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Sin oportunidades. El mercado laboral español se desploma

Publicado en Comité Central 23 de Agosto de 2016

La ficticia salida de la crisis que nos quiere vender el reaccionario Mariano Rajoy y su equipo de Gobierno, hoy en funciones, así como sus voceros lacayunos en todos y cada uno de los medios de propaganda (radio, televisión, prensa impresa y digital) de la clase que representan -la burguesía- ya solo la pueden sostener a base de una insistencia enfermiza. Un simple y mínimamente riguroso análisis de la situación actual del mercado laboral echa por la borda todas las horas de televisión y radio y los ríos de tinta vertidos sobre papel describiendo la ansiada recuperación con datos sobre el aumento del PIB, del empleo creado, etc.

Desde los brotes verdes de Zapatero hasta la consolidada recuperación económica y del mercado laboral de Rajoy nos han pasado desapercibidos a los trabajadores, nada nos ha llegado de todo lo que hablan los fieles representantes de la burguesía pertrechados en sus dos grandes partidos, salvo algunos contratos temporales más en el sector de la hostelería en temporada alta del turismo.

Y es que la realidad nos muestra los hechos con una claridad meridiana. La inestabilidad producida en países como Turquía y Egipto ha hecho que este año el turismo español haya batido records en cuanto al número de turistas, muchos de ellos “prestados”. Así, la agencia de viajes Exceltur ha estimado que a finales de este año España habrá recibido al menos 3,7 millones de los turistas foráneos perdidos por Turquía, Egipto y Túnez, lo que explicaría hasta el 56% del incremento de visitantes extranjeros previsto para el 2016. En total, esperan superar los 74 millones.

No nos sorprenden pues los “buenos” datos del paro en el mes de junio, que hicieron sacar pecho al Gobierno en funciones. Así, el mayor aporte se produjo en la hostelería, con 38.337 afiliados más (+3,16%) y los dos mayores aumentos se han dado en dos de las principales regiones turísticas del país: Cataluña (32.688) y Baleares (26.897). El 87,7% de los contratos fueron temporales y solo el 4,5% fueron indefinidos a tiempo completo; o lo que es lo mismo, el 95,5% de los contratos tuvieron alguna tara de estabilidad (eran temporales) o precariedad (eran de jornada y sueldo parcial).

A esto hay que sumarle que apenas el 52,9% de los parados recibía en mayo alguna ayuda estatal, repitiendo la cifra mínima histórica que se alcanzó el mes anterior, siendo la cuantía media bruta de la prestación contributiva de 802,3 euros. Son 3,7 millones de desempleados los que no reciben ningún tipo de prestación, y es que el 25% de los parados en España lleva cuatro años o más sin trabajar -durante la crisis este colectivo ha pasado de unos 100.000 a más de 1,1 millones- y el 60% -2.662.500 trabajadores- llevan más de un año buscando empleo sin éxito.

Así lo indica el secretario general de Adecco, Santiago Soler, a El País: “la situación de los mayores de 45 años es dramática, ya que solo hay un 4% de ofertas de puestos disponibles para ellos”.

Y es que la ofensiva de la burguesía durante los años de crisis ha sido brutal y altamente efectiva, garantizándose así que el coste de la misma recayera exclusivamente en los trabajadores. Con una clase obrera desguarnecida ideológica, política y sindicalmente, han utilizado la herramienta legal de los Expedientes de Regulación de Empleo -gracias a las reformas laborales de sus partidos políticos PSOE y PP y a la ejecución de CCOO y UGT en su mayoría- para destruir el empleo de mayor calidad y mandar casi de un plumazo a 4.733.192 de trabajadores a la cola del paro con 123.555 ERE´s realizados en el periodo de 2008 a 2014.

Con el empleo mejor pagado totalmente destruido gracias a la magnífica gestión de la crisis económica de nuestros enemigos de clase, y una perfecta ejecución de sus lacayos políticos y sindicales dicho sea de paso, es el momento de crear ese empleo precario y barato (altamente subvencionado por el Estado) que permite a la burguesía no solo mantener los beneficios de antes de la crisis, sino incluso aumentarlos como expone el diario expansión: “Al cierre del primer trimestre de este año, el PIB a precios de mercado se situó en 274.817 millones, cerca ya de sus niveles precrisis, pero las rentas salariales se sitúan en 129.874 millones de euros, un 3,2% menos que al término de 2007. Además, su peso es hoy del 47,2% del PIB, frente al 48,5% de entonces, tras años de moderación salarial. Los beneficios de las empresas, por su parte, alcanzan los 117.034 millones de euros, un 2,4% más, con un peso del 42,5%, frente al 41,3% de los inicios de la crisis”.

De hecho, durante el año 2015 y lo que llevamos de 2016 los nuevos contratos realizados tienen niveles salariales inferiores y tan solo el 34,7% de las empresas han fijado para los nuevos trabajadores unas retribuciones iguales a las percibidas hace cinco años en un puesto similar. Es más, en el futuro se mantendrá esta tendencia ya que la mayoría de las compañías (61,5%) no cree que ni siquiera en el año 2020 se haya recuperado el nivel salarial previo a la crisis, según el reciente informe de la consultora Adecco y del portal de empleo Infoempleo.

Este mismo informe indica que  el 58,1% de las empresas que ha realizado contrataciones de nuevos empleados lo ha hecho en condiciones salariales inferiores a las de los trabajadores que ya estaban en la plantilla en funciones similares. De ellas, el 27,4% ha fijado una retribución hasta el 15% inferior; el 19,6% la ha reducido entre un 15% y un 30%; el 7,3% ha recortado el salario entre un 30% y un 50%, y el 2,8% lo ha hecho en más de un 50%.

Por una parte, la ofensiva burguesa durante la crisis -en forma de ERE´s- ha destruido gran parte del empleo de mayor calidad el país. De otro lado, el trabajo que se genera es, en su inmensa mayoría, precario e inestable. Y, por último, cada vez más trabajadores tienen dificultad en encontrar un empleo.

Estos datos explican, por lo tanto, el aumento en las tasas de emigración, que se eleva en Madrid a 1.416 habitantes por cada 100.000 residentes, mientras que la de Cataluña es de 1.272 y la Comunidad Valenciana de 1.094, las tres más elevadas del estado,  relacionadas directamente con el nivel de estudios, la mayoría universitarios.

De poco sirven las deslocalizaciones producidas en el estado español, que benefician a la Comunidad de Madrid. El saldo positivo de 595 empresas en este año 2016 (3.143 empresas que decidieron mover su sede madrileña a otras autonomías frente a las 3.738 firmas que decidieron establecerse en la Comunidad de Madrid) no ha servido para frenar la fuga de jóvenes universitarios madrileños.

Los sectores más afectados por las empresas que se deslocalizaron de Cataluña en 2014, y trasladaron su domicilio fiscal principalmente a Madrid, fueron el comercio al por mayor (13,2% del total), las actividades inmobiliarias (11%), la construcción de edificios (9,3%), los servicios financieros (9,2%), el comercio al por menor (4,1%), la consultoría (3,7%) y las actividades profesionales (2,9%). El nulo impacto de estas deslocalizaciones es debido a que la mayoría de empresas sólo deslocaliza su sede mercantil, el domicilio fiscal, mientras que los trabajadores mantienen el trabajo en su región.

En definitiva, los jóvenes con estudios universitarios siguen sin encontrar trabajo en el estado español acorde con su formación y, debido a este catastrófico desplome del mercado laboral, deciden emigrar para encontrar ese puesto de trabajo que, en la mayoría de los casos, no existe ni existirá ya por muy lejos que se busque.

El propio desarrollo del capital tiende a proletarizar a todas las capas sociales existentes, incluida la pequeña burguesía que, pese a los esfuerzos familiares y personales por continuar el nivel de vida de sus padres, no encontrará jamás en el capital una salida digna.

No es de extrañar que resurja, con fuerzas renovadas, el movimiento comunista -sobre todo allí donde han existido ejemplos de democracia obrera, como en Rusia-, la lucha por el Socialismo y la defensa de sus líderes históricos. Ha bastado una breve demostración de 25 años de un mundo sin una potencia socialista, para ver nítidamente la necesidad de luchar por él con más energías que nunca. El imperialismo ha campado a sus anchas desde la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el mundo está al borde del colapso, como ya han advertido el economista canadiense William White y el propio Foro Económico Mundial hace escasos meses.

En Penza (localidad cercana a Moscú) los comunistas han abierto un Centro-Stalin y han proclamado el 2016 como el Año de Stalin. Además, las encuestas de opinión pública muestran que en 2016 el apoyo al camarada Stalin en Rusia es más alto que nunca y más de la mitad de los rusos opina que el líder desempeñó un papel positivo en la historia del país. Los comunistas rusos, incluso, planean utilizar la imagen del líder soviético en las elecciones parlamentarias, puesto que podría tener un efecto positivo en sus resultados.

Los trabajadores debemos tomar conciencia ya, pues todo tiempo perdido juega en nuestra contra como clase, de la necesidad de fortalecer nuestro Partido, el Partido Comunista Obrero Español, y nuestro sindicato obrero y combativo, la Coordinadora Sindical de Clase, como herramientas del proletariado que son para tomar las riendas de nuestro destino y lograr nuestro objetivo histórico de mandar al capitalismo al estercolero de la Historia y, con la instauración de la dictadura del proletariado -la verdadera democracia obrera-, construir el Socialismo.

¡Abajo la burguesía criminal!

¡Luchemos por instaurar la dictadura del proletariado!

¡Por la construcción del Socialismo!

D. García – Secretario de Agitación y Propaganda del Comité Central del PCOE