La democracia brilla por su ausencia

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 En las tertulias de radio, en la televisión o en los periódicos – todos ellos en manos del gran Capital – se afanan en dar al Pueblo lecciones de qué es la democracia y quiénes son los demócratas. Todo aquél que defiende los intereses de la burguesía y sus instituciones son “grandes” demócratas, verdaderos “hombres de estado con altura de miras”. Sin embargo, todo aquél que se opone a los intereses del capital saliendo en defensa de los intereses de la mayoría, de los oprimidos y explotados, es calificado como comunista, “defensor de la satrapía o de la tiranía”, radical, extremista o terrorista.

La democracia es una forma de Estado que se distingue por la participación de los ciudadanos en el gobierno, su igualdad ante la ley y la concesión de derechos y libertades políticos a los individuos. Como forma de Estado que es, la democracia burguesa es una de las formas mediante la que los capitalistas explotan y oprimen a la mayoría trabajadora. La otra forma que tiene la burguesía de someter y oprimir al Pueblo Trabajador es el fascismo. Por consiguiente, democracia burguesa y fascismo son dos caras de una misma moneda: La dictadura de la burguesía.

El momento histórico así como la Historia nos muestran que la inmensa mayoría de los seres humanos están despojados de la democracia, del fruto de su trabajo, del futuro y el presente de sus vidas, así como de la de sus descendientes. Capitalismo y democracia son términos antagónicos, pues el capitalismo, así como las dos formas de estado que eleva, restringen los privilegios, la apropiación del plusvalor y del producto del proceso de producción, la propiedad de los medios de producción y el poder político a una clase minoritaria y explotadora, la burguesía. Sólo el Socialismo puede elevar un estado verdaderamente democrático, pues sólo un sistema de organización de la economía nacional basado en la propiedad social de los medios de producción puede generar las precondiciones imprescindibles para la existencia de democracia, que son: La verdadera soberanía del Pueblo, la consecución de la igualdad y la libertad del individuo.

Por más que los lacayos del imperialismo vociferen desde los medios sus consignas supuestamente democráticas cual títeres manejados por los dueños de los medios, la tozuda realidad nos muestra cuan falsos son sus argumentos y cuanta verdad hay en la aseveración de que mientras no se construya el Socialismo no arribará la democracia. En ningún país de Europa existe la soberanía, no sólo popular, pues los pueblos están despojados del poder, sino ni tan siquiera nacional pues los Parlamentos legislan, no por lo que demanden y requieran los ciudadanos sino para satisfacer y generar confianza a los Mercados, o lo que es lo mismo, la burguesía internacional. Todos los Parlamentos se lanzan a seguir las recetas de los organismos supranacionales capitalistas ajenos a todo control de los Pueblos: FMI, BM, Club Hildelberg, Comisión Trilateral, etc…

Mientras los Pueblos se lanzan a las calles en contra de las medidas adoptadas por los Parlamentos burgueses, sicarios del imperialismo y ejecutores de las masas obreras y populares, éstos militarizan colectivos de trabajadores y los reprimen empleando para ello los cuerpos represivos del Estado (Ejército, Policía y Jueces). Los “demócratas” burgueses, a sueldo del Capital, hablan de esfuerzos y de apretar los ya estrechos cinturones del Pueblo, al que llevan a la pobreza máxima a la par que ellos se embadurnan de corrupción y permiten que la burguesía se enriquezca más a costa del empobrecimiento de la mayoría trabajadora. Nos dicen que hay deuda y que esas medidas de recorte social, de agresión a los trabajadores y pensionistas, son necesarias para enjugar la misma pero silencian que esa deuda se ha contraído para salvar al sistema bancario, responsable de la crisis. Se le quita al trabajador y al pensionista para dárselo al banquero; esa es la democracia burguesa. Se tienen que eliminar subsidios, deteriorar las pensiones,… pero no se tocan los casi 800 millones de euros anuales que gasta el Estado burgués español en guerrear en la otra punta del mundo para salvaguardar los intereses de los grandes capitalistas responsables de todas las injusticias, miserias y guerras acontecidas en el Planeta. A la par, se trata de llevar las pensiones a una cuantía mínima vital, no se cuestionan las pagas vitalicias, ni las pensiones que disfruta una casta política corrupta que multiplican por mucho las pensiones de los trabajadores, ni los precios abusivos en servicios esenciales como la electricidad, el gas, los combustibles para el transporte, etc… que hacen que el capitalista engorde todavía más sus beneficios.

Corrupción inherente al capitalismo, donde todo tiene un precio y todo se compra y se vende. El ejemplo más claro lo tenemos en Italia donde el Pueblo clama contra un Primer Ministro, empresario, pero que no consigue su objetivo de revocarle al estar despojado del poder político que, por otra parte, está en manos de políticos – en su mayoría empresarios o esbirros directos de éstos – que venden su voto siendo los Parlamentos un mercado persa donde el kilogramo de parlamentario tiene precio – una pensión vitalicia, una comisión, un cargo, etc…Pero lo acontecido en Italia se ha reproducido en España, EEUU y en todos los países que los “demócratas” burgueses llaman países civilizados u occidente.

Jamás podrá haber democracia mientras no haya socialismo y éste no deviene de manera espontánea, sino que debe ser construido por la mayoría explotada generadora de todos los bienes materiales necesarios para la vida, el Proletariado, dirigido por su vanguardia, que también forma parte de él. Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a los trabajadores a construir la fuerza necesaria para la conquista de la democracia, para su emancipación como clase oprimida, para la construcción del Socialismo. Para ello tenemos que desarrollar los órganos de poder que nosotros mismos, como clase, hemos inventado ya. Esos órganos de poder, democráticos porque hunden sus raíces en la mayoría, en el Pueblo, deben fortalecerse y confrontarse a los órganos de poder que tiene el Capital para someternos. Estos órganos de poder obreros, que sepultarán la opresión del Capitalismo, son la universalización de la unidad de los comités de empresa y de los delegados de personal, elegidos por los trabajadores, que cuando adquieran consciencia de la fuerza de dicha unión, harán que la mayoría trabajadora se convierta en la dominadora sobre el control y la distribución de la producción. Asimismo, la unión y la organización de la fuerza de los Comités y delegados de personal, con los estudiantes, las asociaciones vecinales, los campesinos pobres, los jubilados, inmigrantes, las mujeres, y todos aquellos sectores populares azotados por los capitalistas darán a luz a estructuras de poder populares donde estará la mayoría del Pueblo y determinará la mayoría del Pueblo naciendo la verdadera democracia, siendo el Pueblo soberano sobre su futuro y su presente.

¡Trabajador, exige a tu Comité o tus delegados a unirse a otros Comités y Delegados!

¡Ciudadano oprimido por el Sistema Capitalista, construye Asambleas Populares en tu barrio, en tu municipio, en tu Provincia!

¡Acabemos con la Dictadura de la Burguesía construyendo la Dictadura democrática del Proletariado!

¡Por la Construcción de un Frente Único del Pueblo!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

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