Sábado, 24 Junio 2017
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Debate Podemos-PCOE: Reforma versus Revolución

Publicado en Actividades 16 de Diciembre de 2016

Resulta realmente fácil y esclarecedor analizar el contenido de un debate entre el reformismo más burdo y ramplón y un partido comunista, como lo lleva siendo desde hace más de siglo y medio con el ya manido debate entre reforma o revolución.

Sucedió hace escasas semanas en San José de la Rinconada, un pueblo del área metropolitana de Sevilla. Se encontraban por una parte Luis Silva, responsable local de la formación pequeño-burguesa y por el otro lado Francisco Barjas, Secretario General del PCOE.

Lo que podemos observar durante toda la conversación, es la evidente falta de la más mínima formación política del cuadro dirigente podemita, y como esta mediocridad y carencia se convierte en un arma criminal en contra de las clases trabajadoras. No es que estemos hablando de temas banales, como podría ser un “bocachancla” que juega a ser entrenador de fútbol criticando a los profesionales en cualquier retransmisión futbolística de bar, sino que hablamos de política, algo que afecta a nuestras vidas cotidianas y que produce incluso muertes.

Entremos en materia. En el primer bloque del debate el podemita Silva ya nos soprende al mostrar su más absoluta estulticia sobre lo que es el Estado y a que intereses sirve. El Estado surge con la división social del trabajo, surge cuando la comunidad primitiva prehistórica se divide en poseedores y desposeídos. Estos, la clase dominante, de dotan de la herramienta jurídica, política, ideológica y militar que les permita mantener la dominación de clase. Esta definición no es propia del marxismo, sino que incluso en bachillerato podemos encontrarla en los manuales de estudio. Quizá, los maravillosos profesorzuelos universitarios de la Complutense y sus adláteres faltaron a clase ese día…Pues bien, para Silva existe una democracia(siempre en abstracto) que recientemente ha sido secuestrada por unos malvados poderes que se llaman mercados(otro abstracto). Como no podía ser de otro modo, nuestro camarada Fran Barjas explica al podemita que el problema es el sistema en sí mismo, que está quebrado y que únicamente puede ofrecer a los trabajadores más robo, más miseria, y que la democracia no existe allá donde existen unas relaciones de producción antagónicas. De eso sabe mucho quienquiera que haya pisado un centro de trabajo, donde la voluntad del empresario es ley.

Al pasar al bloque de la actualidad nacional, el podemita nos sorprende negativamente con una dantesca afirmación: “debemos acatar la constitución”. Para el podemita la constitución burguesa es el eje en el que pivota su actuar político. En su ignorancia niega a los partidos políticos como representantes de los intereses de las determinadas clases sociales, y los califica como herramientas que están al servicio de sus votantes. Como se ve, los podemitas no entienden de formas de organización ni de poder popular al margen del parlamento burgués y su Constitución, es decir, el Estado burgués. Sigue su discurso prefabricado, que ha oido de sus líderes frecuentemente promocionados en los medios de comunicación de la burguesía, diciendo que ya no existen izquierdas ni derechas. Es incapaz siquiera de comprender el término, pues está asociando ideología a las determinadas siglas como PSOE o IU que han servido y servirán de pata izquierda del capital. Adoptando el discurso de la burguesía, nos habla de estado de derecho(en un país donde existen presos políticos y partidos y medios de comunicación ilegalizados). Pero sin duda lo más jocoso es cuando nos habla de unir a gentes con diversos intereses económicos, a veces antagónicos, en una amalgama abstracta y transversal que ellos llaman “ciudadanía”. Habla también de que el cambio no es de sistema sino generacional, llevando su discurso la nauseabunda y habitual excusa podemita de que “el voto de los mayores es reaccionario”, lo cual carece de toda base científica. Es el discurso desclasado de los podemitas el que no atrae a la mayoría trabajadora, que busca una solución a sus problemas cada vez más acuciantes.

Francisco Barjas, en su réplica, explica el caso griego como ejemplo de que estás ensoñaciones interclasistas más propias de hippies del Festival de Woodstock que de un partido serio lleva a un choque con el muro de la realidad. El sistema no tiene reforma. La Constitución Española no es más que un maquillaje del fascismo implantado en 1939 con el fin de entrar en la Comunidad Económica Europea. Como sabemos los comunistas, la sociedad es un reflejo de la manera en que se produce, un reflejo de las relaciones de producción. La base económica está quebrada y la propia democracia burguesa resulta un estorbo para las clases dominantes. A las palabras contra la violencia(de nuevo en abstracto) del podemita, responde adecuadamente que para acabar con la violencia hay que acabar con el Estado y con las clases sociales. La constitución, añadimos, es la expresión de esa dominación violenta y de ese Estado. Por tanto el podemita cae en una criminal contradicción: legitima la violencia del Estado con el argumento de la no violencia.

Con respecto a la UE, el podemita expresa que se encuentra totalmente a favor y la caracteriza con la típica y manida cantinela progre de que Europa era progresista, un unión a favor de los derechos de la gente y demases. Igualmente califica a la OTAN, que según él debe dedicarse a intervenciones humanitarias. Olvida el podemita que la UE no es más que la faz actual de la antigua Comunidad Económica del Carbón y el Acero, luego conocida como CEE, es decir, la unión supranacional de los estados europeos para servir de herramienta de dominación a los monopolios continentales, en pugna con otros bloques imperialistas. Asegurar la dominación de clase y los intereses de la burguesía europea son las características con las que nació la UE, más allá de las ensoñaciones del podemita.

El podemita se corona en el bloque que habla de ideología. Para el, Podemos es una nueva ideología interclasista que no tiene nombre aún, al ser “nueva”(sic). Vayamos por partes. Desconoce el podemita, que su ideología no es nueva. En la sociedad de clases no existe ninguna ideología por encima de las clases en pugna. Pero no solamente eso, sino que para no decir memeces como las que suelta es imprescindible el conocimiento de la historia del movimiento obrero. Marx y Engels no enunciaron su teoría política así como así, sino que se enmarca en un proceso que comienza con los socialistas utópicos y que desemboca en el socialismo científico, esto es, en análisis científico de la sociedad y de la lucha de clases. Desconoce el podemita que su ideología de un capitalismo “de rostro humano” es tan vieja como el marxismo, que ya está todo inventado y que no solamente no son nada nuevo, sino que es la misma matraca que Berstein utilizaba contra el marxismo. Esto es así porque con las crisis, la pequeña burguesía y las capas medias de la sociedad se proletarizan, y se lanzan a la arena política llevando sus concepciones ideológicas del mundo. Como vemos, en Podemos además de la ausencia de la más mínima formación política entre sus cuadros, destaca la pertenencia a las capas medias de la sociedad.

En el turno de preguntas y respuestas destacamos algunas por su surrealismo. Un podemita preguntaba que por qué no abandonar el leninismo, que según él, no ha conseguido nada. ¿Conseguir todos los derechos que tuvimos los trabajadores no es conseguir nada? Si no fuese por la existencia del campo socialista, la clase obrera seguiría bajo la bota del patrón. Si en los países del mundo capitalista la clase obrera ha conseguido migajas, un mejor reparto de la plusvalía, ha sido por el miedo de la burguesía a que los obreros imitasen la experiencia de la URSS. Pero más claro, ¿Qué ha conseguido la clase obrera desde la caída del socialismo? La pregunta es fácil de responder: nada, cero, derrota tras derrota. Por tanto, la pregunta del podemita queda refutada desde la misma esencia de la cuestión.

Las siguientes preguntas de la militancia podemita claman al cielo. Entre típicos, tópicos y lugares comunes se denotaba la ausencia de la más mínima noción de lo que es la sociedad de clases. Hablaban de dinamitar el sistema desde dentro, sin conocer que desde hace más de 200 años lleva el reformismo con la misma cantinela, con nulo éxito. Una vez y otra se topan con el muro del Estado burgués, y siguen negando el carácter de clase de ese estado burgués que una vez y otra les da en los hocicos. Como dice el dicho, el socialdemócrata es el único animal que tropieza mil veces en la misma piedra.

Su desconocimiento de la realidad les lleva a afirmas como procesos pacíficos la independencia de la India y el fin del Apartheid, dando por buena la visión burguesa de Mandela y hagiografiando a Gandhi. Ese Gandhi partidario del sistema de castas hindú y admirador de Hitler. Desconocen además que la independencia de la India se produce en el 1949, tras un proceso que no fue precisamente pacífico y en el que la propia lucha de Gandhi se vió eclipsada por la del Consejo Nacional Indio, a la postre partido gobernante de la India, en una lucha que precisamente no fue a base de buenas palabras y sentadas…pero es que para más inri, la independencia post II Guerra Mundial se produce como consecuencia de la influencia de la URSS en aquel momento.

Tres cuartos de lo mismo para Mandela, del que desconocen que fue encarcelado por practicar la lucha armada, del que desconocen su proximidad a los comunistas, y para mayor escarnio desconocen el papel de Cuba socialista en la caída del apartheid. Es unánimemente conocido, por cualquier historiador serio, que el desmoronamiento del régimen fascista sudafricano viene a consecuencia de la derrota en Cuito Cuanavale ante las fuerzas cubanas, que significó la puntilla al régimen.

mandela

Podríamos seguir hasta las calendas griegas, pero la conclusión es clara. Los cuadros de Podemos se enmarcan dentro de la mediocridad más absoluta de la socialdemocracia más casposa, carecen de la formación y conocimiento precisos para plantar cara al capitalismo, cosa que dicho sea de paso no se proponen sino reformarlo. Si la clase obrera no quiere verse abocada al matadero por culpa de sicofantes al servicio de la burguesía, debe rechazar a quienes ni siquiera comprenden la división de la sociedad en clases sociales. Hasta la mismísima extrema derecha populista lo ha comprendido, y su avance en el mundo se basa en hablar a los obreros de sus intereses, de forma falaz puesto que son las relaciones de producción el origen del problema y no los inmigrantes. Desde la República de Weimar hasta Allende, pasando por la “izquierda radical” de Syriza, el reformismo lleva dos siglos engañando y contribuyendo a subyugar a los trabajadores ante la burguesía.

Es hora de decir alto y claro que no vamos a permitir más engaños, más traiciones, y que vamos a combatir a todos aquellos que pretendan liderar, sin las aptitudes más elementales, un proceso tan complejo y que requiere de una unidad práctica, ideológica y política tan férrea como es la lucha de clases, la lucha de los trabajadores contra el capital.

Diego D. Militante del Partido Comunista Obrero Español