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La lucha ideológica en el momento actual

Publicado en Editorial 02 de Junio de 2011

Tras la desaparición de la Unión Soviética, Francis Fukuyama, del Departamento de Estado de los Estados Unidos, se atrevió a afirmar que el marxismo había quedado obsoleto, pues los conflictos sociopolíticos que se habían desarrollado en el interior de la URSS serían los últimos pasos de la evolución ideológica de la humanidad y también era la señal inequívoca de “la universalización de la democracia liberal occidental como forma final del gobierno humano”.

 Fukuyama no hablaba en calidad de simple apologista del sistema de producción capitalista, dando por zanjada el problema de la lucha de clases; más bien, y se ha demostrado posteriormente, sus palabras se convirtieron en una advertencia grave a los comunistas. El imperialismo iba a aprovechar un acontecimiento de lo más extraordinario de la historia humana para organizar la mayor campaña ideológica contra el marxismo-leninismo.

 

 Las condiciones les fueron favorables, pues el Movimiento Comunista Internacional, sumido en una gran y profunda crisis, quedó noqueado al sucumbir el campo del socialismo. El imperialismo atacó por todos los flancos posibles. En el teórico negó el marxismo utilizando a Einstein y a su famosa ecuación E = mc2  (E: energía; m: masa; c: velocidad de la luz) porque con ella se ha pretendido imponer la hipótesis de que la interacción de las partículas y las antipartículas se convierten en fotones, lo que significaría la destrucción de la materia. Lo cual es falso, porque lo que sucede es la transformación de una forma de materia a otra.

 En el plano político se utilizó la figura de Stalin, al que se le adjudican crímenes horrendos contra la humanidad. Pero si Stalin fue el padre del abominable aborto, la dictadura del proletariado sería su madre en la propaganda reaccionaria. Los marxistas-leninistas no supieron reaccionar; por el contrario, la derrota ideológica coadyuvaría a la multiplicación de grupos trotskistas y anarquistas, en los que calan las prédicas imperialistas, los cuales son alimentados y espoleados por la prensa oficial, oficialista y la auto denominada "alternativa", con las que coinciden en arremeter con saña contra todo lo que huele a comunismo y especialmente contra Cuba. Poco a poco, el discurso fue estructurándose y dotándose de forma y contenido, promoviendo bifurcaciones perniciosas para el movimiento obrero y comunista mundial: el socialismo del siglo XXI y la rescatada y tramposa democracia horizontal.

 Imperialismo, Socialismo del Siglo XXI y Democracia Horizontal coinciden en aspectos fundamentales, cuales son el desprecio absoluto a las experiencias socialistas, que adjetivan como “estalinismo” para negar a la clase obrera su papel de sujeto revolucionario y en su consecuencia el rechazo de la dictadura del proletariado, que se concretan en su parte mas extremista en el apartidismo y el asambleismo. Así pues, el trabajador consciente y organizado es tratado como un demonio que viene a perturbar la verdadera democracia y la auténtica revolución.

 Durante los últimos veinte años, el aumento inusitado en cantidad e intensidad de las campañas propagandísticas del imperialismo y del anticomunismo en el movimiento obrero se corresponde con el deterioro de los partidos comunistas incapaces de adecuarse a la lucha ideológica. Muy ensimismado en su crisis más que exacerbada, el Movimiento Comunista Internacional se encuentra atenazado por la influencia de las corrientes pacifistas que derivan en las siguientes posiciones: 

  • La existencia de la Unión Soviética posibilita el tránsito al socialismo por la vía pacífica.
  • Derivado de esta interpretación se contempla que para abrir camino hacia el socialismo se debía profundizar en la democracia (burguesa) que significa, a la postre, acceder a la nueva sociedad por medio del parlamentarismo burgués.
  • Finalmente, profundizar en la democracia infiere la necesidad de aglutinar a todas las fuerzas de “izquierdas”, incluidas la socialdemocracia y demás fuerzas oportunistas. 

De esta forma, los partidos comunistas abandonan la táctica revolucionaria que lleva implícita la renuncia al combate ideológico contra el oportunismo, es decir, contra la ideología burguesa en el movimiento comunista y obrero, que hizo del apartidismo y de la democracia horizontal y sus variantes seña y guía en su particular "ideología". Los militantes comunistas dirigidos por cúpulas acobardadas en unos casos y reformistas en otros, incapaces de hacer frente a una embestida tan brutal, se acomplejaron hasta llegar a avergonzarse de proclamar su afiliación comunista. En la práctica, el comunismo había desaparecido, quedando reducido a actos íntimos con su reducida influencia, hasta el día de hoy prácticamente.

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La universalización del Movimiento 15M tiene su sede en unas posibilidades que les están prohibidas a las clases trabajadoras. Que un fenómeno de esta categoría que hasta ahora no ha contado con más de 200.000 individuos entre toda Europa y América, miles de ellos ausentes hasta ayer mismo de las manifestaciones y luchas de clase llevadas a cabo por los trabajadores contra despidos de compañeros, por recortes de su salarios, por represión etc. que además cuenta con una dirección de pensamiento “libertario” inferior en número a los dedos de una mano, se extienda en 15 días, por ese mundo de más de 1000 millones de habitantes y sea noticia en primeras páginas de la prensa de mayor tirada en cada país, no se entiende si detrás no está el imperialismo, su ideología y ahora sus objetivos, consistentes en desviar el descontento por el camino del absurdo, sin ideología, sin organización y sin propuestas serias o que no afectan en lo más mínimo a las estructuras y al carácter del capitalismo. Porque la quiebra económica y espiritual del capitalismo mundial es un hecho irrefutable y ese descontento dirigido por organizaciones revolucionarias haría tambalear, no las formas de la democracia burguesa, sino a su sistema de producción.

 ¿Es pura casualidad que se le retire el micrófono a oradores obreros, como sucedió en Sevilla, que la consigna principal en algunas manifestaciones y concentraciones, divulgada por los “dirigentes” sean que ni partidos ni sindicatos deben formar parte activa en el Movimiento y también que se exhorte a los manifestantes a que no hagan caso de las octavillas repartidas por organizaciones, pues nada tienen que ver con las movilizaciones? 

No, no es casualidad. Impedir a sindicatos obreros y trabajadores conscientes, que son los más expuestos a la represión de la patronal y del gobierno, tiene su sentido. Primero, consiste en contentar al gobierno y en dar la razón a los empresarios represivos en que son molestos para el sistema (2000 trabajadores han sido despedidos por presentarse a las elecciones sindicales) Segundo, al negársele la participación al obrero organizado, se rechaza la conciencia de la clase obrera y significa admitir solo los que son domesticables para los manejos subrepticios. ¿No es esto coincidir con el imperialismo? ¿No se han convertido en auténticos chivatos del sistema?

 Las falsedades tienen sus contradicciones y el apartidismo y la democracia horizontal tampoco escapan a esta ley de la dialéctica. Los apartidistas quieren imponer sus criterios como grupo a los que están organizados ¿No es esto un nuevo y vergonzoso partido en el sentido que ellos mismos lo definen y además antidemocrático?

 Los comunistas debemos saber que en la lucha de contrarios uno avanza si el otro retrocede. Eso es lo que ha sucedido durante las dos décadas últimas a costa del desprestigio del comunismo internacional. Aún hoy, el nombre de comunista está deshonrado y hay que salir a la superficie. No es posible que quienes más sufrimos la represión del régimen burgués en la época de Franco, los que más nos expusimos mientras otros estaban escondidos, ahora tengamos prejuicios de revelar nuestra identidad. 

Es hora pues de actuar con ciencia pero con convencimiento: 

  • Salir a flote en calidad de militantes comunistas
  • Mantener una postura inflexible y beligerante contra todo tipo de oportunismo en el movimiento obrero y popular
  • Actuar en las asambleas realmente populares con nuestros programas, convencidos de que nos avala la historia. Nadie como el comunista ha luchado más contra el sistema capitalista. Por eso hay que proclamar que solamente los marxistas-leninistas han puesto sobre las cuerdas flojas al capitalismo y al imperialismo
  • Advertir a la juventud y al pueblo en general que la desviación sólo nos conduce a una derrota segura, de la que costará años en salir, lo cual favorece a los imperialistas para extremar la explotación contra los trabajadores y los pueblos.
  • Poner en práctica nuestra táctica de masas con seguridad y confianza en nosotros mismos

 El comunista dirá siempre la verdad con las palabras precisas para cada auditorio. Faltar a este principio nos convierte en uno más, en cualquier cosa menos en comunista.

  

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL