentes que insultó a Victoria Delicado. La rabia e indignación de alguna persona anónima entre los asistentes es el fruto de la política de IU-Ganemos, y es que si en en este bochornoso espectáculo hay unas verdaderas víctimas son los trabajadores de la Diputación y sus familias.

En consecuencia con todo lo anterior, el Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento al conjunto de la clase obrera a organizarse, ganar experiencia combativa y elevar y unir sus luchas, que no pueden quedarse únicamente en el plano económico, al plano político y avanzar así hacia la HUELGA GENERAL POLÏTICA DE TODO EL PUEBLO TRABAJADOR a lo largo y ancho del territorio español contra la dictadura de los monopolios de este Estado criminal así como contra la Unión Europea, y construir la auténtica DEMOCRACIA DE LOS TRABAJADORES, la democracia de la mayoría y de quien todo lo produce. 

 

COMITÉ LOCAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) EN ALBACETE

Independientemente de la forma que adopte, el oportunismo intentará estar presente en todos los espacios que le sea posible, para así generar confusión en el movimiento obrero y amortiguar cada ataque que se haga al sistema capitalista. Así, en Santiago de Compostela, presenciamos una sincronía entre la Unión de Juventudes Comunistas de España y Compostela Aberta a la hora de privatizar sectores de la universidad.

En esta ocasión, nos referimos a la venta del Hospital Xeral de Galeras, propiedad de la Universidad de Santiago de Compostela, a la empresa privada Asteriscos Real State S.L pactada por el rector Juan Viaño. Este negocio supone la cesión de un 50% del hospital al capital privado y está apoyado por el gobierno local del 'cambio' de Compostela Aberta junto con el PP y el PSOE. Entre las justificaciones de la venta se encuentra que el dinero obtenido se utilizará para reducir la deuda que tiene la Universidad.

Desde el movimiento estudiantil, la UJCE/PCG (uno de los componentes de Esquerda Unida / Izquierda Unida, que a su vez confluye en Compostela Aberta) a través del sindicato de estudiantes Acción Universitaria promociona y defiende esta privatización, con la excusa de que el dinero obtenido no se destine al pago de la deuda si no que se utilice para mejorar el estado de las facultades. Todo esto, a sabiendas de que el colectivo del barrio de Galeras se opone a la venta de este espacio y propone que se reutilice para construir un centro de día público.

Como se puede comprobar, la única cuestión que importa, tanto para Compostela Aberta como para su pata de Esquerda Unida y sus 'comunistas' de UJCE/PCG, es la privatización, la cesión de este espacio público al capital privado. Para lo que se destine después el dinero es lo de menos, puesto que la pérdida del terreno ya es un refuerzo del sistema capitalista.

Desde el Comité Local del PCOE en Santiago de Compostela rechazamos las políticas económicas capitalistas, como es la transferencia de capital y bienes públicos a las empresas privadas, llevadas a término por las fuerzas políticas que defienden el capitalismo que, como se comprueba en Santiago, abarca desde la extrema derecha corrompida a Compostela Aberta.

 

COMITÉ LOCAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) EN SANTIAGO DE COMPOSTELA

El reaccionario Reino de España está desatado, multiplicando la represión y los ataques a los sectores populares que osan salirse del guión establecido de sumisión ante las cada vez más frecuentes medidas antiobreras que buscan mantener, por la fuerza, un sistema que está totalmente quebrado y sin visos de solución. Sin embargo, estas embestidas dementes del Estado demuestran la debilidad coyuntural de este, su miedo a que el cambio real cale en las masas populares y obreras y, por ello, se lanza a la desesperada contra todos los que considera sus enemigos. Un enemigo fuerte no actúa en base a la visceralidad, sino con formas más sibilinas, y el Estado Español, su aparato jurídico-policial-mediático, hace tiempo que perdió el raciocinio y cualquier careta con la que se disfrazase. El Estado burgués está cada día más desacreditado entre amplias masas populares, y lo saben. Por ello esta ola represiva.

De los incesantes casos de represión en estos tiempos, que se cuentan por decenas, queremos hacer hincapié en el ataque que la judicatura del Estado burgués realiza estos días contra la lucha popular del barrio burgalés de Gamonal. Esta lucha, una movilización vecinal contra las prácticas especulativas del consistorio castellano, que perseguía el enriquecimiento de unos pocos a costa de la mayoría, fue un ejemplo de lucha vecinal y popular. Esta lucha de los vecinos, aún con sus propias limitaciones lógicas al producirse aislada de la producción y la clase obrera, empezó a trascender los límites de la mera reivindicación vecinal para tomar visos de auténtica lucha política. Marcó el camino a seguir en los barrios, enseñó los defectos a pulir, pero sobre todo enseñó, y confirma, lo que los comunistas siempre hemos dicho, que el Estado burgués es un arma de dominación de clase y que siempre va a estar al servicio de los intereses de las clases dominantes contra la mayoría del pueblo. Así, quedan desenmascarados los gobiernos burgueses municipales, la judicatura, y el reformismo que intentó servirse de esta lucha legítima para obtener cuotas de representación en ese mismo Estado que es el problema, y no un mecanismo para la solución.

Por ello, el PCOE se solidariza con todos los encausados de Gamonal y anima a todos los vecinos, de este barrio y de todos los barrios del Estado, a tomar las riendas de sus vidas y organizarse por encima de las instituciones del Estado, creando el verdadero poder popular en los barrios. Sin embargo, la lucha no debe darse aislada, debe ser una lucha conjunta entre los barrios, las luchas de la clase obrera, de los estudiantes, del sector agrario, de las mujeres, etcétera, puesto que todo forma parte de la misma lucha contra el origen de los males que nos afectan como clases laboriosas: el sistema capitalista. Es hora de enlazar y unificar todas estas luchas en la conformación de un auténtico Frente Único del Pueblo contra el capitalismo y sus instituciones bajo la consigna de la HUELGA GENERAL POLÍTICA de todo el pueblo trabajador. Es hora de hacer política en los barrios, en los centros de trabajo y allá donde existan problemas obreros, diariamente, rechazando las palabras melosas de aquellos que reducen el poder popular y la unificación de las luchas a marchas o “procesiones” en días concretos según soplen sus intereses electoreros.

No hay otro camino que la lucha contra el sistema capitalista y la clase social burguesa que impone su régimen criminal, Gamonal fue la semilla y el principio de la ruta a seguir, sembremos mil, un millón, de Gamonales.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

Un año más, al ritmo de las batucadas, recorrerán nuestras calles con consignas feministas mujeres y hombres que dicen defender los derechos de la mujer. Pero para quienes tenemos claro que la lucha no es una mera cuestión de género, sino que es de clase, el sonido de los tambores resuenan como bombas caídas sobre nuestras reivindicaciones.

“Celebración del día de la mujer” marcado en el calendario por entidades e instituciones políticas que salvaguardan los intereses de un sistema que sobrevive en base a la desigualdad, de un sistema capitalista que explota a la clase trabajadora para beneficiarse del papel reproductivo y de cuidados de la mujer.

El 8 de marzo, para las y los comunistas, es un día de conmemoración de la lucha llevada a cabo por cientos de miles de mujeres dentro del movimiento obrero, y por mucho que nos quieran disfrazar la historia o por mucho que quieran convertir nuestra causa en una lucha interclasista, no estamos dispuestas a aceptar que equiparen nuestros intereses a los de Ana Patricia Botín o la reina Leticia y, por supuesto, no toleramos que mujeres como Ángela Merkel o Susana Díaz encabecen manifestaciones en defensa de los derechos de las mujeres cuando son mujeres como ellas, en representación de la burguesía, las que aplican políticas que nos atacan directamente y nos desprotegen frente a empresarios y empresarias sin escrúpulos, que nos explotan, nos acosan y nos roban sistemáticamente los derechos conquistados.

El 8 de marzo es un hito en la historia del movimiento obrero, es una fecha en la que conmemoramos no el día de la mujer por el mero hecho de serlo, sino la solidaridad de la clase trabajadora representada por unas mujeres que entregaron su vida en defensa de los derechos de hombres y mujeres trabajadoras.

Recordamos a las obreras textiles que en 1857 fueron duramente reprimidas por la policía en las manifestación llevada a cabo contra la brutal explotación de la que estaban siendo víctimas, jornadas de hasta 12 horas por un mísero salario. Recordamos a las 146 mujeres de la fábrica textil Cotton de New York que en 1908 murieron calcinadas en un incendio provocado por las bombas incendiarias que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que sufrían. Tampoco olvidamos a las 123 trabajadoras que murieron en el incendio de la fábrica de confección de camisas Triangle en 1911…

Por mucho que intenten ocultar el carácter de clase de este día y por mucho que lo intenten desvincular de la lucha por el socialismo, ahí está la Historia para recordarnos cómo la lucha encabezada por las obreras textiles de la ciudad de Petrogrado en la manifestación convocada un 8 de marzo de 1917 (23 de febrero en el calendario ruso) bajo la consigna de pan y fin de la guerra, aún siendo duramente reprimida, dará pie al inicio y al triunfo de la revolución bolchevique en octubre de 1917 y cómo la revolución socialista mostró que es posible poner fin a la inferioridad en la que vive la mujer en la sociedad capitalista.

No podemos obviar que el papel de la mujer en el proceso revolucionario, a pesar de la opresión a la que estaba sometida, fue fundamental para el triunfo de la Revolución de Octubre, ni omitir que es precisamente este triunfo el que da pie a la revolución en la situación de la mujer ya no en los territorios de la futura URSS, sino en el mundo entero.

Con el triunfo de la Revolución de Octubre, por primera vez un país toma medidas para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres: equiparación de salarios (“a igual trabajo igual salario”), derecho al voto y a ser elegida en cargos públicos, incorporación de la mujer en todos los sectores laborares (minas, construcción, todas las ramas de los sectores productivos e intelectuales…), matrimonio civil y derecho al divorcio, alfabetización como parte del proceso de emancipación de las mujeres, permiso retribuido por maternidad y embarazo, derecho al aborto, liberación del trabajo doméstico y socialización de las tareas de cuidados (guarderías públicas, lavanderías, comedores), etc.

De esa forma, el Estado Obrero ruso, apenas en los primeros meses de su existencia, hizo más por la emancipación de la mujer de lo que el más avanzado de los países capitalista había hecho en todos los tiempos. Hecho que queda perfectamente reflejado en el discurso que Lenin pronuncia en homenaje al Día Internacional de la Mujer trabajadora en 1920: “el capitalismo unió una igualdad puramente formal a la desigualdad económica y, en consecuencia, social. Y una de las manifestaciones más extremas de esa inconsecuencia es la desigualdad de la mujer y del hombre. Ningún Estado burgués, por más democrático, progresivo y republicano que sea, reconoce la total igualdad de los derechos del hombre y de la mujer. La República de los Soviets, por el contrario, destruyó de un solo golpe, sin excepción, todas las líneas jurídicas de la inferioridad de la mujer y, también, de un solo golpe aseguró a ella, por ley, la igualdad más completa”. Igualdad y derechos conquistados que la mujer ve retroceder con la reinstauración del capitalismo.

Asistimos hoy a un escenario en el que se intenta desvincular la lucha por la liberación de la mujer de la lucha por el socialismo. Nos hablan del patriarcado como la causa de la discriminación de la mujer sin analizar quién sustenta ese sistema y por qué. Nos hablan de micromachismos, de estereotipos, de cosificación, de todo un conglomerado de elementos culturales que responden a la ideología de la clase dominante, la cual se fundamenta no ya en la desigualdad entre hombres y mujeres, sino entre clases. Un sistema que oprime doblemente a la mujer trabajadora, porque necesita que asuma el rol de cuidados y el papel reproductivo para sobrevivir.

Para las comunistas la liberación de la mujer solo será posible con la victoria del comunismo. Así lo determinó el III Congreso de la Internacional Comunista: “La igualdad no formal, pero si real, de la mujer, solo es posible en un régimen donde la mujer de la clase obrera sea dueña de sus instrumentos de producción y distribución, participando de su administración y teniendo la obligación del trabajo en las mismas condiciones que todos los miembros de la sociedad trabajadora; o sea, esa igualdad solo es realizable después de la destrucción del sistema capitalista y su sustitución por formas económicas comunistas”.

Cualquier conquista o avance en las políticas de igualdad de género dentro del sistema capitalista, aún cuando vengan precedidos de grandes luchas, son meros parches que el propio sistema puede conceder, no para paliar la sangrante situación a la que las trabajadoras están sometidas, sino para crear la falsa expectativa de que la lucha por la emancipación de la mujer y la igualdad real y efectiva se alcanzarán con las políticas llevadas a cabo por el gobierno de turno.

Aumento de precarización y desempleo femenino, brecha salarial entre hombres y mujeres, recortes sociales, penalización laboral de la maternidad, incremento de la violencia de género: no son retrocesos en las conquistas alcanzadas, sino mecanismos de respuesta del sistema a la crisis económica generada por el mismo.

Hoy, 8 de marzo saldrán a la calle muchos colectivos feministas en defensa por los derechos de la mujer con postulados burgueses. Reformistas y oportunistas varios nos hablaran de los derechos conquistados en el “Estado de bienestar”, derechos que muy lejos estuvieron de establecer la igualdad en el mundo laboral y más aún de liberar a la mujer de las tareas vitales fundamentales, porque igualdad y capitalismo son términos incompatibles que jamás podrán ir unidos.

Se denunciará la violencia de género sin atender a sus raíces más profundas, pues la violencia patriarcal es una expresión más del atroz y putrefacto sistema capitalista que necesita a las mujeres ahí abajo, calladas y sumisas cumpliendo con su rol de perfectas amas de casa y trabajadoras cuando así lo precise…

Por eso, para nosotras, las comunistas, la lucha por la liberación de la mujer y por una igualdad real y efectiva forma parte en la lucha por el socialismo. Solo con el fin del capitalismo, que significa la explotación del hombre (trabajador, y de la mujer trabajadora) por el hombre (burgués, y la mujer burguesa), y su sustitución por el socialismo, podremos sentar las bases del fin del patriarcado, de la desigualdad de la mujer con respecto al hombre y de cualquier desigualdad social, política y económica.

Luchemos “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” (Rosa Luxemburgo).

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) - GRANADA