Sábado, 24 Junio 2017
A+ R A-

¿Etapismo o Socialismo?

Publicado en Editorial 16 de Febrero de 2014

Numerosos países de América Latina han elegido el sendero del “progreso” vía hacia el socialismo. Primero el desarrollo y luego el socialismo, suelen decir sus dirigentes y quienes les siguen desde Europa.

El PCOE se ha solidarizado siempre con estos pueblos, porque cada país puede elegir el destino que más les guste; sin embargo, cuando se habla de desarrollo como una etapa hacia el socialismo, aún defendiendo la libertad de elegir por los pueblos, tenemos que ser honestos y expresarnos tal como lo sentimos y lo vemos.

Para Lenin, después del imperialismo no puede haber más que socialismo, y todo lo que se intente por terceras vías, cualquiera que sea el nombre que reciba y más allá de los propósitos que guíen a los líderes, no superará el capitalismo. La revolución bolivariana ha suscitado muchas esperanzas, pero, en aquellos que han renunciado hace muchos años al socialismo científico y que huérfanos de teorías y faltos de experiencias que soporten su abjuración, se aferran a cualquier posibilidad real o no. Resulta muy difícil, siquiera suponer que después de España, Chile, demás abortos, todavía haya partidos y dirigentes que tengan fe en llegar al socialismo por evolución desde las entrañas del capitalismo. Pero los hay y en nuestro país tenemos el ejemplo del PCE-IU, que aún sustentan que desde la Constitución española se puede llegar al socialismo. Exacto, para estos, tiene más credibilidad un papel emborronado que la lucha de clases.

Pero veamos. La primera fase contempla el desarrollo capitalista de la nación para dar bienestar al pueblo, adquirir la tecnología necesaria para luego, siempre un luego indeterminado, poder iniciar la etapa socialista. Para un marxista es fácil desmontar esta teoría viciada y desahuciada por la historia, pero no lo es para todo un pueblo que ha depositado sus ilusiones en un líder carismático y querido.

En primer lugar, hay que contar con que las grandes burguesías nacionales e internacionales deben estar dispuestas para sacrificarse. ¿Es pensable que la burguesía imperialista se instale en Venezuela, Bolivia o en cualquier otro país, para cooperar con sus gobiernos a que la liquide? ¿Es pensable que una empresa española, pongamos el ejemplo de AYESA, con capital institucional, que reprime los derechos sindicales de sus trabajadores, que está despidiendo impunemente, que ha congelado los salarios desde hace años, etc.,  vaya a ir a América Latina para ayudar a los gobiernos a elevar el nivel de vida de sus trabajadores sabiendo que después va a ser sacrificada? No, puesto que de  empresas imperialistas están llenas las naciones “etapistas”:  se instalan allá porque van a explotar aún más a sus trabajadores que a lo españoles, rusos..., porque sus salarios son más bajos. Van allá para acaparar mercado, adquirir poder económico y también político. Van allá para pelear contra los otros imperios y arrebatarles cotas de mercado y de poder.

Mucho de incauto debemos tener si creemos que los Estados Unidos, cuya credencial más fiable es la de haber intervenido en 70 golpes de estado y la mayor de las veces en América Latina, se va a quedar quieto y renunciar a su imperio, por no sabemos qué.

En virtud del proceso gradual, ha llegado Lula a transformar a su PT en una organización al servicio de industriales, sustituyendo las reivindicaciones de los trabajadores por los objetivos de los capitalistas. Por el “etapismo”, o sea, por convivir con los imperialistas, Evo Morales ha tenido que responder contundente a las protestas de indígenas.

Los supuestos teóricos, en los que basan los países etapistas para convivir con el capitalismo durante una primera etapa sin fecha de caducidad, son falsos. Se trata de alcanzar la independencia antiimperialista. Pero como sabemos la independencia de un imperio capitalista en el modo de producción burgués, durante la fase del imperialismo, es una burda patraña, pues solo se puede dar en el socialismo. Pero los etapistas hacen juegos malabares para convencernos de que no es así, que basta con desligarse de EE.UU , el único imperio según ellos, y llegar a acuerdos con los países emergentes, especialmente Rusia y China, e incluso se admitió en tiempo que España “subimperialista” podría entrar en este juego.

Mucho tenemos que pensar y mal, para llegar a la conclusión que Rusia, China y España, acuden al mercado latinoamericano con fines altruistas y no imperialistas. Pero este es el único sostén teórico que puede sustentar una tal locura. De China ya hemos hablado en varias ocasiones y para no crear una polémica que descentre el tenor literal y central del presente escrito, nos referimos a Rusia. ¿Es Rusia un país capitalista o socialista? Las empresas rusas que intentan arrebatar a los EE.UU el mercado, ¿pertenecen al estado capitalista y a la propiedad privada, o al pueblo ruso? Por cualquier lado que miremos y analicemos llegamos a la conclusión que América Latina, al igual que Oriente Medio, África y Asia, están en estos momentos de grave crisis en el centro de las disputas interimperialistas, que se va agudizando aceleradamente, con evidente peligro para la humanidad.

El centro vital de la revolución bolivariana y del etapismo, lo conforma actualmente Venezuela, que por cuestiones económicas, y porque a juicios de todos, lleva su proceso en varios escalones más arriba que los demás países. Pero Venezuela, de lleno en el etapismo, es decir, en el capitalismo todavía, no ha logrado desterrar una corrupción propia de un país clasista, que ya se hace eterna y que junto con la falta de seguridad social, el deficiente abastecimiento y la presión del capital endógeno para que el gobierno devalúe la moneda, más una oposición fuerte, asesorada y pagada por EE.UU y Europa, no ofrece muchas garantías de consolidación y longevidad al pretendido desarrollismo.

No hay que ser un lince para saber que si Venezuela cae, el destino de América Latina se complicará. Lo preocupante, no es que nosotros nos demos cuenta, sino que los EE.UU. saben muy bien que asestando el golpe mortal a Venezuela, el viejo imperio recuperaría su tarta sin tener que repartir trozos con nadie.

EE.UU y Europa lo han intentado ya y lo volverán a hacer mientras vean la posibilidad de derribar el chavismo que estorba por esos lares para su reconquista. La reconquista de América Latina sería un duro golpe para la política de expansión de los “países” emergentes y situaría a los yanquis y a Europa en inmejorables condiciones para continuar la lucha por el poder el mundo.

Las tres muertes y los 23 heridos ocasionados por los opositores al régimen venezolano, es un aviso fuerte y contundente, de que el proceso de un golpe de estado está en marcha. La intención es producir el caos que provoque una guerra civil y la posterior intervención del imperialismo americano, para imponer el orden, su orden. No hay tiempo que perder en dudas, se requiere firmeza y rotundidad e inmediatamente las transformaciones radicales que permitan al pueblo hacerse con la situación. De lo contrario, una vez más correrá la sangre de mártires inocentes sobre la que el imperio recuperará su paraiso.

El PCOE denuncia las tretas del imperialismo para conducir a Venezuela hacia su muerte, y nos solidarizamos con el gobierno de Maduro en la inteligencia de que sabrá imponer los intereses vitales de su nación frente a falsas disquisiciones y dudas peligrosas que nos hagan recordar de nuevo a nuestros hermanos de CHILE.

FUERA EL IMPERIALISMO DE VENEZUELA

¡VIVA LALUCHA DEL PUEBLO VENEZOLANO!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

Submit to DeliciousSubmit to DiggSubmit to FacebookSubmit to StumbleuponSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn