Informe
del PCOE: El Frente Único de Trabajadores, tarea inmediata de nuestro pueblo
La situación
de la clase obrera española es tremendamente negativa. El sistema
capitalista condena a los obreros españoles a unas condiciones de
vida cada día peores. Cada día salen datos sobre la bolsa, donde el
IBEX 35 marca máximos históricos, los beneficios de las empresas
multinacionales y de la Banca que se multiplican y que año tras
año baten records, véase Endesa, Iberia, ACS, BSCH, BBVA,... El
brazo propagandístico del sistema, los medios de comunicación con
los cuales dirigen a la sociedad, pregonan machacanomente las cifras
de los beneficios que obtiene la burguesía y nos dibujan el panorama
como el mejor mundo posible, pero omiten y silencian quiénes son los
que generan esta riqueza, los obreros, como se distribuye la riqueza,
y cual es el precio que la mayoría del país, los obreros, deben
pagar para que la minoría explotadora sea cada vez más rica.
En el primer
cuatrimestre del año 2006 en España se elevó un 4,9% el número de
accidentes de trabajo con baja durante la jornada laboral, situándose
en 311.605 accidentes. Este aumento se debe a un incremento del 8,9%
de los siniestros en la construcción, un 4,9% en el sector
servicios y un 3% en la industria. En el primer cuatrimestre de 2006
308 obreros perdieron su vida en sus centros de trabajo. Cada año
en España mueren más de 1.000 trabajadores en sus centros de trabajo
y, al igual que los beneficios de la gran burguesía y de la oligarquía
financiera, estas cifras de muertos en el trabajo víctima
de la explotación capitalista baten records anuales y se
incrementan a la par que crecen sus carencias, sus penurias, su
embrutecimiento, su alienación.
Estas cifras
de obreros muertos en el trabajo se baten año tras año desde 1.994
al igual que se baten las cifras el número de accidentes de trabajo
con baja durante la jornada laboral y los mutilados obreros víctimas
de la explotación capitalista que tanto engorda las cuentas de los
grandes burgueses y oligarcas financieros.
Pero estas
cifras son las que nos señalan la clase dominante del poder económico
y político, la burguesía, los verdugos de los Pueblos del Mundo y de
los trabajadores. En la Unión Europea se produce un accidente de
trabajo cada 5 segundos y mueren cada año unos 5.500 obreros y en el
mundo cada día mueren 5.000 obreros según informe de la OIT
publicado en 2002. En cuestión de siniestralidad laboral, de muertos
en el trabajo, España se encuentra como líder destacado y de cada 5
muertos obreros en Europa uno lo proporciona España. Esas cifras
olvidan, según el sindicato CCOO, que en España cada año mueren
4.000 obreros por exposición a sustancias peligrosas, sustancias tóxicas.
Estos muertos, según CCOO, se contabilizan como muertes por
enfermedades comunes pero no como muertes consecuencia de la explotación
capitalista. En definitiva, el estado al servicio de la burguesía
maquilla las cifras haciendo que enfermedades propias del ámbito
laboral entren en el Sistema Nacional. Ante esta realidad objetiva,
este sacrificio obrero, nos encontramos con que los empresarios,
gracias a la última reforma de la Seguridad Social firmada por el
Gobierno, la patronal y los sindicatos CCOO y UGT, reducirán las
cotizaciones empresariales por accidente de trabajo. Así, a partir
del 1 de enero de 2007 el tipo medio bajará del 2,88% al 2,75%. Por
lo que las empresas se ahorrarán como mínimo 285 millones en el
seguro de accidentes. De esta forma el Estado, apoyados por las élites
sindicales, por el oportunismo de la casta dirigente sindical, en
lugar de penalizar a las empresas por la falta de seguridad y salud en
sus instalaciones lo que hace es bonificarlas y premiarlas. Mientras
el poder adquisitivo de los trabajadores decrece el Estado bonifica a
los empresarios y les abarata la siniestralidad en el trabajo, el kilo
de obrero muerto víctima de la sobreexplotación capitalista,
engordando el beneficio empresarial a costa de la vida del obrero que
cual mercancia la rebajan..
Pero no sólo
hay un número elevado de muerte, el capitalismo cada día genera un
mayor número de mutilados obreros. La mutilación, las enfermedades
profesionales y la muerte es una de la aportación que recibe el
obrero del proceso de producción y los beneficios del mismo se
los apropia la burguesía robándole a este el fruto de su trabajo. Un
ejemplo de lo que decimos lo vemos, por ejemplo, en que en España en
1993 se registraron un total de 4.708 dolencias profesionales con baja
creciendo esa cifra hasta 15.461 en el año 2000. Los beneficios
empresariales se producen a costa de la salud y de la vida de los
obreros.
En el XVII
Congreso Mundial sobre seguridad y salud en el trabajo, celebrado en
Orlando en septiembre de 2005, el director del programa de prevención
de riesgos laborales de la OIT, Jukka Tukala, afirmó que “en varios
países industrializados, más de la mitad de las jubilaciones son
anticipadas o se vinculan a la concesión de pensiones de discapacidad
y no a que los trabajadores alcancen la edad normal de retiro”.
Los capitalistas con sus partidos políticos debaten y tratan de
alargar la edad de jubilación de cientos de miles de trabajadores, de
exprimirlos al máximo, a pesar de la opinión de la OIT en la cual se
deja bien a las claras que la recompensa de la explotación
capitalista para la clase obrera son trabajadores que llegan al final
de sus vidas desgastados, extenuados, mutilados, arruinados, con
pensiones míseras.
Según cifras
de la UE, el estrés entre los obreros es el segundo problema de salud
en la Europa de los 25. El 28% de los trabajadores de la UE padecen
algún episodio de estrés laboral al cabo del año, traducido en número
de trabajadores ese porcentaje corresponde a más de 40 millones de
obreros, o lo que es lo mismo, equivalente a la Población de
España.
Estrés
producido por la explotación, estrés producido por la incertidumbre,
la falta de futuro, la inestabilidad laboral. En España el 70% de los
contratos laborales que supera el primer año de vigencia no consigue
terminar el segundo. La tasa de partida en España de este dato
estriba en 1988 donde la tasa era del 54%. En 2005 España fue el líder
europeo en temporalidad en el empleo, con un 33,3% (actualmente en
2006 es del 34,39%), más del doble de la tasa de temporalidad de la
UE que fue del 14,5%. Ante esta situación, la reforma laboral del
Gobierno firmada en verano de este año abarata el despido de los
contratos indefinidos de 45 días por año a 33 días y, además, dota
de bonificaciones al empresario que, de facto, lo que hace es
subvencionarle el futuro despido.
Pero la
explotación capitalista, aparte de matar al obrero físicamente,
mutilarlo y costarle su salud, como hemos visto, le asfixia económicamente.
Para ello emplean argumentos falsos y refutados como el de la moderación
salarial. En España en marzo de 2006 habían 18.123.841 trabajadores
inscritos en la Seguridad Social de los cuales sólo 8.374.368 tenían
convenio firmado, o lo que es lo mismo el 46,2%, de los cuales sólo
6.306.551 tienen contempladas en sus convenios cláusulas de revisión
salarial, es decir, el 75,3% de los trabajadores que tienen firmado
convenio que son el 34,79 % del conjunto de los trabajadores. Por
consiguiente, sólo el 34,79% de los trabajadores tienen garantizado
que sus salarios subirán el IPC mientras que el 65,21% de los
trabajadores en este año 2006 han visto perder poder adquisitivo al
crecer sus salarios por debajo de la inflación, situándose la subida
salarial media en el 2,97% frente al 3,7% del IPC, índice éste que
tampoco refleja la subida real de los precios, o lo que es lo mismo,
la carestía de vida.
Así,
productos como el aceite de oliva ha subido un 43,2% en el último año,
la anchoa o el salmón han subido casi un 18%, las hortalizas una
media del 15%, el gasóleo un 28%, los alquileres un 4,3%, la luz un
5,86%, el transporte público un 6% o la bombona de butano un 33%
en el último año, por no hablar del precio de la vivienda. Teniendo
en cuenta que la subida media de los salarios se fija en el 2,97% y el
IPC 3,7% demuestran que esta moderación salarial no se ajusta a la
contención de precios demostrándose, en la práctica, la falsedad de
que la moderación salarial implique la contención de la inflación.
En cambio la
moderación salarial sirve para que las empresas cada vez tengan
mayores, de hecho el beneficio neto de las empresas no
financieras en el año 2005 ascendió al 26,2% y el beneficio de los
bancos ascendió un 58,82%. Empresas como Telefónica, que tiene
abierto un proceso de prejubilaciones de 15000 trabajadores firmado
por los sindicatos, obtuvo unos beneficios del 42% en el 2005, el
Banco Santander Central Hispano obtuvo un beneficio del 72,5%, La
Caixa un 83,5%, Endesa obtiene un beneficio del 154% o Iberia
que incrementa en un 99,5% sus beneficios en el 2005. Mientras tanto,
la tasa de ahorro de las familias cayó en el período 1995-2004 un
29,8%, la temporalidad se sitúa en el 34% (tres veces mayor que la
media de la UE), una de cada cinco personas en España vive por debajo
del umbral de la pobreza, el 44% de la población española no puede
pagarse unas vacaciones anuales y el 60% de las familias no podrían
hacer frente a gastos imprevistos, es decir, viven al día. De hecho
los salarios en España entre el año 2000 al 2005 han decrecido un
0,7%. En España existen cerca de dos millones de parados y en el
conjunto de la UE existen algo más de 25 millones de desempleados.
Ante esta situación tanto la OCDE, como el FMI a través de su
Presidente Rodrigo Rato, recomiendan que en España se abarate el
despido y que se moderen los salarios. Es decir, más asfixia para los
obreros.
La clase
obrera ha llegado a esta realidad, a esta fase histórica donde su
situación empeora a la par que se enriquece la burguesía
fundamentalmente por la hegemonía del oportunismo político en el
seno del movimiento obrero. La actividad práctica de este oportunismo
político es el legalismo y el reformismo y su teoría el
revisionismo. Oportunismo es el sacrificio de los intereses vitales de
las masas en aras de los intereses momentáneos de una minoría
insignificante de obreros o, dicho en otros términos, la alianza de
una parte de los obreros y la burguesía contra la masa
proletaria.
La acción práctica
del oportunismo, instalado en las élites de las actuales centrales
sindicales, ha sido seguir el sistema y desarrollarlo. Esto se traduce
en fraccionar a la clase obrera, sembrando la insolidaridad entre los
obreros (ejemplo los comités de FASA RENAULT y ASTILLEROS aquí en
Sevilla), colaborar en las políticas nocivas para la masa obrera
efectuadas por el estado burgués en connivencia con la Patronal y en
seguir el sistema de elecciones sindicales actuales que pretende
dividir al máximo a la clase obrera y donde se reproduce el modelo
electoral propio de la democracia burguesa, listas cerradas realizadas
por cúpulas sindicales que se les plantean a los trabajadores para
que las sancionen y tengan que aguantar a un comité de empresa que
ellos no han postulado y que no podrán revocar.
Como estamos
comprobando al describir la realidad que los trabajadores padecemos
vemos que el capitalismo y su sistema socio-político que cuelga de su
base económica basada en la explotación del hombre supone un
freno al desarrollo de las fuerzas productivas de este país. De hecho
como estamos viendo el sistema niega la libertad, la democracia, la
participación, el desarrollo personal, la vivienda, un trabajo digno
e incluso la vida a la mayoría de los trabajadores.
Pero para que
la clase obrera mejore sus condiciones de vida y obtenga todo aquello
que estamos comprobando que le niega el sistema es fundamental forjar
la unidad de la Clase obrera, pues sin la unión de la clase llamada a
dirigir este proceso es imposible iniciar camino alguno que conduzca a
dicha meta.
Así, el
modelo sindical de la democracia burguesa se centra en un sistema
plurisindical, división de la clase obrera, que potencia la disociación
entre los comités de empresa y las asambleas de trabajadores.
Dos de las consecuencias mas graves que devienen del estado de desunión
entre los sindicatos son el aislamiento de los trabajadores en sus
empresas y la insolidaridad que se les ha inculcado adrede, originando
la situación de desprotección e impotencia que sufren la mayoría de
los obreros del estado español, lo que es aprovechado abusivamente
por la patronal para pagar bajos salarios, exigir largas jornadas y en
muchas ocasiones sin afiliar a sus trabajadores a la Seguridad Social
y casi siempre conculcando los derechos obreros.
Para forjar
la unidad de la clase obrera hay que superar dicha
disociación entre los comités de empresa y las asambleas de
trabajadores. Por tanto, es necesario cambiar el actual sistema
sindical. El desarrollo de este sistema sindical es el responsable de
la situación precaria en la que se encuentran los trabajadores,
de la división, del aislamiento de los obreros, de la insolidaridad y
de la ausencia de democracia en los centros de trabajo.
El PCOE
apuesta por la democratización de las asambleas de
trabajadores. La Asamblea de trabajadores debe ser el órgano soberano
de la organización obrera en los centros de trabajo. La Asamblea debe
postular los candidatos al comité de empresa por colegios electorales
en listas abiertas y únicas, además debe poder revocar, en cualquier
instante, a los diferentes miembros del Comité de Empresa, sancionar
la gestión del Comité, tener potestad para autoconvocarse y dictar
las directrices a seguir. Esto es lo que el PCOE entiende por
democratizar las asambleas a diferencia de lo que entiende el sistema,
gobierno y aparatos de las centrales sindicales, que entienden por
democratizar la celebración de asambleas para analizar y votar las
propuestas del comité, es decir, para sondear las opiniones de
los trabajadores y legitimar un funcionamiento antidemocrático. Pues
al no poder las asambleas postular y elegir a los candidatos al Comité,
revocar a los miembros del mismo, trazar las directrices o tener
capacidad de autoconvocarse, el Comité se sitúa como un ente
superior a la asamblea, compuesta por miembros colocados en listas
desde el exterior, el sindicato, que sirven a su central sindical. El
Comité se convierte en instrumento del sindicato y no en la expresión
genuina de la democracia en el centro de trabajo.
El sistema de
elecciones de los comités que impera en la actualidad, está en
absoluta contradicción con la democratización del movimiento
sindical. Los trabajadores votan a los Comités, pero estos por muy
honestos que sean sus miembros, aspecto este que no ponemos en duda,
son postulados por los sindicatos y no por el conjunto de sus compañeros
de trabajo. De esta forma, los aparatos de funcionarios a sueldos de
las centrales, sufragados por las subvenciones del estado capitalista
español y por las de la Unión Europea, transfieren sus políticas
entreguistas a los trabajadores, por medio de los comités. El sistema
de elecciones actual, permite a las corrientes que anidan en el seno
de los sindicatos, anular a cualquier afiliado que no esté de acuerdo
con su forma de actuar, bien no presentándolo en la lista, bien colocándole
al final de la lista prevaleciendo la política de la corriente sobre
la opinión del conjunto de los trabajadores. Además con este método,
los sindicatos y la patronal se liberan de aquellos trabajadores sin
capacidad para formalizar una candidatura, pero que no están de
acuerdo con la actuación de las centrales, por lo que no están
afiliados a ninguna y que probablemente serían elegidos por sus compañeros
en caso de presentarse a las elecciones.
La política
sindical actual, es vertical, desde arriba (aparato) hacia abajo
(comités) estos últimos actúan con absoluta fidelidad a su
sindicato, y hacen de instrumento de persuación de las asambleas. El
hecho de que surjan candidaturas “unitarias” o sindicatos de
empresa alternativos, no modifican sustacialmente el método oficial,
como tampoco conducen a formas democráticas de hacer sindicalismo,
por muy honrada y combativa que sea la candidatura. Lo que se
produce es una nueva escisión organizada, sin que los trabajadores
pasen a ser los protagonistas y creadores del sindicato a través de
las asambleas que es de lo que se trata.
El movimiento
obrero no será democrático, en tanto, los trabajadores, no puedan
escoger el método electoral que ellos deseen y mientras estén
sujetos a unos estatutos elaborados por el gobierno burgués.
Es por ello,
que democratizar las asambleas significa dotarlas de los máximos
poderes, que les confieran la facultad de debatir y decidir cuanto
concierne al conjunto de los trabajadores, pero a la vez, han de gozar
de prerrogativas legales para elegir y revocar a los miembros del
comité cuando lo estimen oportuno.
Las asambleas
de colegios electorales debieran postular en una sola lista abierta
sus candidatos al comité, que serán elegidos por sufragio universal.
Los elegidos se someterán a la censura de sus respectivas asambleas,
así como a la de la asamblea general, que podrán revocarlos cuando
lo crean conveniente.
Será
entonces, cuando los comités de empresas podrán presumir de ser los
verdaderos representantes de los trabajadores. Después, los congresos
gremiales e integremiales de comités elegirán las distintas
comisiones territoriales, así como, la comisión ejecutiva
integremial estatal, conformándose de este modo, el auténtico,
democrático e independiente sindicato único de la clase obrera.
La consecución de esta Central Única de Trabajadores, parido de
abajo a arriba por la clase obrera, no puede ser obra de ningún
grupo, partido o sindicato sino será obra de todo el proletariado,
independientemente de filiaciones sindicales, políticas o adscripción
religiosa, todos ellos deben estar unidos por el objetivo sublime de
la Unidad de la Clase Obrera, heterogénea en lo político pero homogénea
en lo económico. Este Frente de Trabajadores, o Central Única, o el
nombre que la clase obrera quiera darle es un instrumento totalmente
abierto, asambleario que democratiza el movimiento sindical y que nos
devolverá el carácter solidario y de clase al proletariado.
Esta
propuesta ni es un invento del Partido, ni una oda al sol ni nada por
el estilo sino que es devolverle a la clase obrera un modelo de
sindicalismo que ella misma fue creando durante el franquismo y
que el PCE, las direcciones de las centrales, la patronal y el
gobierno hicieron quebrar en nombre de la “democracia” ya fuera a
través de la mentira y la traición, oportunismo, o a sangre y fuego.
El objetivo de esta propuesta, planteada ya por la clase obrera y de
la clase obrera, es el de democratizar los distintos organismos que
componen las actuales estructuras sindicales. De hecho, hoy, ahora, se
están dando experiencias de este tipo como por ejemplo la Plataforma
de Correos, donde trabajadores sin afiliación sindical y con afiliación
sindical a CCOO, CGT, UGT, CSIF, etc... han constituido una Plataforma
donde la Asamblea determina las directrices, las acciones, realiza la
plataforma de negociación y elige a su comisión para negociar
con la empresa pudiendo ésta revocar en cualquier momento a la comisión
en pleno o a algún miembro de la comisión.
Se trata, en
definitiva, de reestructurar el sindicalismo, para que se convierta en
un instrumento de solidaridad, que ponga freno a la ofensiva del
capital, que se aprovecha de la division existente, que aisla a los
trabajadores en sus respectivos centros de trabajo, con la intención
de que cunda en sus filas la impotencia.
Por todo lo
expuesto, porque la unidad de la clase obrera es un objetivo sublime y
condición necesaria y vital para hacer que ésta emprenda un camino
que le conduzca a alcanzar la democracia, la liberación de la
explotación y lo que ello conlleva (muerte, enfermedad, mutilación,
asfixia económica, embrutecimiento, en definitiva yugo) el PCOE, como
parte de la clase obrera, arrimará el hombro en el desarrollo de
dicho instrumento de unificación, llámese Frente Único de
Trabajadores, Central Única de Trabajadores, Plataforma Única de
Trabajadores o como la clase obrera determine llamarla.
Hacemos un
llamamiento a los afiliados de las centrales, grandes y pequeñas
y de las fuerzas alternativas, a perserverar desde dentro de sus
respectivos sindicatos, hasta obligar a sus direcciones a entablar
discusiones conjuntas, que conduzcan a la Central Única de
Trabajadores y a denunciar a aquellos que se opongan a la unidad, para
lo que no puede existir excusa alguna.
Hacemos un
llamamiento a los miembros de los comités y a los comités en
plenos, con el propósito de que den los pasos necesarios, para
constituirse en asamblea de comités de gremios, como premisa
fundamental para la constitución del sindicato unico de trabajadores
que reclama la situación actual.
Hacemos un
llamamiento al joven estudiante a unirse a este Frente de Trabajadores
para construir el instrumento que le libere de la explotación futura
pues el sistema los convierte en un tipo de combustible que quemarán
para engordar sus cifras de beneficios. Al joven estudiante, esté en
el sindicato estudiantil o no, le decimos que se organice en su
universidad, en su instituto, que creen sus asambleas estudiantiles y
denuncien el pésimo sistema educativo que los condena a ser
explotados en campos laborales que nada tiene que ver con la
disciplina que estudia. Al joven estudiante le instamos a que cree y
democratice las asambleas estudiantiles y que cual afluente,
desemboque en el río del Frente Único de Trabajadores, Central Única
de Trabajadores o como la clase obrera la denomine. El joven
estudiante obrero, como parte de la clase obrera, debe contribuir al
desarrollo y construcción de este instrumento emancipador.
Hacemos un
llamamiento a la mujer trabajadora, azotada por el capitalismo con
unas tasas de desempleo por encima del 60% y con un salario inferior
en casi un 30% al del hombre (INE 2000), que el capitalismo las
discrimina por quedarse embarazadas, salarialmente, que les hace
mobbing con la finalidad de un despido por excedencias previas para el
cuidado de sus hijos, que sufren acoso sexual, etc. Llamamos a la
mujer trabajadora a que contribuya al desarrollo y construcción de su
instrumento emancipador, del Frente de su clase.
Hacemos un
llamamiento al ama de casa, que desarrolla una labor socialmente
necesaria, vital, que el sistema capitalista no reconoce. Su
papel educador es fundamental y debe impregnar de humanismo a las
nuevas generaciones de obreros. El Sistema Capitalista las desprecia y
muchas de ellas, bordeando la cincuentena de años, se
encuentran totalmente desamparadas en lo económico pues su compañero,
el trabajador que llevaba el salario a casa, muere víctima en muchos
casos de la explotación extrema infringida por el capitalista, y las
pensiones de viudedad (miserables) u otras pensiones (también
miserables) y las carencias económicas de su hogar las empujan a ser
explotadas con salarios raquíticos. Instamos al ama de casa, parte de
la clase obrera, a contribuir en el desarrollo y construcción de su
instrumento emancipador uniendo al barrio, al vecindario, con la lucha
obrera pues los problemas de la clase obrera no sólo se limitan al ámbito
de trabajo, sino que van a los barrios obreros, menos dotados y con
muchas más carencias, que condenan a los hijos de los barrios obreros
al fracaso escolar, al absentismo escolar, al hijo que por la falta de
oportunidades debe abandonar su hábitat para emigrar a otras partes
del país a buscar el sustento pues el sistema lo condena a no tener
futuro y al desarraígo. Por ello, llamamos a las amas de casa, a los
jubilados a organizar y desarrollar el instrumento emancipador, el
Frente de Trabajadores, en los barrios, en las comunidades de vecinos,
y que hagan que confluyan con la lucha del conjunto de su clase, la
clase obrera.
Concluímos
haciéndole un llamamiento a todos los trabajadores, a la clase
obrera, la misma que arranca el mineral desde las entrañas de la
tierra, la misma que hace los rascacielos, las casas, las vías del
ferrocarril, los aviones, los barcos, en definitiva, los que generan
la riqueza, los bienes materiales y que reciben a cambio muerte,
insatisfacción, mutilación, enfermedad, misería, embrutecimiento,
violencia, etc... Os hacemos un llamamiento a estar en vuestro lugar,
en el lugar que el desarrollo histórico nos coloca a los
trabajadores, y os pedimos que contribuyáis al desarrollo de vuestro
Frente, todos los que somos trabajadores estamos obligados a edificar
la unidad y ella sólo se hará en movimiento, democráticamente, de
abajo a arriba tal y como hemos indicado anteriormente.
¡Por la Unidad de la
Clase Obrera! Octubre de 2006.
ASAMBLEAS DE
TRABAJADORES
Postular
los candidatos al comité de empresa por colegios electorales en
listas abiertas y unicas.
Poder
para revocar en cualquier instante a los miembros del comité de
empresa
Potestad
para autocovocarse (por un determinado número de trabajadores)
Sancionar
gestión del comité
Elegir
las comisiones de trabajo
COMITÉ DE EMPRESA
Y DELEGADOS
- Convocar las Asambleas de
Trabajadores
- Impulsar la participación de los
trabajadores en las asambleas
- Respetar la libertad de opinión en
las asambleas
- Acatar las directrices de la
Asamblea
- Nombrar las comisiones deliberadoras
de convenios colectivos de empresas y sectoriales.
- Ayudar a la formación de las
asambleas de Comités de Gremios, participar en ellas.
ASAMBLEAS DE COMITÉS
POR GREMIOS
- Organización Congreso de comités
intergremios
- Elegir en el Congreso el Comité
ejecutivo intergremial
- Inculcar la solidaridad entre todos
los centros de trabajo del mismo gremio
COMITÉ EJECUTIVO
INTERGREMIAL
- Velar por la pureza de la democracia
obrera
- Llevar a cabo las reivindicaciones
generales de los trabajadores:
Luchar
contra las desigualdades de todo tipo (sexo, inmigración, edad
etc.)
Convocar
los congresos cada cuatro años