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La dictadura del proletariado y el socialismo son el único camino, la única salida.

Publicado en Editorial 09 de Agosto de 2013

En estos pasados días hemos podido apreciar, con absoluta nitidez, un episodio que demuestra que los intereses de los imperialistas están por encima de todo, incluyendo al Derecho Internacional al que tanto apelan para justificar sus guerras de rapiña dictado por ellos mismos. Los estados imperialistas europeos no han dudado en violentar, con absoluta impunidad, todas las normas internacionales, secuestrando al Presidente de Bolivia, Evo Morales, cerrándole el espacio aéreo y forzando a aterrizar el avión presidencial en Viena, donde la aeronave fue inspeccionada por las fuerzas represoras del servil estado austríaco buscando al norteamericano Edward Snowden, cuyo delito ha sido el haber mostrado pruebas al mundo de cómo el gobierno de los EEUU nos espía, incluyendo a sus ‘socios’ de la Unión Europea. Por lo visto socios también a la hora de espiar, a tenor de lo expresado por Snowden a Der Spiegel en semanas pasadas, donde señaló que ‘la NSA tiene alianzas en las misiones de espionaje con otros gobiernos occidentales’.

Pero nada de esto es novedoso. La ciencia marxista-leninista muestra el proceso que lleva al capitalismo a su fase monopolista y putrefacta, que es en la que hoy nos encontramos; cómo La competencia se convierte en monopolio. De ahí resulta un gigantesco progreso de socialización de la producción[1], de tal modo que el imperialismo “no tiene ya nada que ver con la antigua libre competencia de patronos dispersos, que no se conocían y que producían para un mercado ignorado. La concentración ha llegado a tal punto, que se puede hacer un inventario aproximado de todas las fuentes de materias primas (por ejemplo, yacimientos de minerales de hierro) de un país, y aun, como veremos, de varios países y de todo el mundo. No sólo se realiza este cálculo, sino que asociaciones monopolistas gigantescas se apoderan de dichas fuentes. Se efectúa el cálculo aproximado de la capacidad del mercado, que las asociaciones mencionadas se “reparten” por contrato.[2]. Esta socialización universal de la producción y la concentración de la propiedad de los medios de producción en mano de un número reducido de sujetos implica que “el yugo de unos cuantos monopolistas sobre el resto de la población se hace cien veces más duro, más sensible, más insoportable.[3]

Todo esto, no sólo lo pudo comprobar Evo Morales, también lo padecen aquellos que filtran datos que constatan la enorme opresión y la forma en que los bloques imperialistas imponen su duro yugo, su dictadura a nivel planetario, y, fundamentalmente, lo padece el proletariado de todos los países.

Hoy, con más fuerza que nunca, se constata de manera limpia y clara la perfecta caracterización realizada por Lenin sobre el imperialismo y, consecuentemente, la vigencia del marxismo-leninismo como única guía que tiene el proletariado de romper el yugo imperialista. En consecuencia, la contradicción fundamental que rige hoy en el mundo es la contradicción entre imperialismo y socialismo, y no otra.

El oportunismo, en la actualidad, difumina dicha contradicción fundamental, así como el concepto del imperialismo. Unos hablan de la existencia de un mundo multipolar, donde a algunas potencias imperialistas se las cataloga como tal – EEUU, Japón o la Unión Europea -, pero en cambio a otras potencias imperialistas no las caracterizan como tales – China, Brasil o Rusia –sino como potencias que persiguen el desarrollo de los pueblos a través de sus relaciones económicas y comerciales con otros estados, relaciones que ciertamente son imperialistas. Otras manifestaciones del oportunismo se vislumbran cuando se ubica la contradicción fundamental del mundo actual entre el imperialismo y los pueblos o cuando se cubre al imperialismo bajo el manto del neoliberalismo, convirtiendo al neoliberalismo en culpable de todo y, consecuentemente, desviando a los trabajadores de la contradicción fundamental – entre socialismo, aspiración máxima del proletariado, e imperialismo, aspiración máxima de los monopolios - y ocultando la raíz de los males del proletariado a nivel mundial: el capitalismo monopolista de estado.

Un ejemplo de esto último se visualiza con claridad en la Conferencia Europa de Izquierda Unida de 22 de junio de 2013 o en el último comunicado del Frente Cívico-Somos Mayoría, fechado en Madrid a 20 de julio de 2013, nueva formulación oportunista parida por Julio Anguita y grupos de Izquierda Unida. Estas diferentes máscaras oportunistas – con un mismo discurso - señalan como culpable al neoliberalismo impuesto por el bipartidismo, títere de banca y de la troika – como si no fueran lo mismo -, apelando a la movilización ‘ciudadana’ para desarrollar un ‘proceso constituyente’ por el que rescaten la ‘democracia’ sustraída y arrebatada a los ciudadanos por el neoliberalismo.

El mensaje trasladado a los trabajadores por parte de estos defensores del capitalismo no es que el sistema sea el responsable de sus males, sino la forma de gestionarlo, concretamente el neoliberalismo. “Una calamidad asola a buena parte de los Estados miembros de la Unión Europea destruyendo empleo, servicios públicos, prestaciones sociales y pensiones, frustrando la incorporación de las personas jóvenes al trabajo, haciendo trabajar más años y más horas semanales, impidiendo la seguridad y soberanía alimentarias, neutralizando las Constituciones Nacionales, muchas de ellas resultado de luchas antifascistas (…) Este azote es el resultado del proyecto de integración regional defendido por los partidos mayoritarios europeo, proyecto neoliberal, que desde el Tratado de Maastricht hasta el Tratado de Estabilidad Presupuestaria, concretó un verdadero golpe de Estado[4] . “(…) el neoliberalismo nos hurtó la democracia al pueblo mediante un sinfín de estrategias que incluye la deuda ilegítima, la imposición de bajadas salariales o reformas laborales decimonónicas y una grosera y tosca manipulación mediática[5].

Puesto que lo que falla para Izquierda Unida y su nuevo engendro oportunista del Foro Cívico, con Julio Anguita a la cabeza, es el neoliberalismo pero no el sistema capitalista, no es de extrañar que manifiesten que su “principal reto será intentar llegar al mayor número de personas para hacerlas partícipes de su necesario protagonismo para cambiar con su participación esa orientación capitalista[6]. Y como para estos oportunistas el problema no es el capitalismo, sino la orientación capitalista, el problema se resuelve mediante las elecciones burguesas siendo ellos los que introduzcan la orientación capitalista necesaria, un ‘capitalismo con rostro humano’ por el que se rescate la ‘democracia hurtada por el neoliberalismo’ como contraposición al bipartidismo. “Este sufrimiento, dolor, humillación e indignación obedece a una causa política: la de la Unión Europea y su orientación desde el año 1992 por la socialdemocracia y la derecha europea. El PSOE y el PP, con el apoyo de las derechas nacionalistas, son coautores y responsables de haber trasladado a Europa el Consenso de Washington[7]“(…) hoy las personas quebrarían con su voto al bipartidismo (PP-PSOE), responsable en lo que le toca de esa orientación neoliberal del proyecto europeo, podríamos deducir que se dan condiciones objetivas para que una fuerza política como Izquierda Unida, la única de carácter estatal que denunció las consecuencias antisociales del primer peldaño de la Europa de los Mercaderes, el Tratado de Maastricht, y los sucesivos Tratados, pueda popularizar en mejores condiciones la necesidad de poner fin a la política neoliberal de la UE y el actual Consenso de Bruselas en torno a un Programa Alternativo a defender en las elecciones europeas de 2014[8]. “El FCSM llama a desmontar el sistema político del bipartidismo que sustenta a la corona y abrir un proceso constituyente que entre otras cosas sustraiga el poder al Rey y su Corte de 40 empresarios y la devuelva a la ciudadanía[9]. “El Frente Cívico Somos Mayoría hace un llamamiento a todos los movimientos sociales y políticos para sostener y hacer crecer la participación ciudadana, de manera que se encamine hacia un proceso constituyente[10].

Como se puede comprobar, estos oportunistas socialdemócratas están engañando al Pueblo Trabajador con el único objetivo de salvaguardar a la clase social a la que pertenecen y sirven, la burguesía; así como su sistema económico, convirtiéndose en su chaleco salvavidas. Ahora, cuando la burguesía española está plenamente integrada en los distintos bloques imperialistas económicos y militares, dicen pretender iniciar un proceso constituyente, algo de lo que abjuraron en 1978 lo que entonces era el PCE tragando con la Constitución – Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del franquismo – y, consecuentemente, con el Capitalismo monopolista de estado. ¿Pretenden acabar con esto? Evidentemente no, primero porque no es posible dar vuelta atrás de la concentración y el monopolio al capitalismo ascensional, pues el desarrollo de éste dio a luz y produce al capitalismo monopolista; es como pretender hacer que un río, en vez de desembocar en el mar, vuelva hacia atrás a su nacimiento. Esto simplemente es imposible, sobre todo porque los monopolios son más potentes económicamente que los estados – que no son más que sus delegaciones que reciben y cumplen disciplinadamente las órdenes enviadas por las agrupaciones imperialistas mundiales – que están dominados y al servicio de ellos. Pero es que además, no es intención de estos oportunistas socialdemócratas de IU cambiar una coma lo establecido, como ellos mismos reconocen cuando su clase social los saca a pasear en foros de economía donde tranquilizan a los monopolios en momentos previos a las elecciones. Para ello basta leer a Cayo Lara cuando en la campaña electoral de los comicios del 20 de noviembre de 2011 señalaba que “el planteamiento estratégico de IU está contemplado en la Constitución Española (…) Al socialismo o casi al socialismo se puede llegar con la Constitución, ya que los artículos del 128 al 131 hablan de la planificación de la economía, del acceso de los trabajadores a los medios de producción, de que el Estado puede tener una banca pública y nacionalizar empresas[11].

La función del oportunismo de IU-PCE, como de Anguita y su engendro, es el de hacer albergar falsas esperanzas a los trabajadores de poder conquistar la justicia social y conquistar mayores cotas de democracia bajo el manto del capitalismo. Deforman sus conciencias, traicionan y engañan al Pueblo Trabajador opositando para gestionar la dictadura del capital a la par que abren falsas expectativas de solución a los problemas de la mayoría obrera dentro del marco del capitalismo. No dudan, como hemos visto, en hablarnos de combatir el neoliberalismo, de reformas fiscales, de democratizar todo – desde el Banco Central, al sistema financiero pasando por las grandes empresas – y poner más barniz democrático, pero todo ello manteniendo la base capitalista y, consecuentemente, la propiedad privada sobre los medios de producción, ello es sacrosanto.

El marxismo-leninismo responde a estos farsantes y a sus políticas de engaño y traición al proletariado, que sirven de cortafuegos al capitalismo monopolista de estado y a la burguesía, pues ésta y sus esbirros oportunistas, como hemos podido apreciar por gran parte de lo expresado, se ven obligados a recurrir a la hipocresía y denominar ‘poder de todo el pueblo’ o democracia general, o democracia pura (burguesa), a la república democrática, al régimen que en realidad impone a las masas trabajadoras la dictadura de los explotadores, la dictadura de la burguesía (…) Perolos marxistas, los comunistas la desmienten y expresan a los obreros y masas trabajadoras, sin ambages, toda la verdad: en la práctica la república democrática, la Asamblea Constituyente, las elecciones populares, etc., significan la dictadura de la burguesía, y para que el trabajo se libere del yugo del capital no hay otro camino que sustituir esa dictadura por la dictadura del proletariado, única forma de gobierno que podrá emancipar a la humanidad de la esclavitud que le impone el capital, de las mentiras, falsedades e hipocresías de la democracia burguesa que rige para los ricos y brindar democracia para los pobres, es decir, lograr que los obreros y campesinos pobres tengan verdadero acceso a los beneficios que otorga la democracia, mientras que ahora (incluso en la república burguesa más democrática) la enorme mayoría de los trabajadores no puede en la práctica disfrutar de semejantes beneficios [12]. Mientras la base económica sea capitalista, mientras los medios de producción estén en manos de la burguesía, el estado estará en poder de ésta siendo un instrumento de dominación y sometimiento mediante el cual impondrá su yugo, su dictadura contra el proletariado. Ante ello, lo que nos dicen estos filibusteros socialdemócratas tipo Cayo Lara es que el planteamiento de su organización es la Constitución de 1978, o lo que es lo mismo, la base económica capitalista.

El marxismo-leninismo muestra quién es el sujeto para acabar con este sistema de explotación y opresión y señala el camino, tapando toda esa palabrería falsa de los chalecos salvavidas del Capital, con IU a la cabeza, por la que se le oculta a la clase trabajadora la naturaleza de clase de esta guerra en la que está inmersa contra la burguesía, vaciando por completo esa naturaleza clasista del problema; así como les cierra sus sucias bocas oportunistas, siendo tajante en que el problema no se solventa dentro del capitalismo, que no es una orientación capitalista la que falla sino el sistema, desde su raíz, desde su base económica a la superestructura que ésta eleva. “Porque no hay otro medio que la dictadura de la clase oprimida para salir de una sociedad en la que una clase impone su yugo a otra. Porque el proletariado es la única clase capaz de vencer a la burguesía y derribarla, es la única clase que el capitalismo ha unido y ha ‘adiestrado’, y está en condiciones de hacerse seguir, o, por lo menos de ‘neutralizar’ a esa masa de trabajadores vacilantes que viven como pequeñoburgueses. Porque los bondadosos pequeñoburgueses y filisteos son los únicos que pueden soñar esas fantasías con las que engañan a sí mismos y a los obreros: que es posible derribar el yugo del capital sin pasar por una larga y difícil etapa de lucha para aplastar la resistencia de los explotadores (…) el único medio de desbrozar el camino que conduce al socialismo es el de sustituir el Estado burgués, así sea la república burguesa más democrática, por un Estado del tipo de la Comuna de París (sobre el cual Marx tanto habló y que Scheidemann y Kautsky desfiguraron y traicionaron), o por un Estado como el de los soviets. La dictadura del proletariado librará a la humanidad del yugo del capital y de las guerras[13].

Pero la traición de IU y del engendro creado por Julio Anguita para con la clase trabajadora no termina ahí, en desorientarla, en hacerle albergar falsas esperanzas de solución dentro del marco imperialista, en movilizarla en la consecución de objetivos políticos que mantengan intacta la base capitalista. El meollo de la traición se constata cuando ese proceso de desorientación se centra en el objetivo de negar al proletariado como sujeto revolucionario, así como su misión histórica, en el objetivo de malformarle su conciencia de clase, de sembrar el anticomunismo y alejar al Proletariado de su ideología – el marxismo-leninismo – y el de atacar a su alma y su arma más eficaz, el Partido Leninista. Los Julios Anguitas de turno no son más que ‘intelectuales’ prostituidos y rendidos a la causa de la burguesía, piezas importantes en su maquinaria ideológica y antiobrera.

Desde el Partido Comunista Obrero Español denunciamos a estos enemigos de los trabajadores que se han convertido en la tabla de salvación de la clase burguesa y su sistema de explotación. Como la ciencia marxista-leninista señala, únicamente el socialismo como base económica y la dictadura del proletariado como forma de estado, puede resolver los problemas que hoy asolan a la mayoría trabajadora y acabar de raíz con este sistema explotador generador de desigualdad, miseria y violencia. Las condiciones objetivas no sólo están dadas, el desarrollo de las fuerzas productivas es inmenso y el proletariado hoy está lo suficientemente instruido y preparado como para dirigir la producción y desarrollar el socialismo; pero para que esto sea posible, la clase, como tal, debe resolver las cuestiones subjetivas, siendo el Partido la respuesta consecuente con la lucha de clases y el instrumento vital en la lucha de clases que transforme la psicología en conciencia de clase. Por ello, estos enemigos jurados de la clase trabajadora no dudan en desarrollar lucha ideológica creando todo tipo de organización que niegue a la organización leninista, que haga que el trabajador no tenga conciencia de su clase, sembrando en éste desclasamiento, anticomunismo, individualismo y escepticismo. Izquierda Unida o el Frente Cívico de Anguita, movimiento el segundo que no es más que la negación del primero evidenciando la contradicción y el oportunismo de Anguita, son movimientos creados en la dirección de recoger al trabajador con psicología e impedir que adopte conciencia de clase, conciencia revolucionaria, en definitiva, subterfugios cuyo único objetivo es engañar al obrero y alejarlo de su Partido, al que los oportunistas niegan y atacan con la máxima virulencia.

El PCOE, fiel a las enseñanzas del marxismo-leninismo, asevera sin fisura alguna que la única salida que tiene el proletariado y demás clases populares maltratadas por el sistema capitalista, es la construcción del socialismo y con ella el Poder de la mayoría trabajadora, o lo que es lo mismo, la dictadura del proletariado. Para ello, para conseguir que las clases populares, dirigidas por la clase obrera, se emancipen y liberen de las cadenas capitalista, el Partido Comunista Obrero Español está comprometido en el desarrollo y la construcción de instrumentos de poder popular; ya sea en las fábricas y centros de trabajo – unión de los comités de Empresa y Delegados - como en los pueblos y en las ciudades – Asambleas Populares donde la unión de todas ellas converjan en el Frente Único del Pueblo. Ambos, armas del proletariado para luchar contra el capitalismo e instrumentos de intervención política y social de los explotados hoy , pero a la par embriones de los órganos de Poder Popular de la sociedad futura, de la dictadura de los explotados contra los explotadores, que únicamente puede acabar con esta barbarie capitalista que somete y asesina socialmente a millones y millones de obreros, pequeños campesinos, artesanos, y que nos niega tener un presente y un futuro.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 


 

[1]: VI. Lenin. Obras Escogidas en tres tomos, tomo 1. Imperialismo, Fase Superior del capitalismo, pág. 381. Editorial Progreso. Moscú 1961.

[2]: Ibídem.

[3]: Ibídem.

[4]: Izquierda Unida. Documento Base Conferencia sobre Europa. Págs. 1-2.

[5]: Por la dimisión del Gobierno con Rajoy al Frente y para la apertura de un proceso constituyente. Mesa Estatal Frente Cívico – Somos Mayoría, 20 de julio de 2013.

[6]: Izquierda Unida. Documento Base Conferencia sobre Europa. Pág. 2.

[7]: Ibídem, pág. 8

[8]: Ibídem, pág. 2

[9]: Por la dimisión del Gobierno con Rajoy al Frente y para la apertura de un proceso constituyente. Mesa Estatal Frente Cívico – Somos Mayoría, 20 de julio de 2013.

[10]: Ibídem.

[11]:"Al socialismo se puede llegar con la Constitución española".  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=137445

[12]: V.I. Lenin: “Democracia” y Dictadura. Obras Completas, Tomo XXVIII, pág. 368, Ed. Política, La Habana, 1964

[13]: Ibídem, pág. 370-371


 

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