Sábado, 17 Agosto 2019
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En las épocas de crisis económicas del capitalismo, aparecen aluviones de informes partidistas muy exultantes, que pormenorizan características ya clásicas de estos períodos: el aumento del paro, el incremento de la carestía de vida, cierres y deslocalizaciones de empresas, etc. Al mismo tiempo se suceden las denuncias hacia el gobierno y contra los sindicatos reformistas y como no, se imprime un énfasis inusitado a la consigna de la unidad de la izquierda, que haga frente a las arbitrariedades y a las injusticias. Por otro lado, brotan impetuosas con todo su esplendor, las propuestas de transformaciones revolucionarias: República, República socialista confederal, República federal socialista, etc. Se realiza un gran esfuerzo en la propaganda de la defensa de los trabajadores que son despedidos, en una guerra perdida antes de comenzar. O sea, más de lo mismo de siempre, eso sí con más ruido porque estamos en crisis ¡Ahora o nunca! Parecen decir. Pasa el ciclo de la depresión y todo vuelve al lugar de origen. Los partidos como las empresas –se suele actuar en un plano competitivo, a ver quien grita más- se resienten por la crisis. Unos mueren, otros permanecen renqueantes pensando en poder salir a flote cuando acaezca el período del venidero ciclo crítico.

Y contrariamente a lo que se establece como lógico, deviene que el movimiento obrero no sale fortalecido de la crisis. Da la triste impresión de que en vez de aprender para preservarse de otra, para interceptar las barbaridades del capitalismo, coge más miedo si cabe y se parapeta detrás de un conformismo rayano en la religiosidad. Esto es algo desquiciante para las "privilegiadas" cabezas que solitarias juegan a la revolución, y que tanto se prodigan hoy en los órganos de difusión alternativos. Esto es también un condicionamiento para las direcciones de partidos que no son capaces de eclosionar, de romper el cascaron que les envuelven en el pasado "glorioso".

Mientras tanto ¿que pasa con el movimiento obrero? Las teorías que elevan a la clase obrera al centro vital para emprender las luchas y colocarse a la cabeza del proceso revolucionario, quedan relegadas a un lugar oculto del programa, como la dictadura del proletariado. La clase obrera se convierte en el objeto de las empobrecidas y envejecidas tácticas y dejan de ser el sujeto activo y aglutinador, como reza en la teoría.

Una vez que finaliza todo sin que la clase obrera atienda a las consignas de los "revolucionarios", no se verifica ningún análisis autocrítico, solo y como de costumbre se apela a la frase hecha ¡las condiciones objetivas estaban dadas, pero no existían las condiciones subjetivas! Cuánto de ignorancia, de falsedad y de impotencia encierra este juicio infame tan socorrido. A nosotros no nos vale. Pero quienes se quieran engañar así mismo, allá ellos con su conciencia.

Vayamos al grano. ¿En qué consiste eso de que no existen las condiciones subjetivas? Para los partidos políticos las condiciones subjetivas es el estado en que se encuentra la clase obrera, con lo cual criminalizan veladamente a ésta. Es como afirmar ¡yo llevo razón en mis planteamientos, la culpa es de los trabajadores que no los asumen o no los entienden por su baja conciencia! Por lo visto hay que darse ánimo a uno mismo. Hay, lógicamente que legitimar la existencia del partido. Expuesta así la situación, queda todo un camino por recorrer hasta que la clase obrera les de la razón. En este caso habrá alcanzado ya el grado de conciencia que necesitaba. Ahí termina el esfuerzo analítico. A lo sumo y como sostén de sus conclusiones vierten toda su soberbia e indignación contra los sindicatos reformistas adjudicándoles la totalidad de la culpa. Camino ladeado a propósito al circunscribirse solo a él, espoleado por la fragilidad ideológica del partido, como le sucede a la dirección del PCPE que no encuentra otra salida que la de sugerir a estas alturas que "la izquierda sindicalista" se constituya en un nuevo sindicato de clase. Así también la vertiente pequeño burguesa del oportunismo de izquierda como en el caso del CUT-SOC responde al complicado momento por el que atraviesa el movimiento obrero con la creación de un nuevo sindicato, que se supone debe ser el puro, el revolucionario-nacionalista, el culmen de la perfección. Qué extraordinario trabajo en pro de las tesis burguesas ¡divide y vencerás!

El PCOE continúa creyendo en la clase obrera, nosotros fundamentamos el proceso revolucionario en su protagonismo indiscutible, pero de verdad. Por tal motivo, nuestros pasos los damos en una sola dirección, en la de penetrar en las profundidades de sus entrañas, conocer sus pálpitos, saber cuál es su estado de ánimo, medir in sito su grado de conciencia, con un solo proyecto, unirla y dotarla de ideología y lo intentamos llevar a la práctica, nada de palabrería, sino de dura aplicación dirigidos por la firmeza que nos concede la fidelidad hacia nuestros principios leninistas. En esta dirección hemos depositado toda nuestra confianza en la comisión convocante de la 1ª Asamblea de Comités y delegados de la provincia de Sevilla.

Los contactos llevados a cabo por dicha comisión con los trabajadores nos están reportando gratos "avances" operativos. En primer lugar, al conectar con ellos nos han obligado a reflexionar sobre nuestros planes, a rectificar constantemente los errores. La primera idea acerca de cómo construir el Frente Único de Trabajadores y el Frente Único del Pueblo, si bien mantiene su esencia, la tuvimos que modificar al comprobar las insuficiencias de nuestro análisis una vez contrastado en el movimiento obrero.

Al franquear las puertas de las fábricas y pasar hacia adentro se advierte que los estudios de la situación orgánica de los trabajadores, que se realizan desde fuera de los centros de trabajo son extremadamente subjetivos y demasiados generalizados, concediéndoles a los sindicatos mayoritarios un grado de potencialidad y de influencia que realmente no tienen. El combate entre oficialistas y críticos de CC.OO. no es tanto ni llega a los trabajadores. El fraccionamiento en candidaturas independientes y pequeños sindicatos, no superan el reducido ámbito del que fue su origen. No avanzan ni constituyen un peligro serio para CC.OO y UGT. Yerran en concepciones básicas, confunden asamblearismo con democratización de la asamblea, solo porque consultan a los trabajadores cada paso que dan. Se ve que sus capacidades son demasiado cortas. Nos hallamos pues ante el statu quo que perdura a través de los años casi desde el advenimiento de la democracia burguesa, que significa muy poco, porque se encierran en determinados círculos que se lo comen y se lo guisan entre sí. La clase obrera está ajena a todo. Se ha puesto al descubierto igualmente que los ultraizquierdistas manejan idénticos razonamientos que los reformistas sin detentar influencia alguna ¡Los trabajadores de mi empresa no quieren saber nada! Igualmente los llamados críticos que según nos cuentan están por la unidad de los trabajadores  ¡yo ni con las gentes de UGT ni con los oficialistas voy a ningún lado! Lo malo es que pretenden elevar a tesis su sectarismo. Pero al margen de lo anecdotario, que para otros pueden ser pruebas definitorias para atascarse en sus trasnochadas políticas, las reuniones con los comités deparan un registro extraordinario y optimista. En tres meses se ha hablado con representantes y comités de 73 empresas, de las cuales 10 ven el proyecto de unidad con ciertas reservas, 7 los han rechazado abiertamente y el resto se muestran por la labor.

Pertenecer a la clase obrera, vivir con ella rejuvenece día a día el pensamiento revolucionario. No transcurre una jornada entera sin que captemos un nuevo elemento de juicio. Por ejemplo, existen multitud de empresas, no solo pequeñas sino más allá de los 100 trabajadores en las que aún no se han llevado a cabo las elecciones sindicales. En determinados gremios las ejecutivas de los sindicatos están prácticamente en manos de una sola empresa, lo que demuestra varias cuestiones: desafiliación masiva, carencia orgánica de los sindicatos y como no, la desorientación extrema de los grupos "alternativos" al no querer trabajar desde dentro. Nos llama poderosamente la atención, que para las firmas de los convenios colectivos provinciales, los sindicatos se vean forzados a echar mano de miembros de comités de empresas con una absoluta falta de preparación sindical además de una ingenuidad irritante. Después cuando se habla con ellos con temple y comprensión hacia sus personas, nos dicen que se avergüenzan de haber firmado convenios que tienen salarios de 700 euros. Pero hasta ahora se les tachaba de traidores sin conocerlos, sin darles opción a ser escuchados. Nadie hablaba con ellos, nadie les explicaba algo contrario a los que les enseñan los funcionarios sindicales. En ellos se espejeaba para nuestra ciega vista lo más reaccionario del sindicato. Al cabo de esos sucesos se desprende que cuando las centrales los utilizan, mal les van las cosas, pocos adeptos tienen, por supuesto evidencian la necesidad de recurrir a incautos e inexpertos sindicalistas.

La confianza les hace decir a los comités  en numerosa cantidad que se acercaron a una central por pura cuestión de cobertura legal. Aunque la mayor enseñanza que se adquiere al contactar y convivir con ellos, es que están ahí esperando con los brazos abiertos que alguien les de contenido y los una.

Todo debe ser natural, nada de rodeos, se les llama directamente, se le explica el proyecto, se les confiere el protagonismo que les corresponden y ellos responden adecuadamente.  Naturalmente a los remisos, reticentes y contrarios, habrá que tratarlos con perseverancia y sobretodo con mucha, muchísima paciencia, toda la que necesitemos. No valen los remilgos, hay que conectar con todos, sean del sindicato que sean, incluidos los comités patrocinados por las empresas y se les invita como a todos una y otra vez, a la par que se les pide a los trabajadores, a sus representados, que les exija su participación por la unidad. Es la única manera de crear contradicción en el seno de esas fábricas, nuestra obligación consiste en propiciar los debates entre los trabajadores y sus representantes porque sin duda deben ser los propios trabajadores de cada empresa los que resuelvan sus problemas interiores.

A vuelta de página, las condiciones subjetivas (trabajadores-organización) puede que se estén dando en lo que respecta a la clase obrera, es en el aspecto organizativo donde se falla estrepitosamente. Las fuerzas de izquierdas han de acabar su periplo por el pasado y deben actualizar su visión. Desde 1976 tiempo que comienza la toma de posición táctica en el terreno social de nuestro país y del que por lo visto no se sabe salir, han acontecido demasiados  avatares como para seguir pensando igual que entonces. La tristemente famosa reconversión modificó sustancialmente el panorama sindical. En torno a dos millones de puestos de trabajo se perdieron durante su aplicación. Se cerraron empresas con las que murieron para el movimiento obrero muchos cientos de mujeres y hombres que habían sido educados al menos en la lucha contra el fascismo. Del mismo modo a través de las bajas incentivadas, militantes obreros ya mayores tuvieron que abandonar su actividad práctica.

Para que la reconversión se impusiera se empleó el terrorismo patronal y gubernamental con la anuencia de las grandes centrales. Más todo tiene su contradicción. Es cierto que las grandes centrales se liberaron en poco tiempo de su oposición politizada, sin embargo, y dada su actuación ha merecido unas veces la repulsa y en otras ocasiones la indiferencia de los trabajadores, que les paga su traición con la desafiliación la que se ha generalizado al no surgir a su debido tiempo la respuesta organizada desde el interior de los sindicatos capaz de captar la atención de la clase obrera. Por consiguiente, la pretendida fuerza de los sindicatos no radica en el volumen de afiliado, sino todo lo contrario, en la desafiliación masiva y global convirtiéndose ésta en ganancia, en vez de ser un obstáculo, a lo que hay que añadir el beneficio que les concede la presente ley electoral sindical.

Luego han aparecido nuevas empresas a la par que se han desarrollado colosalmente gremios que no existían (informática por ejemplo) que los sindicatos por sus debilidades orgánicas no pueden abarcar, en donde existen empresas que cuentan con mas de 1000 trabajadores sin representación sindical.

En su conclusión la clase obrera se haya desguarnecida y no se le puede potenciar, ni tampoco unir desde la distancia. Ni la cibernética, ni las pintadas, ni las octavillas etc. sirven absolutamente para nada, si damos vuelta alrededor de las fábricas sin hablar con sus comités.

Hay un trabajo que realizar que les corresponde a la izquierda revolucionaria, pero si esta se empeña en continuar con proclamas de falsas unidades y de estentóreas declaraciones propugnando la república tal o cual, apartado del pueblo trabajador no nos cabe la menor duda de que costará más tiempo pero se llevará a efecto. Eso es seguro.

Por estas razones el PCOE estará abierto para trabajar conjuntamente POR UN FRENTE UNICO DE TRABAJADORES Y POR EL FRENTE UNICO DEL PUEBLO base de toda transformación revolucionaria de la sociedad. Lo que no estamos dispuestos es dedicarnos solo a esperar que caiga la hoja del almanaque para celebrar un acontecimiento.

 

POR LA ASAMBLEA DE COMITÉS Y DELEGADOS DE EMPRESAS

POR EL FRENTE UNICO DE TRABAJADORES

PR EL FRENTE UNICO DEL PUEBLO

 

 

Iskra.- Hablemos del FUT ¿No es contradictorio defender la democratización de las asambleas en los centros de trabajo y ahora darle prioridad a la construcción de las Asambleas de Comités y Delegados de empresas?

Manuel.- No es contradictorio, son dos fases del mismo discurso para alcanzar la unidad de los trabajadores. Se parte de las asambleas democráticas, con capacidad no solo para debatir y decidir sobre problemas reivindicativos, sino también estructurales. La Asamblea debe ser el órgano que decida la forma en que se ha de convocar y desarrollar las elecciones sindicales, como si quiere elegir ella misma el comité y sobretodo deben tener la facultad de revocar en cualquier instante a los miembros del Comité. Nadie debe decirles a los trabajadores como deben ejercer su democracia.

La huelga de los camioneros se tomen las medidas que se tomen para paliarla, va a contribuir en el proceso en curso a la agudización de la crisis financiera. El gobierno se encuentra en un callejón sin salida.

 Tanto las medidas que ofrece el gobierno como las reivindicaciones que defienden los huelguistas, tienen como resultado final el aumento general en grado desproporcionado de los precios, que pagaremos en última instancia los trabajadores. El estado actual de la economía capitalista no da para más, salvo que los países productores de petróleo den un viraje de 180º, lo cual parece improbable de aquí a poco tiempo.

Es significativa la histórica voluntad de la burguesía en Catalunya por fabricar falsos conflictos superestructurales, con su oportuna dosis nacional, a fin de intentar tapar las contradicciones internas por las que discurre. No extraña tal actitud cuando observamos la realidad material a la que nos someten, derivada un régimen capitalista caduco que golpea sin descanso a las masas laboriosas catalanas. Desde esa perspectiva hemos de enmarcar el nuevo teatro burgués, escenificado el pasado 25 de julio en forma de Pacte Fiscal, y aprobado en esa caricatura de institución burguesa llamada Parlament. La profunda y duradera crisis por la que discurre el modo de producción capitalista en su etapa imperialista, obliga a la casta política a sueldo del capital monopolista a ocultar y desviar la atención del proletariado catalán, asfixiado y empobrecido por la brutal ofensiva clasista desatada.

"El problema nacional y colonial debe ser considerado siempre con conexión indisoluble con el problema general de la revolución proletaria (...) Soberanía Nacional y capitalismo monopolista son incompatibles "

Joan Comorera

 

No es casual, que ante la profunda y devastadora crisis que corroe la base económica del capitalismo monopolista en Cataluña, sea la propia superestructura del régimen la que refleje las tensiones y contradicciones por ella provocada.Tampoco es casual que la clase dominante, tratando de liberar presión ante la brutal ofensiva desencadenada por la oligarquía estatal, que ya ha dejado en tierras catalanas cientos de miles de desempleados, miles de desahucios, millones de pobres y de trabajadores sobreexplotados, haya decidido inocular uno de sus venenos preferidos para desviar la atención del proletariado y de las clases populares, parasumirlos en el engaño del sempiterno nacionalismo burgués.Un chovinismo repungnante  que, a modo de narcótico, le resulta muy apropiado cuando lo que se pretende es tapar y avanzar en los desvergonzados y criminales ataques lanzados contra las masas trabajadoras en plena crisis estructural del sistema capitalista.

El Partido Comunista Obrero Español de las Islas Baleares estuvo presente, durante la jornada de Huelga, en todos los piquetes, tanto nocturnos como diurnos, a pesar de las condiciones climáticas adversas y de las fuertes lluvias que sacudían al archipiélago, luchando codo con codo con los trabajadores. Aún siendo totalmente conscientes de que los sindicatos mayoritarios, convocantes de la Huelga, son organizaciones oportunistas al servicio del capital, se presenta la impetuosa necesidad de apoyar a los trabajadores y presentarse como un referente ideológico y organizativo allá donde estén las masas. La acción sindical permitió paralizar los transportes y otros amplios sectores, y tan solo los servicios mínimos lograron evitar los piquetes; teniendo que luchar también contra la labor de obstaculización que llevó a cabo la policía, evitando que los trabajadores pudieran acudir a determinadas zonas para ejercer su derecho al piquete informativo.

Vuelve la farsa electoral burguesa el próximo 25 de Noviembre a tierras catalanas bajo el impacto brutal de la crisis capitalista que golpea al conjunto del proletariado y clases populares, con el añadido de un no menos proceso plebiscitario tramposo puesto en marcha por el representante de Caixabank y Fomento del Trabajo -el actual Presidente de la Generalitat- que, jugando con los sentimientos del pueblo trabajador catalán, pretende obtener mayores cuotas de poder de la oligarquía en Cataluña mediante el uso del reaccionario nacionalismo burgués.


“Cataluña es una nación. Pero Cataluña no puede aislarse. La tesis de que Cataluña puede resolver su problema nacional como un caso particular, desentendiéndose y hasta en oposición al problema general del imperialismo y de la lucha del proletariado, es reaccionaria. Por este camino se va a la exageración negativa de las peculiaridades nacionales, a un nacionalismo local obtuso. ¡Por este camino no se va hacia la liberación social y nacional, sino a una mayor opresión y vejación!”

Joan Comorera

Ante la cruda realidad por la que discurre un modo de producción agotado, que fabrica esclavos asalariados y desempleados en masa, regando de miseria y pobreza a las clases populares (paro, desahucios, suicidios), ante una oligarquía financiera que en plena agudización de la lucha de clases somete con descarnada brutalidad al conjunto de la clase trabajadora; ante la persistencia de un movimiento obrero debilitado y desorganizado, el PCOC no puede más que valorar el resultado de las elecciones catalanas del 25N como un nuevo triunfo de la oligarquía galvanizada entorno al Estado español, cosechado a base de un uso indiscriminado del siempre reaccionario nacionalismo burgués, eficaz narcótico para embrutecer y dividir al conjunto del proletariado del Estado. Ha triunfado, pues, la táctica burguesa para seguir manteniendo la opresión y la vejación sobre el pueblo trabajador catalán.

Nos dirigimos a:

La clase obrera de los países europeos
Todos los sindicatos militantes de Europa
Todos los sindicalistas europeos combativos
 
Estimados compañeros,
 
Les mandamos la resolución-llamamiento que aprobaron en el día de hoy, martes 29 de junio 2010, todos los trabajadores de Atenas durante el gran mitin que realizó PAME, con la ocasión de la huelga general, frente al parlamento griego.

El pasado martes 26 de Febrero unos camaradas del Colectivo de Sevilla de la FJCE que realizaban tareas de propaganda sufrieron el acoso de elementos de ultraderecha al grito de: ''No quiero comunistas en mi barrio''.

 La cercanía de un barrio adinerado de la ciudad indica la procedencia burguesa de este elemento faccioso, demostrando una vez más el carácter de clase del fascismo y su odio a la clase obrera. Cuando se producen las crisis económicas, los burgueses asustados recurren a organizarse en grupos paramilitares con el fin de combatir a la clase a la que explotan día tras día, esa clase obrera que sufre día tras día los efectos que ese capitalismo que defendía el elemento reaccionario.

En cuanto a los hechos en sí, al principio un solo individuo se dirigió a nuestro camarada más joven para arrebatarle de sus manos las octavillas que tanto trabajo y sudor de militantes del PCOE y FJCE habían costado.

 El Colectivo de Sevilla no dudó ni un momento en permanecer unido ante este ataque, siendo la camaradería uno de los máximos valores de la Federación de Jóvenes Comunistas de España.

 Cuando acabaron sus tareas de propaganda, observaron que este individuo realizaba unas llamadas de teléfono. Y es que el lumpen faccioso necesita de la superioridad numérica para intentar intimidar a la clase obrera organizada, o a los jóvenes obreros que se organizan como en este caso.

 Sin embargo la clase obrera tiene un poder que estos elementos facciosos temen: el poder de la fuerza que da la organización de la clase más avanzada y revolucionaria de la historia. Es por ello por lo que decidieron meterse dentro de una de las muchas facultades que hay en la avenida Reina Mercedes. Por el camino, acompañado de un estudiante ajeno al Colectivo, se percataron que desde lejos el joven ultra realizaba fotografías a nuestros camaradas incluyendo al estudiante que se solidarizó con los compañeros.

 Cuando consiguieron refugiarse en una de las facultades y corrieron la noticia, a la gente no le faltó tiempo para salir a la puerta para plantar cara al fascismo. Es conocido por todo el mundo que el único que puede derrotar al fascismo es la clase obrera organizada, y para ello ha de permanecer unida.

 Desde el Colectivo de Sevilla de la FJCE damos las gracias a todos los estudiantes que dieron la cara por nuestros Camaradas.

http://fjcesevilla.blogspot.com.es/2013/02/acoso-companeros-del-colectivo-de.html